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2016: 2400 años de Aristóteles, un pensamiento digno de honores

El objetivo: reforzar los vínculos entre la tierra de nacimiento de Aristóteles y el pensamiento filosófico del hombre cuyo legado ha transformado el pensamiento occidental.

Marzo 28, 2016

La UNESCO declaró el 2016 como “Año de Aristóteles” teniendo en cuenta que se conmemoran los 2400 años del nacimiento de Aristóteles, uno de los padres de la filosofía occidental. El Congreso sobre Aristóteles será el punto culminante de todos los eventos que se organicen en todo el mundo durante esta celebración del "Año de Aristóteles", ya que tendrá el privilegio de celebrarse en la Universidad Aristóteles, que lleva el nombre del filósofo; en la antigua Estagira, lugar de nacimiento de Aristóteles, y en la antigua Mieza, donde el filósofo impartió sus enseñanzas a Alejandro Magno. El objetivo de esta celebración es reforzar los vínculos entre la tierra de nacimiento de Aristóteles y el pensamiento filosófico del hombre cuyo legado ha transformado el pensamiento occidental.

La figura de Aristóteles desempeña un papel fundamental en el desarrollo del pensamiento, acercarse al estagirita es ensayar al desafío que desata el complejo entramado temático y metodológico de su programa filosófico. Atreverse leer a Aristóteles implica hacer un viaje decisivo de redescubrimiento del propio pensamiento. Según Heidegger, el modelo aristotélico permite dar cuenta tanto del comportamiento teorético como del comportamiento práctico de la vida. Esta dimensión eminentemente práctica de la vida y del correspondiente cuidado que muestra por las cosas y las personas que la rodean quizá sea el elemento más productivo de la filosofía aristotélica.

Algunas preguntas orientan esta reflexión: ¿Cuál texto sirve de punto de partida para entender el entramado teórico de Aristóteles? ¿Qué postura ética asume Aristóteles frente al absoluto de Platón y el relativismo de los sofistas? ¿Cuál es la relación entre la responsabilidad del ciudadano ante la sociedad, y el ideal de la felicidad? ¿Qué sucede cuando el hombre se  ve obligado a sacrificar su propia felicidad al bien común?

Para iniciar, una de las líneas del viaje es la retórica aristotélica, allí apela básicamente a la comunicación entre los hombres: "Si es vergonzoso —exclama Aristóteles— que uno mismo no pueda ayudarse con su propio cuerpo, sería absurdo que no lo fuera también en lo que se refiere a la palabra (logos), pues ésta es más específica de los hombres que el uso del cuerpo.". Este planteamiento dota a la retórica y, por ende, a la dialéctica, de una especificidad propia. La  retórica centra su interés en los enunciados desde el punto de vista de las competencias comunicativas del lenguaje, presentándose así como un instrumento que determina los requisitos que deben cumplir las argumentaciones, como un instrumento de selección y de justificación de enunciados persuasivos.

De  otra parte, el privilegio que da la lectura de la "Ética a Nicómaco", el contenido de la obra inicia con una serie de consideraciones dirigidas a orientar al lector hacia una finalidad, que es también la del autor, la de Aristóteles. Ese telos o finalidad, que han de tener en común el lector y el autor, es la felicidad, entendida como la realización de una vida feliz. Todos los hombres tienden hacia ello. Aristóteles no se preocupa de demostrarlo, sino que admite que todos la persiguen mediante sus acciones, su pensamiento y sus sentimientos. A partir de ese dato, Aristóteles se interroga ¿Cómo puede ser "racionalmente" conseguida dicha finalidad?; por qué existe una razón moral, que no es idéntica a la razón científica.

Aristóteles comienza por establecer qué se debe entender por acción humana. Ricoeur reconoce en la ética a Nicómaco,  el problema moral,  porque el hombre es un sujeto que actúa, que sufre, que puede tomar decisiones racionales; el problema de la ética es el de poner en relación la capacidad de razonar que hay en cada cual con la búsqueda de la felicidad. Aristóteles reúne los elementos en un único concepto: la "virtud" Pero la palabra "virtud" en nuestro idioma ha llegado a tener una reputación lamentable. Por eso hay que traducirla como "perfección": es decir, hacer bien lo que se hace. Aristóteles clasifica luego la virtud según el campo en que se puede ser perfecto, en que se puede ser el mejor, y plantea si se puede juzgar en este ámbito por haber obtenido un buen resultado.

Las virtudes que propone son las asumidas por su época, introducidas en la educación por la lectura de la Iliada y de la Odisea, de los trágicos y de los oradores. Por eso estudia la templanza, que es el buen uso de los deseos, del placer y del dolor, la magnanimidad, el valor, la justicia, la amistad -a la cual se insinúa la preferencia entre los libros de la Ética a Nicómaco. Finalizado el recorrido, concluye donde comenzó: en la búsqueda originaria de la felicidad. Éste es el punto con que se inicia el gran Libro X de la Ética a Nicómaco, donde se confrontan la vida contemplativa y la vida práctica. Y, así, su libro concluye con el análisis de la relación entre teoría y práctica.

Uno de los conceptos fundamentales de la Ética a Nicómaco es el de "justo medio" que constituye la principal aportación aristotélica. En esta expresión "justo medio" no tiene buena reputación, porque se considera una forma de compromiso, el "justo medio" constituye lo más difícil de hallar porque es un punto de equilibrio. En uno de sus textos Aristóteles, dice que el justo medio es una cima y no una especie de pantano donde hundirse.

Ahora bien, siguiendo las interpretaciones de Ricoeur sobre Aristóteles, destaca la relación muy estrecha entre ética y política; pero comprender esta idea implica regresar al concepto de "acción", de praxis, que es el móvil y el centro de todo su pensamiento. La acción verdadera es la que tiene lugar en público, en el "ágora".  Hay un texto justo al inicio de la Ética a Nicómaco en que se afirma taxativamente que la ética es una parte de la política. La política, es el espacio público de manifestación de la acción humana. Para un griego, no había separación entre vida pública y vida privada, que es un producto del individualismo moderno.

El hombre griego o, por lo menos, el hombre al que se refiere Aristóteles, es integralmente un ciudadano. No existe para él nuestra oposición entre privado y público Las virtudes son públicas y la más importante es la justicia, de la cual se habla en el libro quinto, que consiste en luchar contra los excesos. El justo medio está encarnado por las leyes de la ciudad que distribuyen les beneficios y los honores según el bien común. La línea de demarcación entre ética y política es extremadamente flexible. Somos nosotros, los modernos, quienes hemos hecho de la moral un asunto privado y de la política un asunto público, regulado según criterios diferentes.

En este marco de ideas, surgen algunos tópicos para la reflexión acerca de las ideas de Aristóteles: ¿Por qué deliberar y elegir son herramientas indispensables para alcanzar un fin? ¿Cuáles serían las virtudes envidiadas por una sociedad consumista-narcisisita, relativista, corrupta y violenta? ¿Cuál es el horizonte de la amistad? ¿Qué significa “ser feliz”? ¿Cuál es el proyecto educativo propuesto por Aristóteles? ¿Cómo construir ciudadanía? Hablar de convivencia escolar: ¿apaidousía o akrasía? ¿Cómo contribuye la retórica y la lógica en la formación del pensamiento crítico? ¿Cómo hacer lectura del postconflicto colombiano desde la política aristotélica? ¿El Conocimiento: un asunto de razonamiento dialéctico o práctica investigativa? Este recurso epistemológico motiva a los jóvenes a un acercamiento a las ideas de Aristóteles.

La Institución Educativa Julio Pérez Ferrero, avanza en la organización del IV Foro Municipal y I Nacional intercolegiado de filosofía cuyo tema central será el pensamiento del estagirita.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Coordinador de Catedra Eloísa Vasco Montoya
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.