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Debatir para aprender

Las aulas son espacios de interacción y de construcción del conocimiento donde el debate es una estrategia pedagógica que los maestros deben aplicar con mayor frecuencia. 

Febrero 6, 2018

Cuando escuchamos la palabra “discutir”, la relacionamos con pelear o imponer una verdad sobre otra, sin embargo, la discusión es el ejercicio en el que existe un intercambio de ideas sobre un tema determinado generado entre dos o más personas, es decir que es el momento propicio para dialogar y escuchar para comprender una situación y crear una solución.

¿Cuál es la diferencia entre una discusión y un debate? Habiendo aclarado el punto anterior, el debate es también un ejercicio en el que se comparten puntos de vista en torno a una problemática, pero la diferencia radica en que el debate se caracteriza por la manifestación de ideas de manera organizada en la que las personas tienen una función específica y hay un protocolo que se debe seguir orientado por un moderador.

Las aulas son espacios de interacción y de construcción del conocimiento donde el debate es una estrategia pedagógica que los maestros deben aplicar con mayor frecuencia pues trae diversos beneficios para los alumnos, así como para los docentes.

Entre los beneficios que brinda el debate se puede mencionar: la motivación, pues otorga a los alumnos el espacio y el momento de expresarse libremente con la responsabilidad que conlleva; también genera una actitud participativa en función del rol que el alumno debe desempeñar, el debate propicia la creación de una cultura de respeto y tolerancia pues sabemos que hay una gran diversidad de pensamientos, los cuales debemos saber escuchar y abrirnos a nuevas formas de ver la situación debatida. Se genera un sentido de identidad de acuerdo a la postura que se defiende y a las propuestas que se construyen durante el ejercicio.

El debate tiene como meta principal sembrar una semilla que brote en la superficie del impacto social.

Además de lo anterior, el trabajo en equipo se ve fortalecido, los alumnos se complementan y trabajan en conjunto para lograr determinados objetivos comunes asumiéndolos responsablemente por todos los participantes.

Otra utilidad se relaciona con el proceso de investigación para defender una postura porque ayuda con el desarrollo de las habilidades de búsqueda de información y de fuentes fidedignas y confiables para fundamentar sus argumentos.

Por otra parte, el pensamiento lógico-crítico y la argumentación emergen una vez que existe la apropiación y la construcción de la información con base en la habilidad de crear afirmaciones y razonamientos respaldados por evidencias sobre una estructura dirigida a una postura, sea a favor o en contra, para demostrar una verdad razonable.

El debate ejercita los niveles de oratoria en los alumnos pues permite que estos se expresen y transmitan lo que piensan con claridad de acuerdo a la postura defendida. A esto se le adhiere la asertividad en su comunicación verbal y no verbal ya que los alumnos muestran mayor madurez logrando comunicar sus argumentos anteponiendo el valor del respeto hacia los demás.

El hábito de la lectura se crea o se refuerza ya que se requiere que los alumnos se mantengan informados para formar un estado de consciencia sobre las diversas realidades políticas, económicas, sociales y culturales y para establecer un criterio propio frente a ellas.

El liderazgo es otra habilidad que se desarrolla en los debates, pues cada uno de los involucrados se encuentra en situaciones de constante interrelación en las que todos se motivan, se apoyan, cumplen con sus deberes y se encaminan a un objetivo en común.

Este ejercicio crea lazos fuertes que tejen una comunidad de aprendizaje en la que los alumnos buscan el crecimiento individual y el de sus compañeros, velan por una formación más sólida que los dirija a estar preparados a enfrentar adversidades provenientes de una realidad que cada vez más cruda.

En los debates no se busca la victoria de una postura sino el progreso de las sociedades.

El debate tiene como meta principal sembrar una semilla que brote en la superficie del impacto social, es decir, que la discusión organizada de ideas traspase las aulas; una vez debatido un tema, los alumnos asumen un sentido de responsabilidad que hace que imaginen una realidad distinta y por ende realicen proyectos para transformarla.

Para concluir, debe quedar claro que ni la discusión y tampoco el debate son sinónimos de pelea. No se trata de la imposición de una razón sino que implica desarrollar habilidades cognitivas de inteligencia emocional y social. Para que el debate se preste a un aprendizaje significativo, los participantes deben saber de qué se está hablando pues toda construcción social puede ser debatida y ser objeto de un dilema de valor, de hecho o de carácter político, entonces los alumnos avanzan sobre esto para llegar a una propuesta o una acción que solucione dicho dilema.

El debate no es sólo para memorizar textos sino comprender y significar la información, dotarla de un criterio y enriquecer la capacidad de interpretación de la realidad. En los debates no se busca la victoria de una postura sino el progreso de las sociedades. En el debate no se gana ni se pierde, en el debate se aprende.

Debatir para aprender. Eduardo Daniel Ramírez Silva. Tomado de Observatorio de innovación educativa.

Texto tomado de la página web de la Editorial Magisterio

 

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*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Lic. en Gestión Cultural, también es estudiante de la maestría en Educación.
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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
Gran Maestro Premio Compartir 2009
Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.