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Educar en tiempos de crisis

“El sistema educativo está con respiración artificial, en cuarentena, implementando soluciones emergentes. Así se presenta hoy, un enfermo más de coronavirus”

Abril 30, 2020

Llegó el 2020 y como año nuevo cargado de esperanzas y buenos deseos, sembrando ilusiones y proyectando logros, pero este año nos desilusionó a muy pocos meses de su inicio. En febrero se anunciaba un virus que proyectaba un porvenir incierto y con mucha zozobra; un virus que trastocó todos los sistemas que le proporcionaban seguridad a la humanidad. El coronavirus, que anunciaba su primer objetivo de destrucción el sistema de salud, y de allí, afectó a los otros sistemas: el social, el económico, el político, y todos aquellos en que la humanidad se ufanaba como logros de la civilización.

Los sistemas sustanciales que organizan a la sociedad, a los que puso en evidencia esta epidemia, son tres: el de salud, el económico y el educativo, entrelazados orgánica y dialécticamente. En este trabajo desarrollaremos las implicaciones que esta crisis trajo al sistema educativo, el cual nos impacta por nuestro trabajo y por nuestras convicciones profesionales.

Hoy, el sistema educativo está con respiración artificial, en cuarentena, implementando soluciones emergentes. Así se presenta hoy, un enfermo más de coronavirus.

Esta pandemia expuso la vulnerabilidad de nuestro sistema educativo. Se sumó a esta característica su simulación, su anacronismo y su versión por mantenerse como un sistema monolítico y estandarizado, insuficiente para responder a situaciones de emergencia o atípicas. Quedó muy a la deriva, porque mostró más política que ciencia, más burocracia que educación.

Con la emergencia del virus el quehacer académico se colapsó; la educación básica, la educación media, la educación superior, en fin, todo el sistema educativo manifestó su fragilidad, sus vicios y muy poco sus fortalezas.

Cuando hablo de sistema educativo me refiero a todos los sectores y agentes que inciden en procesos de formación, el profesor, los alumnos, las autoridades educativas, autoridades civiles, y la sociedad en su conjunto, porque hoy ya nos dimos cuenta y se puso en evidencia que, según decía Manuel Moreno, “la educación es mucho más que las escuelas”.

En la crisis actual la educación retornó a la familia, como el núcleo primario de la educación y la encontró fragmentada y muy vulnerable para recuperar su dimensión como el espacio originario de la educación.

Hoy el papel del profesor se revaloró para ser reconocido no sólo como el guardián o cuidador de alumnos. Esto hace necesario un nuevo profesor con habilidades y capacidades diferentes, que pueda adaptarse, aplicar y responder a emergencias y a crisis. Además, un sistema político que que se haga responsable del bienestar del pueblo en todas sus facetas de desarrollo, una sociedad que se sume con responsabilidad y exprese sus valores de fraternidad y convivencia en la diferencia y en la diversidad social y económica; y un hombre que limite su narcisismo, egoísmo y omnipotencia, para dar cabida al reconocimiento de que todos somos más que uno.

El sistema político volvió a ver que no sólo de pan vive el hombre, que no sólo lo económico rige al mundo, ya que de nada vale si tiene una población enferma y sin educación.

Esta crisis nos ofrece la oportunidad de rescatar y rescatarnos como hombres y mujeres responsables por lo que hemos hecho en el mundo, pero también, reconocernos en lo que hemos dejado de hacer. Nos ha llegado el rumor de la discordia, del miedo, de la zozobra, de lo incierto y de la angustia. Ya no tenemos a Chespirito para que venga a salvarnos, Superman ya no puede con la kriptonita en la  lucha contra el nuevo virus, y los Cuatro Fantásticos están en emergencia sanitaria recluidos y sin poderes.

Ahora sólo somos nosotros. Decidamos, nos convertimos en héroes o pasamos a la historia como villanos y como sujetos irresponsables ante nuestros hijos, e hijos de nuestros hijos.

