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Del Diplomado en Educación Disruptiva al Diplomado en Educación Aumentada

El Diplomado en Educación aumentada, que se está desarrollando en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Social en México, DF, busca reunir de una manera atípica los testimonios de personas que han logrado desde sus campos ‘hackear’ la hegemonía del libro

Noviembre 5, 2015

Hace mucho que se habla de reinventar las instituciones culturales. Se habla pero no se hace. Mientras emergen proyectos curatoriales y museísticos, se rediseñan bibliotecas y centros culturales, se demuelen paredes y se abren espacios. También se crean universidades desde cero, como Minerva SchoolsCentro DiseñoUSC Iovine Young Academy, donde todo es posible y encima pasa. Donde todo es renovado, se estudia por proyectos, se diseñan portafolios e itinerarios formativos a medida, con las herramientas más novedosas, con las teorías más brillantes, o con el apoyo docente más entusiastas, y con medios aparentemente inagotables. 

Hace unas notas atrás sugerimos la conveniencia de ir en esa dirección en términos formativos. Hoy podemos dar testimonios no solo de la necesidad y de la conveniencia de hacerlo, sino de los pasos puntuales que estamos dando en esa dirección en un Diplomado que estamos desarrollando en el Instituto Latinoamericano de Comunicación Social en México, DF.

Del Diplomado en Educación Disruptiva al Diplomado en Educación Aumentada

Después del exitoso Diplomado en Educación Disruptiva que encabezamos en el ILCE, en México, nos parecía que debíamos ir más lejos, apuntar más allá del aula, de la clase e incluso de la universidad. Que lo que habíamos aprendido de los expertos y de los asesores allí convocados, exigía que no nos mantuviéramos aferrados a los hackeos más consuetudinarios para nosotros.

Porque es cierto (y es muy distinto decirlo que hacerlo) que el aula o la universidad pueden ser reinventadas a través de un pentahackeo: del espacio, del tiempo, de los contenidos, de la evaluación y de los vínculos; que cada vez tenemos más en claro que “dar la clase con la boca cerrada” no quiere decir simplemente callarse. Y que el solo gesto, de desacelerar, de interrumpir ese no quiere decir simplemente callarse. Y que el solo gesto, de desacelerar, de interrumpir ese “comentarismo/curaduría sin fin" que genera el "shock del presente" esa fantasía de que estar aggiornados[1] es pensar mejor y e ir más lejos con la fantasía y la imaginación, lo que dista totalmente de cierto, es más que bienvenido: “reculer pour mieux sauter".

En un mundo saturado de conectividad, de interrelaciones, de acceso a las fuentes más diversas y potentes de información, la diferencia a lo mejor no radica en hiperconectarnos, sino en desconectarnos (estratégicamente). La diferencia no está tanto en lo turbo y en la rapidez, sino en el estilo y lo idiosincrático, en la lentitud.

La aceleración en el vacío solo produce una sensación de mayor vacío. Ir corriendo detrás de cada gadget, app u algoritmo, es a esta altura, aparte de inútil autodestructivo. Porque como bien decía Fred Hirsch en Social Limits to Growth en los años 70: “Cuando todos nos ponemos de pie nadie ve mejor”, o como lo ratificó Michael Porter a principios del nuevo milenio en Strategy and the Internet, cuando todos tenemos Internet, Internet ya no es una ventaja competitiva-. 

En un mundo saturado de conectividad, de interrelaciones, de acceso a las fuentes más diversas y potentes de información, la diferencia a lo mejor no radica en hiperconectarnos, sino en desconectarnos (estratégicamente). La diferencia no está tanto en lo turbo y en la rapidez, sino en el estilo y lo idiosincrático, en la lentitud.

Por eso nos llamaban mucho la atención los planteos de Carl Honoré y su Elogio de la lentitud. Por eso nos encantaban las propuestas de Peter Handke (quien en su pentaglosa avanza forcejeando en la misma dirección insistiendo en tópicos tales como Ensayo sobre el Jukebox, Ensayo sobre el cansancio, Ensayo sobre el día logrado, Ensayo sobre el loco de las setas y Ensayo sobre el silencio.

Alli Handke insiste en que tenemos que apartarnos de la sociedad para volver a ser sociables, para que vuelva el lenguaje. Para que podamos hablar con nosotros mismos. Las habladurías -de las que hablaba Heidegger- son solidarias de la voncinglería tecnofílica. Cada vez más estamos sumidos en medio de la gente, en la más absoluta mudez. Hay una diferencia muy grande entre, el silencio y la mudez. Las sociedades de hoy están más amenazadas que nunca por hacer enmudecer al individuo. Las conversaciones en las que consisten este diplomado buscan justamente hablar/escuchar de nuevo.

Como ya estábamos practicando como lograr el hackeo del espacio, del tiempo, de los contenidos, de la evaluación y de los vínculos (sobre todo porque semana a semana lo estamos concretando en el Efecto Maguen David), decidimos ir más allá de las instituciones educativas y ampliamos nuestro hackeo a diversas instituciones con matriz conceptual en el libro y su hegemonía.

