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El aterrizaje forzoso de los nuevos docentes en Colombia

Colombia presenta un gran rezago en la implementación de programas de inserción docente. En el país no existe una política de inserción que pueda promover la implementación de estos programas, y por tanto una línea de inversión económica clara que pueda fomentar un mejor proceso de adaptación de los nuevos profesores. 

Octubre 18, 2015

Durante los últimos meses varias secretarías de educación han posesionado a los nuevos docentes que aprobaron el Concurso Docente, que dispone el Estatuto de Profesionalización Docente (Decreto 1278 de 2002). Cientos de nuevos maestros – entre licenciados y otros profesionales – están ‘aterrizando’ por estos días en las instituciones educativas. En Bogotá en el mes de agosto se posesionaron 2.000 profesores, en Cundinamarca más de 800 y en otras entidades territoriales como Neiva alrededor de 200 docentes.

El aterrizaje para cada uno de estos docentes resulta ser una experiencia muy diferente, pero en la mayor parte de los casos muy difícil. Bien sea porque desde su formación como licenciados muchos de ellos han aprendido en sus facultades de educación las teorías pedagógicas sobre el quehacer docente pero sin una fuerte formación disciplinar. O bien sea porque como profesionales de diversas áreas dominan disciplinas que esperan poder enseñar a los niños, niñas y adolescentes, pero con un alto desconocimiento de la realidad de las escuelas.

Este periodo de inserción docente se caracteriza por ser una etapa de ansiedad, incertidumbre, preocupaciones, pero también de aprendizaje agudo en la mayoría de los casos tipo ensayo-error, donde el nuevo maestro conoce las verdaderas dinámicas de la realidad escolar y donde predomina el valor de lo práctico. 

Bien cabe preguntarse si esta formación basada en la aprehensión de teorías pedagógicas o aquella disciplinar que proviene de las otras profesiones es suficiente para empezar a ser docente.

Muchos sistemas educativos han comprendido que ni la una ni la otra son suficientes para que el docente novel se desempeñe de manera adecuada los primeros años de trabajo en las escuelas. Por esta razón en el mundo se han creado los programas de inserción docente que buscan acompañar estos primeros años de la experiencia laboral de los maestros, en donde se realiza un proceso de transición de estudiantes a docentes.

Este periodo de inserción se caracteriza por ser una etapa de ansiedad, incertidumbre, preocupaciones, pero también de aprendizaje agudo en la mayoría de los casos tipo ensayo-error, donde el nuevo docente conoce las verdaderas dinámicas de la realidad escolar y donde predomina el valor de lo práctico.

El nuevo conocimiento de su ámbito laboral conlleva a que el docente comprenda los límites de su capacidad de enseñanza y las infinitas posibilidades de aprendizaje que tienen los estudiantes. Supone que también el maestro conozca el carácter institucional de la educación que traspasa el mismo acto de enseñanza, y se reposa en normas, valores y prácticas del sistema educativo que para él o ella se traduce en el cumplimiento de protocolos, informes, evaluaciones y reglamentaciones. Requiere incorporar en su actuar nuevos códigos del lenguaje y la comunicación para tener puentes hacia el estudiante. Incluye también experimentar la realidad social de sus estudiantes, comprender que aquellos que esperan dentro del aula el inicio de clase, traen consigo impreso en su personalidad la realidad socioeconómica y cultural de sus contextos – en Colombia, muchas veces cargada de violencia y desigualdad –. 

El nuevo conocimiento de su ámbito laboral conlleva a que el docente comprenda los límites de su capacidad de enseñanza y las infinitas posibilidades de aprendizaje que tienen los estudiantes.

Esta etapa de inicio de la trayectoria laboral finaliza cuando el docente adquiere un alto nivel de seguridad frente al ejercicio de su oficio, logra dominar la lógica de la escuela y controlar su propio quehacer en el aula. Se dice entonces que llega a ser un docente autónomo en un proceso continuo de desarrollo profesional.

Para lograr una exitosa inserción docente que evite la deserción temprana del sistema educativo, diversos países llevan implementando procesos de acompañamiento en esta fase del profesor principiante. El especialista Carlos Marcelo García identificó en el 2011 algunas experiencias de inserción que inician desde la formación inicial de los maestros y que la conciben como obligatoria como Francia, Grecia, Inglaterra, Irlanda, Italia y Suiza. Otros países incorporan en los programas de formación docente el proceso de inserción de manera voluntaria como Dinamarca, Holanda y Suecia.

Y en otros países se desarrollan programas de inserción docente después de la etapa de formación que apoyan emocional y profesionalmente a los profesores como Nueva Zelanda, Israel, Japón, Estados Unidos y Shanghái. En América Latina, Chile ha liderado los últimos años programas institucionalizados para facilitar la inserción del profesorado principiante.

Muchos de estos programas han resultado en procesos positivos de inserción de los maestros que muestran algunas claves para su implementación:

  • La inserción docente es un proceso que puede iniciar en la formación inicial pero que va más allá de ella. No debe obviarse en el inicio de la trayectoria laboral del maestro. La participación en los programas de inserción docente debe ser obligatoria para los nuevos profesores.
  • La inserción docente debe basarse en un modelo de acompañamiento liderado por un docente mentor que oriente al nuevo docente frente a sus problemas y desafíos en la formación de los estudiantes.
  • La inserción docente debe considerar una división del tiempo de trabajo del docente entre actividades para la adaptación a la realidad escolar y actividades de aula.
  • El Estado desde su nivel nacional y local debe asumir los costos del tiempo que asignan los nuevos docentes a las actividades de adaptación.

Y es aquí en donde en Colombia presenta el mayor rezago, pese al llamado de los estudios internacionales y nacionales que relevan el papel de la inserción en la retención y calidad de los docentes. En el país no existe una política de inserción docente que pueda promover la implementación de estos programas, y por tanto una línea de inversión económica clara que pueda fomentar un mejor proceso de adaptación de los nuevos docentes.

Este olvido en el que caen los nuevos maestros del país tiene un alto costo educativo y fiscal para el país. Docentes sin un adecuado proceso de inserción aumentan la probabilidad de deserción y de un inadecuado desempeño profesional y, la perduración del rezago que tiene el país en términos de calidad educativa.

En el pasado el Ministerio de Educación realizó una prueba piloto de un programa para docentes noveles en los departamentos de Chocó, Córdoba y Tolima. Bogotá con recursos propios realizó un programa que se centró en temas de identidad docente, prácticas pedagógicas y contexto institucional.

Estas iniciativas son pequeños pasos hacia la movilización de la importancia de la inserción docente, pero no dejan de ser estrategias aisladas y dispersas que benefician a unos pocos maestros. No responden a las necesidades inmediatas de cientos de profesores que ingresan anualmente a la carrera docente a lo largo de todo el país, ni para los que desertaron o están próximos a desertar.

De este modo este nuevo grupo de docentes del Estatuto 1278 que ingresaron hace unos meses en Colombia, se sumarán a una generación de docentes olvidados, recién desempacados en las instituciones. A merced de su capacidad de adaptación deberán aferrarse a las posibilidades que les ofrecen sus compañeros docentes y de la credibilidad que obtengan de sus rectores.   

Este olvido en el que caen los nuevos maestros del país tiene un alto costo educativo y fiscal para el país. Docentes sin un adecuado proceso de inserción aumentan la probabilidad de deserción y de un inadecuado desempeño profesional y, la perduración del rezago que tiene el país en términos de calidad educativa.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Socióloga y magíster en sociología de la educación.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.