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Divulgar, una tarea pendiente en la producción científica

Dejemos la pasividad y comencemos a pensar que la labor de investigar y divulgar ciencia no concluye con el acto de escribir el artículo o publicarlo, sino que debemos asumir formar creativas que ayuden a dar a conocer nuestro trabajo.

Agosto 3, 2016

Desde este agosto de 2016, Colciencias tomará como medida de impacto de la producción científica en Colombia, un indicador ya empleado en otros países, el conocido como índice H, propuesto por la Universidad de California para medir la calidad investigadora existente en la comunidad científica de este país durante un tiempo determinado. Este indicador será tenido en cuenta, a partir de ahora para la medición científica y seguramente traerá consigo un debate entre la comunidad académica y Colciencias, por todo lo que ello implica.

Saber usar las redes sociales para compartir los contenidos elaborados (Academia, ResearchID, ResearchGate, ORCID, mantener actualizada nuestra red de contactos, mantenernos activos en los sociales media, elaborar contenidos no científicos (infografías, animaciones, presentaciones) del trabajo intelectual generado, resultan hoy acciones obligadas.

Si tomamos en cuenta los datos mostrados en un reciente reportaje, publicado en El Espectador, únicamente el 0,2% de la producción científica generada en Colombia, tiene alguna citación; y de 542 revistas académicas existentes en el país, 277 tuvieron como máximo 3 citas en los últimos 5 años.

En otras palabras, como bien señala Alejandro Olaya (subdirector de Colciencias) en dicho reportaje, el problema de la comunidad científica no está, ahora mismo, en la producción intelectual, sino que ésta nadie la usa, al no ser citada pares académicos, nacionales o internacionales.

El escenario planteado por Colciencias, no es nuevo y entraña un problema que vas más allá de la comunidad científica dispuesta en este país. A finales de 2015, realicé un proyecto que buscaba analizar los rasgos generales vinculados a la producción intelectual sobre y desde América Latina en Ciencias Sociales y Humanidades, en revistas indexadas en Journal Citation Report (JCR), entre el I trimestre de 2013 y el III trimestre de 2015, y los resultados no distan de ser preocupantes a nivel de citación y apuntan a lo indicado por Olaya en el reportaje mencionado en el párrafo anterior:

    •    El 70,8% de los artículos analizados (n=1680) no tenían registro de citas, mientras que el 12,3% apenas tenía una cita y apenas el 16,7% tenían más de una cita.

    •    70,2% de los autores vinculados a los artículos analizados en el trabajo realizado a finales de 2015 no tenían registro en Google Scholar.

El marco de producción intelectual en América Latina, al igual que en el caso colombiano, carece de un marco de visibilidad, lo incide, no solo, en el impacto de los resultados generados en proyectos de investigación ejecutados en dicha región, sino un marco desfavorable de construcción de Saberes, en contraste con colectivos académicos procedentes de países y regiones de mayor visibilidad científica (Europa y Norteamérica, por ejemplo).

Pese a que lo que muchos investigadores y editores puedan señalar, para criticar la inclusión del índice h, por parte de Colciencias, creo sinceramente que nos debemos sincerar en la promoción de un marco más autocrítico, más allá de la búsqueda de argumentos que tiendan a criticar todo lo que huela a ajeno a lo ya establecido (tradicional).

Que el marco de producción intelectual está dominado por indicadores duros (meramente cuantitativos) que no propenden o reconocen esfuerzos editoriales, ni la pertinencia o relevancia de lo que allí se publica (no por ser el más citado quiere decir que el tema tratado sea per-se relevante) es verdad, pero reconocer que debe adquirir y aplicar una visión estratégica, por parte de investigadores y editoriales académicas, al momento de establecer planes de comunicación que ayuden a dar a conocer los Saberes expuestos por estos.

Qué más 70% de los investigadores de los artículos que analicé a finales de 2015 no tuviesen Google Scholar y que la mayoría de las revistas académicas, me atrevería a decir, no saquen provecho efectivo de los espacios digitales actuales (no digo que tengan usuarios abiertos, sino que mantengan activa sus redes de contactos), son ejemplos del camino que aún tenemos que recorrer para aprovechar el marco comunicativo actual, a favor de los intereses académicos/científicos.

Las editoriales e investigadores debemos asumir que los tiempos que hoy tenemos en frente, ante los avances de las TIC, exige que dejemos la pasividad y comencemos a pensar que la labor de investigar y divulgar ciencia no concluye con el acto de escribir el artículo o publicarlo (como editor o autor), sino que debemos asumir formar creativas que ayuden a dar a conocer nuestro trabajo.

Por tanto, saber usar las redes sociales para compartir los contenidos elaborados (Academia, ResearchID, ResearchGate, ORCID, mantener actualizada nuestra red de contactos, mantenernos activos en los sociales media, elaborar contenidos no científicos (infografías, animaciones, presentaciones) del trabajo intelectual generado, resultan hoy acciones obligadas.

La decisión tomada por Colciencias apunta, no sé si a lo correcto, pero si a lo que la mayoría de las comunidades científicas internacionales están implementando. Ni más ni menos. E iría más allá en decir que quizás el debate actual ya no solo está en el índice h, sino en la búsqueda y empleo de otros tipos de indicadores, como por ejemplo el índice i10 (que mide el número de artículos con más de 10 citas en los últimos 5 años), así como el RG Score (que mide la reputación de los académicos que hacemos parte de ResearchGate) y la participación de académicos y editoriales en plataformas 2.0 para fines divulgativas de la ciencia, entre otros, terminarán siendo asumido en un futuro no muy lejano.

Por tanto, antes que Colciencias u otra entidad acreditadora académica incluya nuevos índices de medición de la calidad de la ciencia, debemos tener en claro el horizonte que tenemos en frente para asumir a tiempo medidas que luego resulten más traumáticas de asumir.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Profesor titular de la Facultad de Educación de la UNIR (España).
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Luis Fernando Burgos
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