Usted está aquí

El asunto de leer realidades: Aprendizaje Basado en Problemas en la UGC

La apuesta se encuentra sólida en el campo de las metodologías activas y, como tal, se permea con otras posturas teóricas y de igual forma, permite apropiar métodos de las mismas.

Julio 21, 2019

“La música en la calle proyecta un ideal de cultura viva y popular que explota como atractivo turístico; aunque también arrastra un estigma de desorden y marginalidad perseguida por la Ley. El arte callejero pretende sorprender a los espectadores y suele tener un llamativo mensaje subversivo que crítica la sociedad con ironía e invita a la lucha social; la crítica política o simplemente, a la reflexióN [1]”. Con esta introducción, inician Alejandra y Carolina su texto denominado “Músicos callejeros y la falta de oportunidades”; mismo que concluyen con una pregunta: “¿es opción perseguir los sueños?”, a lo que responden: “¡definitivamente!”.

El relato anterior, da cuenta de la experiencia escritural de estudiantes del programa de Lenguas Moderas, involucradas positivamente con la idea de crear un documento fílmico como actividad evaluativa; en el marco de la materia Competencias Comunicativas I [2]. El mismo, tenía el objetivo de analizar una realidad del cotidiano.

Propuesto a partir del método Aprendizaje Basado en Problemas, (APB, en lo seguido); el ejercicio de clase ha planteado una apuesta novedosa para la mayoría de dichos estudiantes, generándoles diversas reacciones y opiniones. En este escrito recojo varias de ellas, así como indicar algunas ventajas del método y la pertinencia de abordarlo, apoyado en otras herramientas que buscan el acercamiento al estudio de los fenómenos sociales y en la formación de las habilidades del Siglo XXI.

Inicialmente, cabe decir que los estudiantes han encontrado en el ejercicio, una ventana de oportunidad interesante al poder analizar de base una problemática cotidiana y, en sus palabras “los hace líderes de su propia investigación”. De otra parte, y parafraseándoles, mencionan que leer las realidades: les permite apoderarse de argumentos veraces para la sustentación de sus ideas; tener evidencias para su análisis, a partir de diferentes perspectivas que les permiten construir una visión más amplia; contrastar la información resultado de su investigación e incluso reconocer y dignificar a los actores de dichas realidades.

Lo anterior evidencia las varias ventajas que se asocian al ABP. Los mismos estudiantes relataron al respecto, que contrario a la instrucción tradicional y magistral en el aula, este método “genera posibilidades como el hecho de aprender en cualquier lugar, cambiar de rutina creando espacios de interacción; mediado por el logro de los objetivos”. Así mismo, relatan que “esta práctica permite también desarrollar la crítica objetiva y argumentativa a partir del hecho de analizar problemáticas latentes”.

La apuesta por el ABP, se encuentra bastante sólida en el campo de las metodologías activas y como tal, se permea con otras posturas teóricas y de igual forma, permite apropiar métodos de las mismas. En ese orden de ideas, la sociología de lo cotidiano, es una metodología que permite leer e interpretar un fenómeno a partir de las posibilidades que el mismo genera. De acuerdo a Galeano y Beltrán, (2012); esta metodología permite abordar el fenómeno en un sentido teórico y práctico, para entenderlo a partir de sus manifestaciones concretas, dadas tanto en el espacio físico como en la interacción social. Este método, facilita analizar realidades propias a la ciudad; (informalidad, historia, cultura, procesos, actores, ejercicios de poder, etc.) y llegar en consecuencia a establecer diferencias entre lo cotidiano y lo banal. Como de igual forma indican Galeano y Beltrán, (2012): “Pensar en torno a un fenómeno, implica repensarlo”.

Por tanto, observar la ciudad y sus fenómenos, conlleva repensarlos y a partir de esto, expresar acciones e interacciones sociales que lleven incluso a cuestionar sobre el hecho de ejercer ciudadanía. Hacer visible lo que no es visible, pasar de lo banal a lo evidente y de lo público a lo privado; podría llevar al sujeto observador a establecer nuevos discursos sobre dichos fenómenos, basados en la sensibilidad que el ser humano y ciudadano, requiere para construir una sociedad empática e incluyente.  

Como complemento a lo anterior, y de acuerdo a Saiz y Rivas, (2012); el pensamiento crítico, como una teoría de la acción; al abordar el cotidiano: “habla” con la realidad. Mediante tal acto dialógico, se plantearían soluciones a problemáticas diversas. Con base en esto, la ciudad se convierte en escenario posible de análisis, argumentación y expresión crítica. Tal cuestión constituye la propuesta de trabajo plateada a los estudiantes de primer semestre de las carreras de Lenguas Modernas e Ingeniería Civil de la UGC; a quienes se les ha planteado la oportunidad de repensar la ciudad y por tanto, argumentar en torno a sus fenómenos.

Al respecto, Saiz y Rivas, (2012); establecen que es factible aprender a pensar de manera crítica a partir de las teoría de la argumentación y la teoría de la acción. No obstante, según estos autores, se concibe a la argumentación como medio, no como un fin y a la cual, le acompañaría necesariamente la acción: “Concebir el pensamiento crítico como acción, obliga a poner en práctica los planes…, se impone su ejecución… Esto exige no solo contemplar el razonamiento, sino también a los procesos de solución de problemas y toma de decisiones”, Saiz y Rivas, (2012 p. 329).

Dicho ejercicio propone trascender lo académico y al aula misma. Al respecto, los estudiantes indican que “la exposición a la realidad permite transformarla”. Por tanto, la realización de este tipo de ejercicios académicos, brindaría la posibilidad en efecto, de desarrollar pensamiento crítico gracias al ABP. El mismo es entendido como un método didáctico, que cae en el dominio de las pedagogías activas y más particularmente cercano a la estrategia de aprendizaje por descubrimiento y construcción (Restrepo, 2005). En líneas similares, Jiménez, Lagos y Jareño, (2013) indican que gracias a este método el estudiante adquiere conocimientos a partir de su propio proceso de aprendizaje; el cual se caracteriza por alterar su orden tradicional: en éste, inicialmente el estudiante define el asunto sobre el que desea ocuparse, posteriormente, identifica sus objetivos de aprendizaje y finalmente, selecciona la información necesaria para su análisis y resolución.

De igual forma, este método se basa en concepciones del aprendizaje significativo y se enfoca en el trabajo colaborativo; elementos que lo convierten en apuesta válida y orientada a la formación integral de los estudiantes de cualquier disciplina y en especial, hacia la formación de habilidades como las interpersonales y aquella que implica, la solución de problemas a partir del pensamiento crítico.

Con tal objetivo en mira, se hace necesario así mismo, recoger percepciones de los estudiantes evidenciando en este caso las contradicciones y dificultades que esta práctica supone; ya que de acuerdo a una de sus opiniones: “no es tan sencillo el proceso de observar y se hace necesario indagar más para ser crítico, de manera tal que se haga más fácil la deducción”. Lo anterior plantea retos en torno a la implementación de métodos activos en el aula, visibilizando nuevos paradigmas que permitan facilitar tales procesos.

Aunado a que el ejercicio fomenta la investigación, la creatividad, y el desarrollo de competencias críticas; es necesario revisar las diversas competencias que se implican en la ejecución de dicho ejercicio. Comunicación escrita y oral, trabajo en equipo, autonomía y responsabilidad, logro de objetivos, manejo de conflictos y negociación, entre otras, son competencias necesarias para el contexto académico y laboral; pero más importante aún, de la formación del ciudadano bajo el marco institucional de la Universidad la Gran Colombia.

Caso concreto de la formación en competencias a partir del ABP, es el documentado por Jiménez, Lagos y Jareño, (2013), quienes en su estudio de implementación del ABP en el contexto universitario; mediante la implementación de un cuestionario de autoregistro pre test y post test aplicado a los estudiantes; evidenciaron incrementos en 3 tipos de competencias. Primero, competencias instrumentales como capacidad de análisis y síntesis, organización y planificación, comunicación oral y escrita en la lengua nativa, habilidad para buscar información de fuentes diversas, resolución de problemas y toma de decisiones. En segundo lugar, competencias personales como trabajo en equipo, habilidad en las relaciones personales, capacidad crítica y autocrítica, compromiso ético en el trabajo y trabajo en entornos de presión. En tercer lugar, competencias sistémicas como capacidad de aprendizaje autónomo, adaptación, liderazgo, iniciativa y espíritu emprendedor.

Por lo anterior y sumado a otras ventajas indicadas y en el marco de la responsabilidad institucional; apoyar la apuesta en torno al ABP, implica cierta obligatoriedad. El documento Orientador del área de Formación en Investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación; indica que “la formación investigativa da paso a nuevas formas de pensar y de hacer investigación en los contextos sociales”. Este mismo documento plantea que si bien es cierto que la observación, el análisis y la síntesis siguen siendo actividades necesarias, se conjugan con métodos y técnicas provenientes del campo de los estudios sociales que asumen que la realidad es dinámica y compleja.