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La oportunidad que esta emergencia nos proporciona es para reinventarnos por medio de la educación y resurgir como nuevos y mejores enseñantes, aplicando acciones como;

a)     Estrategias virtuales con el propósito de educar no sólo de comunicar como se hace con las redes sociales.

b)    Revisar el currículum y dotarlo de capacidad de cambio y flexibilidad ante avatares inéditos y desconocidos.

c)     Desarrollar capacidades que le caracterizan a la educación contemporánea: la autogestión y lo autodidacta.

d)    Fortalecer los procesos educativos incluyendo a todos los sectores sociales, particularmente a la familia

e)     Generar procesos de autocrítica e introspección en todos los agentes del quehacer educativo.

f)     Ejercer la educación desde el espacio virtual con creatividad y eficiencia.

g)    Transitar de un sistema rígido y estandarizado a un sistema flexible y con capacidad de innovación.

h)    Eliminar de nuestros proyectos educativos la certeza y proyectar el futuro en la sorpresa y en la incertidumbre, sin que nos lleve esto a una parálisis.

i)      Aprender a enfrentar lo incierto con oportunidad y eficiencia

j)      Revisar nuestro arsenal didáctico y reconocer la ausencia de estrategias para los aprendizajes en tiempo de crisis, inéditos y de emergencia.

k)    Crear nuevos discursos y nuevos ambientes de aprendizaje que se adecúen y resuelvan situaciones de emergencia y de crisis

Conclusiones:

A manera de conclusiones pero consideramos esto más como reflexiones y enseñanzas;

  1. La crisis nos trajo incertidumbre y violencia en el ámbito escolar y en el ámbito social.
  2. Confirmamos que nuestro bagaje teórico y práctico, obtenido en nuestra experiencia de enseñar, resultó obsoleto y rígido, sin posibilidades de resolver situaciones emergentes, inciertas e inesperadas.
  3. Es necesario abandonar sistemas y valores educativos rígidos y políticas burocráticas, para establecer un nuevo sistema educativo donde renazca un profesor creativo y un alumno, empoderado como sujeto transformador, una sociedad incluyente y responsable, que deje el silencio y se comprometa para el cambio.

Finalmente mi propuesta es que en educación trabajemos como un equipo de fútbol, que juegue en las grandes ligas y que siempre esté aspirando a ser campeón. En este ejemplo, no tenemos seleccionado determinado equipo, sólo tomamos sus características. La asociación es la institución escolar, el entrenador es el profesor, los jugadores son los alumnos, y el público, el contexto social. Todos son necesarios y todos tienen acciones que hacer para lograr el cometido final, el campeonato.

Estas serían sus acciones; considerándolas como responsabilidades y oportunidades;

  1. Tener los mejores jugadores, si no los tenemos, hacer de cada uno de ellos un jugador estrella.
  2. La Asociación debe proporcionar una infraestructura óptima, con recursos materiales y humanos para el quehacer diario.
  3. Tener un entrenador con visión estratégica para enseñar y lograr el triunfo con aprendizajes significativos.
  4. Entrenar diariamente a los jugadores que los lleve a triunfar en el aula y en la vida.
  5. Generar situaciones cotidianas y de emergencia para responder con creatividad ante situaciones nuevas e inéditas.      
  6. Instalar en los jugadores, la sorpresa y la incertidumbre para generar respuestas ante situaciones inéditas, de crisis y desconocidas.
  7. Sostener durante el trabajo determinada dosis de angustia e incertidumbre para poder resolver situaciones emergentes. Nadie tiene posición definida ni permanente.
  8. Comprometerse a jugar bien, con máximo esfuerzo para tener siempre el apoyo de la sociedad.

Esto nos llevaría a  lograr el campeonato, pero sobre todo a la realización de cada sujeto para ser incluido en una sociedad con responsabilidad para vivir el cambio con menor incertidumbre y zozobra.

 


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*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer