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Competencias y Refugiados

La resiliencia es una competencia indispensable en el siglo XXI.

Septiembre 6, 2015

La situación global de los refugiados copa la atención del mundo en estos tiempos. Al menos eso se desprende de la cobertura que los grandes medios de comunicación hacen sobre estos acontecimientos. Nos inundan con reportajes dramáticos acerca de enormes contingentes de seres humanos que se desplazan atravesando penurias hacia lugares donde esperan conseguir la paz y la seguridad que les falta en los sitios de donde partieron.

Flujos migratorios fuera de control desbordan caminos en todos los continentes. Desde Asia y África parten personas hacia Europa en condiciones de alto riesgo para sus existencias y sin la certeza de conseguir la ansiada calidad de vida del otro lado. Igual sucede en América Latina y el Caribe, una marea humana transita hacia el norte, y en la frontera colombo-venezolana, se ha desatado una coyuntural y absurda crisis humanitaria por desplazamientos forzados entre países siameses. Esto solo para citar unos pocos ejemplos.

La vida de los refugiados sufre un cambio radical en su ritmo y en su cotidianidad pero alterado queda también el acontecer de las personas que residen en los lugares por donde pasan o a donde arriban los refugiados. Se desatan riesgos que urge atender antes que sean peores las consecuencias. Los efectos de la crisis de los refugiados se distribuyen entre todos, incluso entre aquellos que son indiferentes o quienes se sienten inmunes a realidad.

El proceso toca a niños, jóvenes, adultos y personas mayores. Afecta a cada uno como individuo y a todos como sociedad. Parece ser otro indeseable rasgo caracterísitico de estos momentos del siglo XXI y no hay seguridad de que llegará el día en que las causas de estas migraciones forzadas desaperezcan.

Mientras esto sucede, en el campo de la educación se debate cuáles son las competencias que debe tener una persona de este siglo. ¿Cuáles de estas competencias son las apropiadas para superar los trastornos ocasionados por las crisis de los refugiados?

En los ejercicios de definir las llamadas competencias del siglo XXI no se contemplaron los escenarios vivenciales propios de este tipo de crisis humanitaria. Veamos si tal afirmación es cierta y de ser cierta busquemos cómo podría complementarse el cuadro de competencias para atender esta realidad.

Flujos migratorios fuera de control desbordan caminos en todos los continentes

Como definición de competencia en este artículo usaremos la siguiente, a sabiendas de que existen varias opciones[1]:

Es la capacidad de una persona de poner en práctica de forma integrada aquellos conocimientos adquiridos, aptitudes y rasgos de personalidad que permiten resolver situaciones diversas.

El foco del análisis que sigue se coloca en esas “situaciones diversas” a resolver. Es necesario contemplar entre estas aquellas experiencias traumáticas y extremas que están atravesando amplios sectores de la población, de todas las edades, que están inmersas en los procesos de migración forzada.

¿Cuáles son las competencias apropiadas para superar los trastornos ocasionados por las crisis de los refugiados? 

Varias organizaciones se han ocupado en establecer taxonomías para las competencias del siglo XXI. En términos generales las clasificaciones se asemejan, por eso escogeremos una que parece ser bastante completa y comparable con cualquier otra que se seleccione[2]. La empleada en este artículo es la producida por la Fundación Telefónica que ha sido presentada en varios eventos internacionales. Ésta ubica las competencias en tres ámbitos y las detalla de la manera siguiente:

Estas competencias son relevantes, útiles, para la situación crítica descrita. Sin embargo, se advierte que están establecidas para sistemas educativos definidos bajo unas premisas de normalidad y resultan insuficientes. La realidad encontrada en estos contextos actuales llenos de “situaciones diversas”, toca fibras extremas que desbordan la cobertura de los sistemas formales de aprendizaje. Se requiere, además, un aprendizaje social, colectivo, con competencias propias para asumir unos cambios tan inminentes y palpables como los que acarrea el cambio climático.

A la luz de estos argumentos, la competencia del siglo XXI, debería incorporar la resiliencia, individual y social. En las personas esto es la capacidad para superar la adversidad y salir fortalecido en el proceso. Socialmente, en una definición adaptada de British Standard, BS65000 (2014)[1] , se establece como la habilidad de un grupo social (ejemplos: organización, ciudad, país) para anticipar, prepararse, responder y adaptarse a cambios incrementales o disrupciones repentinas y así sobrevivir y prosperar.

La competencia del siglo XXI que se hace debería incorporar es la resiliencia, individual y social.

Ser resiliente implica manejar enormes cargas de estrés y malestar emocional y conlleva conductas que pueden aprenderse y desarrollarse. Desafortunadamente el panorama mundial vislumbra que todos necesitamos adquirir esas conductas de manera inminente.

A veces provoca fugarse en Bach para regresar en una nueva Primavera de Vivaldi.

 


[1] Existe una amplia literatura sobre la definición de competencia. Aquí se tomó la desarrollada por “Nosotros competentes/Nosaltres competents - para una educación basada en competencias/per una educació basada en competències” https://competentes.wordpress.com/2008/04/26/competencias-basicas-definicio/

[2] Entre otras se pueden consultar el Informe Delors de la UNESCO “La educación encierra un tesoro”, seminal en este campo,  (http://www.unesco.org/education/pdf/DELORS_S.PDF), la propuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  (http://recursostic.educacion.es/blogs/europa/media/blogs/europa/informes/Habilidades_y_competencias_siglo21_OCDE.pdf) y la que fue apoyada por el Banco Interamericano de Desarrollo (http://www.iadb.org/es/temas/educacion/competencias-del-siglo-xxi-en-latinoamerica,3130.html). 

[3] http://shop.bsigroup.com/ProductDetail/?pid=000000000030258792

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Escrito por
Docente-investigador de la Universidad Central de Venezuela
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
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