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Disertando sobre la educación del futuro

La vida escolar les brinda a nuestros estudiantes la oportunidad para vivir experiencias fuera en casa, encontrar amigos e incluso pareja de vida. 

Febrero 14, 2018

El congreso de innovación pedagógica en Méjico nos permitió tener una visión del futuro de la educación en el mundo y cuestionarnos sobre nuestro quehacer como integrantes de una comunidad educativa. Esta gran experiencia me permite atreverme a disertar en torno al futuro de la educación.

La vida escolar les brinda a nuestros estudiantes la oportunidad para vivir experiencias fuera en casa, encontrar amigos e incluso pareja de vida, experiencias extracurriculares y en último lugar los profesores nos enfrentamos en un intercambio diario de saberes con ellos.

En este momento en el mundo de la educación no existen fronteras y todo lo nuevo, novedoso e innovador que se pueda distribuir hay que compartirlo. Es  la coyuntura de alcanzar una nueva visión de las cosas, de ver el mundo desde otra óptica, de desaprender lo aprendido y asimilar lo novedoso.

Las ciudades son abiertas y las personas prefieren vivir en ellas acentuando las condiciones precarias del campo; nuestros estudiantes en general deben tener unas competencias para enfrentar el mundo laboral, pues las industrias se quejan porque tienen que iniciar procesos de capacitación en funciones específicas y la comunidad educativa se debe cuestionar si les estamos brindando esas  herramientas y aceptar que tenemos limitaciones y muchas cosas por conocer, por lo tanto debemos estar abiertos a un mundo en constante cambio.

La realidad virtual avanza a pasos agigantados y la inteligencia artificial parece superarnos;  a las empresas no les importa cómo te hiciste experto y se amplía la oferta de formación virtual  a todo nivel y esto nos lleva a cuestionarnos si estamos preparando nuestros estudiantes para el trabajo o para vivir. Es deber de la  comunidad educativa   darse la oportunidad todos los días de adquirir una nueva enfoque de las cosas, de ver el mundo desde otra perspectiva, de desconocer lo asimilado y probar lo novedoso.

Nuestro rol es evolucionar al ritmo que evoluciona la comunidad y generar esa confianza en que las personas pueden cambiar y que la felicidad se encuentra en las cosas más simples de la vida. Es la ocasión de todos los días de conseguir una nueva mirada de las cosas, de ver el mundo desde otra óptica, de desaprender lo aprendido y asimilar lo novedoso. Es señal de humildad y es disponibilidad para vivir. Es aceptar que tenemos limitaciones y muchas cosas por conocer.

El ser docente es una experiencia enriquecedora y debemos reflexionar en nuestro papel como líderes de una comunidad educativa, cuando fuimos educados en otra generación, donde nos hacían creer que la felicidad esta en acumular riquezas y conocimientos y el mundo hoy nos está cuestionando. Y la realidad nos indica  que debemos construir ambientes de aprendizaje  para  adquirir las habilidades y destrezas de pensamiento comparar los nuevos conocimientos con los previos de manera que pueda construir un nuevo conocimiento aplicable en diferentes contextos.

Es nuestra gran oportunidad de compartir con franqueza nuestras experiencias y aceptar que tenemos falencias, de romper paradigmas y afrontar retos. Es asimilar la realidad, mi saber y  el de los otros para realizar cambios transformadores. Este proceso de 'aprender a aprender' permite la construcción en proceso del conocimiento mutuo y auténtico.

Para  enfrentar los desafíos del siglo XXI es  fundamental la financiación  e inclusión de la educación superior, la formación de ciudadanos cosmopolitas, formar ciudadanos en humanidades, con sentido crítico, que entiendan su historia y diferencias del mundo, con las habilidades digitales. Preparar futuros profesionales para enfrentar un mundo diferente al que nosotros recibimos, concientizarnos como docentes que no puede haber resistencia al cambio.

Al alumno hay que educarlo para aprender por si solos. ¿El alumno se adapta a nosotros o nos adaptamos a ellos? hay que adaptar cuatro siglos al siglo XXI, pues continuamos con las prácticas tradicionales. Como docentes debemos volver a aprender, para darle sentido a nuestras capacidades cognitivas. Debemos asumir un proceso de interiorizar y descubrir los principios, reglas, glosarios, métodos, que usualmente están ocultos en grandes cantidades de hechos de la vida diaria para usarlos en beneficio propio y de los demás. Es hallar la forma de concebir, analizar y aprender las cosas del exterior por los medios que a cada uno le consideren convenientes, interesantes o más factibles. Como por ejemplo un propio método de estudio el de hacer esquemas, así la persona lo entiende y aprende en cambio para otro persona no lo es así.

La mayoría de docentes somos adversos al cambio, tenemos la tendencia a fomentar el cambio, pero no lo hacemos. Es nuestro deber estar lo más cercano posible con el mundo real de nuestro estudiantes, comprender lo que están diciendo, compartir en comunidades de diferentes disciplinas, escucharlos, seguirlos aunque a veces no entendamos lo que pretenden. A fin de perfeccionar los estilos propios para la adquisición y solución de otros conocimientos progresivos para el mejoramiento continuo como persona única, libre, creativa, crítica y reflexiva

Las instituciones educativas  son vivas y tienen un propósito de transformar seres humanos y el conocimiento no puede tener relación  jerárquica; debemos empoderar acuerdos entre profesor alumno; no podemos imponer. Si queremos sobrevivir en el futuro esto tiene que cambiar, trabajar en conjunto es una de las formas para abrirse al cambio, una mayor autonomía y evitar la sobre regulación por los órganos de acreditación. Estar pendiente redefiniendo los perfiles del estudiante y las mallas curriculares. Es  conseguir que el conocimiento alcanzado por el estudiante sea demostrativo, de tal modo que lo utilice de forma práctica y en el momento que lo amerite y que sea oportuno para sus vidas.

El alumno quiere algo necesario para transformar su vida debemos dejar el egoísmo y permitirle llegar donde lo pueda hacer, enseñarle que la formación es permanente, que debemos estudiar toda la vida, con ejemplo de vida, mejorar calidad de vida de los jubilados, no sólo en los niños en edad escolar, sino, en todos nosotros que somos unos aprendices permanentes, no repetir la historia de profesores que se quedaron sin entrar en el mundo de la tecnología. Igualmente podría ser nuestra actitud frente al aprendizaje, constantemente aprendemos algo nuevo con nuestros  alumnos e hijos. Además una condición permanente de ubicarse en el lugar del que aprende,  ofrecer al que aprende las herramientas intelectuales, afectivas y sicológicas que le permitan sujetar el conocimiento, la forma y el imaginar del mundo exterior.

Así las cosas reflexionando sobre la situación de la educación agropecuaria, que es la que me atañe,  la primera circunstancia para que se dé un salto en el desarrollo de esta especialidad  consiste en promover actividades de investigación e innovación que contribuyan a una oferta tecnológica y favorezcan  las distintas condiciones agroambientales de las regiones. 

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Rectora finalista del Premio Compartir al Rector- 2017.
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Aurora Garay
Rectora Ilustre 2016
Solo cuando nos arriesgamos a comunicar nuestra experiencia y a socializar nuestros saberes estamos visibilizando el universo de dificultades, logros y riquezas que se gestan en nuestra realidad