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Desinformación peligrosa

Nuevamente la desinformación hace de las suyas en Colombia. Preocupa además lo rápido que ideas erróneas se expanden por medios como redes sociales.

Septiembre 26, 2016

La desinformación en Colombia es aterradora. Con el próximo a ocurrir “Plebiscito de la paz” han surgido en redes sociales y en las calles todo tipo de recursos que mezclan todo con el todo y generan confusión con respecto a lo que en realidad se votará próximamente en el país.

Sin embargo, más allá de cualquiera que sea su posición, el pensamiento crítico se vuelve ahora más importante que nunca, especialmente desde las aulas. ¿Existen suficientes espacios que ayuden a nuestros estudiantes a analizar un argumento y evaluar su validez?

Algunos volantes, por ejemplo, afirman que en Colombia el sí por el plebiscito tendrá algún tipo de influencia en la estructura familiar o en la adopción de niños por parte de parejas compuestas por miembros del mismo género. Otros en cambio, solo arremeten en contra del sí o del no sin ningún tipo de argumento y caen en la vieja trampa del insulto personal.

Lo que ocurre es no solo una evidencia más de lo profundamente polarizado que se encuentra el país, sino de lo peligroso que es la campaña de desinformación en contra del sí o del no.  Los argumentos se desdibujan y se transforman en ataques y en difamaciones, lo que confunde a más de uno y no ayuda a la generación de un voto consciente.

Sin embargo, más allá de cualquiera que sea su posición, el pensamiento crítico se vuelve ahora más importante que nunca, especialmente desde las aulas. ¿Existen suficientes espacios que ayuden a nuestros estudiantes a analizar un argumento y evaluar su validez?

Lo que pasa hoy con el plebiscito por la paz y los incautos que caen en argumentos sin fondos es una evidencia de la poca profundidad que existe a la hora de pensar y repensar una idea. Nuestras generaciones del futuro deben tener espacios reales para debatir con respecto a un tema determinado sin importar cuál sea su postura. Ejercicios como los debates o los ensayos llevan a desarrollar un estilo de análisis crítico, lo que popularmente se conoce como ‘no tragar entero’.

Es importante aprender, desde temprana edad a ‘no tragar entero’. A leer una idea, entenderla y reflexionar sobre su procedencia. Buscar fuentes de información y posibles referencias que ayuden a verificar su veracidad. En un mundo donde los contenidos son cada vez más virales y viajan a la velocidad de la luz, el tener un pensamiento crítico se vuelve vital, no solo para no creer información falsa, sino para no divulgarla a otros incautos que puedan caer en esta trampa.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.