Usted está aquí

Educación económica financiera: valiosa herramienta personal y social

Una sociedad en donde los ciudadanos tengan un diestro manejo de sus actividades económicas resultará beneficiada como un todo.

Agosto 16, 2016

Hay áreas de conocimiento de las que aprendemos a lo largo de toda la vida. Uno inmediatamente piensa en cosas como el dominio de la lengua o las matemáticas. Desde luego que hay otras, una de ellas es la economía.

Al agregar todas las ineficiencias económico-financieras producidas por los ciudadanos que administran sus recursos con poca preparación, y casi siempre con prisa, la resultante se traduce en un lastre de dimensiones relevantes para el funcionamiento de un país.

Cuando un niño opta por guardar una golosina que recién le regalan para disfrutarla más tarde está postergando la satisfacción, está asignando un valor futuro mayor a su goce que el que podría sentir en el presente. Ese es un concepto económico de cierta complejidad asociado con temas como el ahorro y el costo de oportunidad.

Así, con o sin conciencia de ello, vamos familiarizándonos con conceptos tales como el dinero, la inflación, la banca, los préstamos, las tasas de interés, los seguros o las prestaciones sociales, para enumerar algunas pocas.

Se dice que hay personas que tienen una capacidad natural para gestionar sus finanzas o para hacer negocios. Proporcionalmente son los menos. El común de los mortales asume esas facetas de su vida improvisando o tanteando alternativas a medida que le toca enfrentarlas.

Al agregar todas las ineficiencias económico-financieras producidas por los ciudadanos que administran sus recursos con poca preparación, y casi siempre con prisa, la resultante se traduce en un lastre de dimensiones relevantes para el funcionamiento de un país. Puede ser una amenaza, incluso, para la sostenibilidad de los sistemas democráticos.

Desde la temprana escolaridad se introducen nociones de economía aprovechando el uso de currículos ocultos tras asignaturas como matemática, estadística, probabilidades y ética. Proyectos sencillos donde se aplican estos elementos. Es conveniente emplearlos con intencionalidad para consolidar esos rudimentos en el manejo de los patrimonios.

En países con economías organizadas existen instituciones que asumen esta formación como parte de su misión. Tal es el caso de los bancos centrales. En general orientan sus acciones a los niños y jóvenes, en asuntos como el dinero y el ahorro, y hacia la ciudadanía en general se enfocan en la comprensión de los principales indicadores de la salud económica del país respectivo y como afectan a la vida de las personas.

Se dice que hay personas que tienen una capacidad natural para gestionar sus finanzas o para hacer negocios. Proporcionalmente son los menos.

En el caso de Colombia, por ejemplo, el Banco de la República[1] desarrolla varias iniciativas. Entre ellas se encuentra el promover el mejoramiento de la formación de los comunicadores sociales que cubren la fuente, así como concursos entre tesistas cursando economía en las universidades del país, la Exposición Monetaria Interactiva y publicaciones para la población infantil y juvenil.

Los organismos que impulsan la formación económica financiera se encargan de hacer accesible al gran público lo que significan los créditos, las hipotecas, los seguros y diversos instrumentos disponibles para el ciudadano y sus emprendimientos. Incluso se entiende que es una responsabilidad compartida con el sector privado la de promover conceptos como productividad, competitividad y eficiencia. Siempre asegurándose que funcionen respetando las reglas que impone el respectivo marco legal.

La educación económica financiera empodera al ciudadano ante las instituciones que tienen actividad en el sector. Así se alimenta su capacidad de seleccionar, con criterios más elaborados, los diversos servicios que se ofrecen (costos, intereses asociados, comisiones, condiciones) y de protegerse como consumidor en el sentido más amplio. Tal es el caso de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF)[2] de México.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tiene establecida una línea de acción dedicada a fortalecer este tipo de programas en los países que deseen instrumentarlas[3]. La información está disponible para quienes deseen hacer parte de esas iniciativas bajo las condiciones del organismo. El caso es que son opciones que han sido probadas en algunos contextos y cuentan con el respaldo de personas muy prestigiosas en el medio.

Curioseando en las alternativas que se ofrecen en diversos países y desde diferentes perspectivas institucionales uno encuentra que el refinamiento ha llegado a que se produzcan recomendaciones ajustadas a variadas situaciones con las que una persona encontrarse a lo largo de su vida. De manera que se puede conseguir asesoramiento para enfrentar los gastos escolares de los hijos, el endeudamiento al momento que ingresen a las universidades, la adquisición de vivienda para parejas recién establecidas, la planificación de un plan de pensiones o los cálculos que se deben hacer al momento de un divorcio.

Vale la pena destacar el rol que la educación económica financiera puede ayudar a mitigar la abrumadora desigualdad de género que azota a nuestros países. Las mujeres son cabeza de familia en la mayoría de los hogares de los sectores más vulnerables. Dotarlas de herramientas efectivas para gestionar sus recursos es una manera de protegerlas y de procurarles una opción de vida más estable e independiente. Es una materia pendiente e impostergable.

La educación económica financiera puede ayudar a mitigar la abrumadora desigualdad de género que azota a nuestros países.

Estamos en un mundo que aceleradamente se inserta en la dinámica de lo digital y, por supuesto, la economía no escapa de esta tendencia. El caso cierto es que se hace necesario que los habitantes del mundo digital se muevan con solvencia y propiedad con los instrumentos existentes y los que están por masificarse. Ya no solo es el acceso y uso de servicios vía Internet o con aplicaciones móviles. Se trata también de defenderse de las nuevas formas de fraude o el estar preparados para la incorporación del dinero virtual, como el Bitcoin[4].

En resumen, una sociedad donde los ciudadanos tengan un diestro manejo de sus actividades económicas resultará beneficiada como un todo. Por el contrario y parafraseando a un famoso: Una ciudadanía desprevenida en materia económica puede ser presa ciega de estafadores, charlatanes e inventores de guerras económicas.

[1] http://www.banrep.gov.co/es/educacion-economica

[2] http://www.condusef.gob.mx/. Anuncian que cambiarán a http://gob.mx/condusef

[3] http://www.oecd.org/edu/

[4] https://bitcoin.org/es/

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Docente-investigador de la Universidad Central de Venezuela
Promedio: 5 (1 voto)
Estadísticas: .
Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.