Así en nuestro nuevo "Diplomando en educación aumentada" llevamos muchas de esas consideraciones, análisis (y propuestas de diseño) a las restantes instituciones (en algunos casos denominadas aparatos por Jean-Louis Doette) que frecuentamos a diario como son: las bibliotecas, los museos, las editoriales, la televisión, el periodismo y la inevitable universidad.

Más allá de los temas, del zoom que aplicamos, de la danza interinstitucional que juegan estos amplificadores del libro, lo que más nos interesó en el diseño del diplomado fue como invertimos la clase, pero en una dirección que no sigue la ortodoxia de la "flipped classroom".

Porque en nuestro caso no es que convertimos los deberes en clases y las clases en debates como definieron la Flipped Classroom desde Eric Mazur a Alison King, desde Lage, Platt and Treglia hasta llegar a Salman Khan), sino que ‘cortocicuitamos’ la función pedagógica del docente, y la reemplazamos por conversaciones (otra posibilidad es hacer como sugiere Minerva y trabajar con pedagogía activa). 

Para nuestras clases invertidas la clave son las entrevistas y los diálogos con expertos que -para nuestro gusto- ya están hackeando sus propias instituciones atrapadas por la lógica del libro (si hasta incluimos en la muestra a las propias bibliotecas tesoros del formato libro). Al hacer silencio lo escuchamos en su quehacer.

 

En ese sentido mientras que en las seis sesiones del Diplomado de Educación Disruptiva jugamos con seis voces, la mía incluida (claro como portavoces de una infinidad de autores, temas y bucles temáticos y conversacionales), en este caso amplificamos notablemente la oferta.

No solo porque mi voz se fue apagando, dejando que sonaran cada vez más fuerte la de los invitados, sino que estas se han multiplicado para finalmente llegar a la cifra de 18/20.

Por otra parte se trata de un curso abierto en proceso de diseño, porque cuando lo volvamos a ofrecer en el año 2016, incluiremos todavía mayor diversidad, y porque el curso es una transición hacia dimensiones más metodológicas y operacionales que desarrollaremos en la versión 3 a la que denominaremos Educación Interrogativa. Vayamos por partes. 

Tan importante como el que es el cómo

Nuestra producción es sui generis., En vez de trabajar con escaletas detalladas, con guiones pormenorizados, con un índice categorial definido y predeterminado el estilo de las entrevista es “jamming” permanente.

A la mayoría de los entrevistados, aunque famosos o destacados en su medio, los conocemos solo días u horas antes de la entrevista, en ocasiones reciben los lineamientos generales del curso, pero muchas otras se enteran en el lapso de la misma entrevista de qué va la cosa.

Al momento de verlos estamos informados de su trayectoria, admiramos las instituciones que dirigen o han construido, hemos leído algún material que ilustra su poder creativo pero no hemos hecho una investigación profunda al estilo de las míticas entrevistas de “L’Express va plus loin avec">”, que llevaban 6 meses de preparación a dos o tres redactores especializados.

Así las cosas alcanzamos en nuestro modo de preguntar (y de generar respuestas), un punto de fusión ideal entre la improvisación y el diseño, entre la claridad expositiva y la emergencia de temas o respuestas o reacciones inesperadas. Pero sobre todo anulamos completamente el efecto de la pasteurización pedagógica.

Así como nuestros “regaladores” crearon o diseñaron instituciones sin recetas previas, nosotros tampoco les brindamos ninguna receta a los docentes/alumnos, de cómo digerir los testimonios, de cómo destilar observaciones sagaces, de cómo interpretar los lineamientos de los entrevistados para la acción, sus programas de intervención interna o externa, la forma como seleccionan sus objetivos y los convierten en dispositivos de cambio del comportamiento.

En el medio nosotros -como entrevistadores/mediadores tendiendo al grado 0- tenemos el enorme gusto y la alegría de conocer talentos que existen en el clima cultural mexicano, pero a los que previamente no habíamos accedido, salvo como lectura distante o como conocimiento muy mediado.

La producción también es casera y cuenta tan solo con las sugerencias de Johanna Ángel y las mías, y con la asistencia de Guadalupe Luviano. Por diversas razones, casi ningún entrevistado se negó hasta ahora a ser parte del proyecto, y la riqueza de sus apuestas, la sagacidad, el entusiasmo y la claridad con que reaccionaron frente a nuestros convites o provocaciones, se están traduciendo en no-clases de un valor inusual.

Ya vamos por la mitad del diplomado y ya se han emitido o se está por hacerlo las unidades que giran alrededor de los museos, las bibliotecas y las universidades (el próximo jueves 29 de Octubre). En cada una de ellas tres personalidades notables han disparado una conversación que los alumnos deberán poder traducir, descodificar y hackear a su vez para convertirse en mejores lectores, espectadores o estudiantes y profesionales de su medio.

En próximas entregas detallaremos quiénes y cómo están haciendo el hackeo de las instituciones ligadas al libro.

 


[1] Este término de origen italiano hace referencia al acto de estar actualizados, sin perder la esencia.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
ILCE-México, UBA-Buenos Aires
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Gustavo González Palencia
Gran Maestro Premio Compartir 2008
ogré incentivar en niños y jóvenes el gusto por la música y la ejecución de instrumentos musicales.