Este mismo documento, indaga en relación hacia el ¿cómo se promueven espacios de reflexión y discusión en torno a procesos investigativos surgidos y desarrollados en contextos educativos? Este artículo ha pretendido en cierta medida, brindar respuesta a este asunto, en el supuesto de que institucionalizar métodos alternativos, que no correspondan solamente a actividades aisladas para las materias “relleno”, permitirán validar la importancia de la implementación de tales metodologías en las materias del área de investigación. Lo anterior a partir del aporte fundamental de las mismas, en el desarrollo de las competencias o habilidades del siglo XXI, que dotarán a los profesionales y licenciados, egresados de la Universidad La Gran Colombia, de ventajas competitivas ante el mercado laboral actual.

Lo anterior también implica un nuevo rol para el docente, en este caso como facilitador del proceso, en el cual, y descrito por los estudiantes: “la educación no siempre debe basarse en conceptos ya creados sino que se pueden conseguir por nuestros propios medios, con base en nuestro propio análisis; y más si es para darle solución a problemáticas propias a la sociedad”. Por tanto, plantear el rol del maestro profesional, requiere adaptarse a las nuevas relaciones en el aula de clase; así como a las tecnologías de la información. Así mismo, un docente líder, ejemplo de actitud y responsabilidad para quien prime el análisis de dichos fenómenos bajo la libertad de paradigmas y propuestas de abordaje; y, en especial aquel a quien le apasiona su labor y quien sepa acercarse a las necesidades y diferencias de sus educandos. 

En conclusión, apelar a las posibilidades que aperturan los métodos activos abordados eclécticamente y propios a la búsqueda de la enseñanza del siglo XXI; configuran una realidad a la que la academia no puede resultar ajena y con mayor razón la Universidad La Gran Colombia, en el marco de los procesos de innovación que encara a la luz de la mejora continua de sus procesos académicos. Lo anterior, en el sentido de la formación y enseñanza de calidad dirigida a ciudadanos socios críticos y solidarios.

Referencias 

  • Galeano, S. y Beltrán, A., Ciudad, informalidad y políticas públicas: Una reflexión desde la sociología de lo cotidiano. Cuadernos de vivienda y urbanismo. Vol. 1, No. 2, 2008: 280 – 297. Disponible en https://webcache.googleusercontent.com
  • Jiménez, J., Lagos, G., Jareño, F., El Aprendizaje Basado en Problemas como instrumento potenciador de las competencias transversales. Revista electrónica sobre la enseñanza de la Economía Pública No. 13. Septiembre de 2013. Págs. 44-68. Disponible en https://s3.amazonaws.com
  • Poot-Delgado, C. (2013). Retos del aprendizaje basado en problemas. Enseñanza e Investigación en Psicología, 18 (2), 307-314. Disponible en www.redalyc.org/
  • Restrepo, B. (2005). Aprendizaje basado en problemas (ABP); una innovación didáctica para la enseñanza universitaria. Educación y educadores, ISSN-e 0123-1294, Nº. 8, 2005, págs. 9-20. Disponible en https://dialnet.unirioja.es
  • Saiz, C. y Rivas. S., Pensamiento crítico y aprendizaje basado en problemas. Revista de Docencia Universitaria. Vol.10 (3) Octubre-Diciembre 2012, 325 - 346. Disponible en http://red-u.net
  • Solaz, J., Sanjosé, V. y Gómez, A. (2011). Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales. N.º 25. 2011, 177-186 (ISSN 0214-4379). Disponible en https://ojs.uv.es

 



[1] Documento parte del proyecto de la Clase Competencias Comunicativas I; aportado por las estudiantes. Parafraseado de: La calle también es de los músicos. www.elperiodico.com6633388


[2] Algunas evidencias fueron registradas en #leyendorealidades; #ugcomunicativa y en algunos links vinculados a la página Web Youtube.

 


Imagen www.pexels.com

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Mg. en Educación. Docente de la Facultad de Educación en la Universidad la Gran Colombia.
Promedio: 5 (1 voto)
Estadísticas: .
Jaqueline Cruz Huertas
Gran Maestra Premio Compartir 2000
Es necesario entablar una amistad verdadera entre los números y los alumnos, presentando las matemáticas como parte importante de sus vidas.