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Apuntes para una discusión: Lo que sería una auténtica educación

Se puede demostrar que una educación de calidad, involucra todos los saberes, especialmente, aquellos que dotan de sentido a la falsa, pero necesaria realidad humana.

 

Agosto 15, 2019

Educar es un acto ético-político en un sentido radical, es decir, en tanto acto fundamental de la realización humana. Los seres humanos somos los únicos animales que debemos educarnos, ya que no están en nuestros genes las condiciones materiales para la supervivencia.

Somos animales carentes condiciones naturales para habitar este planeta, al punto que nuestros primeros padres tuvieron que crearlas. Sin dientes apropiados para desgarrar carne, sin garras con las cuales separar la piel de otros animales, azotados por la violencia del clima, con un sinnúmero de bestias dispuestas a devorarlos; las bestias homínidas inventaron el símbolo.

Poco a poco las hordas simiescas se vieron obligadas someter sus propios impulsos al imperio del trabajo social y la energía de sus cuerpos se comenzó a invertir en la confección de cosas que no existían, es decir, modificar lo que aparecía a su mano en algo distinto, en algo que tendría sentido en el orden sociocultural. (Marx, 1973).

Del hueso de un antílope, por ejemplo, inventaron una cuchara donde transportar el agua del cuenco a la boca, o un cuchillo que funcionara como el colmillo que no tenemos, para cercenar la carne. Estas cosas creadas a partir de materia no diseñada para fin alguno, sólo fue posible con la mediación de lenguaje arbitrario, comunitario, que las dotara de sentido.

Las redes simbólicas han hecho posible nuestra permanencia en el planeta de múltiples comunidades humanas, no sólo las occidentales. Sin este complejo de redes simbólicas y tecnología, hubiéramos sido otra especie más en la lista- de ser posible una sin humanos- de seres extintos que sucumbió a las duras leyes de la selección natural. (Bartra, 2014)

Las redes simbólicas y los diferentes desarrollos tecnológicos fueron posibles gracias al desarrollo de la masa encefálica y la configuración de la mano. Pero al mismo tiempo, las redes simbólicas y la tecnología que las hace posibles, forjaron el desarrollo de la masa encefálica.

Un movimiento en espiral en la que el trabajo social y las simbólicas asociadas a concepciones del mundo, ha ido creando una realidad por encima de la simplemente animal-lo que llamamos cultura, el objeto de toda de educación-.

Es así que la educación puede ser entendida como una acumulación histórico-mítica que se reproduce en la vida cotidiana de las comunidades y que luego es heredada a las futuras generaciones y que tiene como fin último la producción, reproducción y desarrollo de la vida humana en comunidad, y, en segundo lugar, como una acción dirigida a conocer las cosas en sí misma- tarea imposible, digamos de paso-. (Dussel E. , 1984 )

Es así que la educación es un complejo ético-político de la praxis humana, pues no tiene en su origen otro fin que la prolongación de la vida misma en comunidad. (Dussel E. , 2014). La educación así entendida, involucra en su sentido original todos los saberes necesarios para la vida humana. El hecho patente de una posterior separación en ramas, producto de una hiperespecialización del trabajo, ha producido un malentendido fundamental. Una educación en sentido original involucra todos los saberes técnicos sin separarlos jamás de los saberes míticos religiosos de cada comunidad.

Esto en razón a que los seres humanos en el proceso de creación de una realidad montada sobre otra-el mundo del trabajo simbolizado- simplemente no pueden ir más allá, (Wittgenstein, 2017) siendo que las ciencias son todas comprendidas desde el marco de sentido de una comunidad de vida, de una comunidad lingüística.

La ciencia, en este orden de ideas, resulta siendo tan mítica como cualquier teología porque las dos responden a una determinada-histórica y cultural-construcción de sentido. En otros términos, los homo sapiens sapiens-los homínidos que saben que saben- han empleado el acto reflexivo para proyectar sobre el mundo el sentido adicional-simbólico-, y por lo tanto falso, que le permite la prolongación de la vida. Todo objeto de pensamiento está mediado por esta idea-reflexiva, que es necesariamente falsa pero racional-por ser capaz de dar sentido-. (Careaga, 2005).

Así, las hordas simiescas, convertidas en comunidades de vida luego de miles de años de lenta conquista, han podido sobrevivir basados en su tecnología-esa realidad montada sobre otra-, que se sostiene bajo la falsa idea de la existencia del alma- y que sobre esta se construye todo un universo de sentido que legitima la realidad humana.

Con lo anterior, sin tratar de ser concluyentes, pues el tema es extenso, se puede o pudiera demostrar que una educación de calidad, es decir, aquella que resulta útil para la supervivencia humana involucra todos los saberes, especialmente, aquellos que dotan de sentido a la falsa, pero necesaria realidad humana: la filosofía y los mitos fundamentes, que se sostienen en la literatura y la poesía. Y que mientras las prácticas pedagógicas ignoren esto, no harán sino prolongar una cultura de la muerte y el suicidio, como la cultura moderna.

Bibliografía

  • Bartra, R. (2014). Antropología del cerebro. México: Fondo de cultura económica.
  • Careaga, I. &. (2005). Animismo. El umbral de la religiosidad. Madrid: Edit. Siglo XXI.
  • Dussel, E. (1984 ). Filosofìa de la producción. Bogotá: Edit. Nueva América.
  • Dussel, E. (2014). 16 tesis de filosofía política. México: Edit. Siglo XXI. .
  • Marx, K. (1973). Grundrisse. Introduction to the Critique of Political Economy. New York: The pelican Marx library. Penguin books in association with New left Review.
  • Wittgenstein, L. (2017). Tractatus logico-philosophicus/Investigaciones filosóficas. . Barcelona: Edit. Gredos.

Photo by Zach Vessels on Unsplash

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Filósofo de la Universidad Nacional de Colombia. Máster en Filosofía latinoamericana de la Universidad Santo Tomás. Docente de la Facultad de ciencias de la educación en la Universidad la Gran Colombia.
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.