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El sentido de las letras cuando se construye desde la escritura de vida

Pedir a un niño que lea lo que está viendo en la imagen, es apelar a un recurso en el que se lo fuerza a interpretar y analizar, como parte esencial en sus relaciones y procesos mentales.

Junio 22, 2017

Este artículo recoge las experiencias registradas durante dos años consecutivos (2013-2014) de los niños de primero y segundo del colegio José Martí, ubicado en la Localidad 18 de Bogotá, con las prácticas de la lectura y la escritura que fueron generando varios productos como “Ésta es mi historia”, en 2013, y “Mi primer cuento”, en 2014, así como “La bitácora”, “Camino a casa”, o “Camino al colegio”, también del mismo año. Estas a su vez hicieron parte de una experiencia pedagógica titulada: “El ejército de los lápices: escritores de vida y de palabras”. El pensar en el cómo seducir a los niños por el camino de las letras y el gusto por ellas, fue un motivo quizá íntimo que generó esta motivación y que hizo posible ese gusto por la escritura y la lectura de los textos escritos, orales e icónicos.

¿De dónde viene la idea de formar niños lectores?: el valor del ejemplo

Este paper no tiene como pretensión entregar fórmulas para el aprendizaje de la lectura y escritura en los parvularios; es más, se trata de hacer una reflexión sobre la importancia del docente en este proceso, y cómo éste se puede convertir en un modelo del aprendiz.

Quizá un acercamiento en este sentido, nos pueda dar luces sobre lo que está por hacerse y revalorar ciertos procesos que todavía están vigentes y, sin embargo, gozan de anquilosamiento en un presente atosigado por los medios masivos de comunicación y la tecnología que ruge como un león hambriento en un ámbito capitalista y consumista que invita a la practicidad y a lo instantáneo.

En unos casos, la celeridad de las dinámicas, o en otros, la negligencia, soslayan la verdadera misión del profesor, como primer ejemplo en el aprendiz. Resulta cómodo adoctrinar y exigir disciplina, porque es la forma más fácil de que los estudiantes sigan las instrucciones, sin detenerse a cuestionar lo que está escrito en el texto.

Se considera una pérdida inmensa desperdiciar estos primeros años valiosos en la formación de un individuo, con la carencia del fortalecimiento del pensamiento crítico: éste es uno de los grandes baches que aquejan la educación contemporánea.

A veces preocupa más el seguir los contenidos temáticos inherentes a un currículo y modelo pedagógico determinados, que el detenerse en el cómo, es decir, en la forma más adecuada de cautivar a un niño en la práctica de la escritura y de la lectura, llegando a desconocer ciertas facultades o habilidades, o impulsarlo a potenciarlas, y que hace justamente, una de las funciones sustantivas del profesor a lo largo de la vida académica de los aprendices, en especial, los primeros años de escolaridad.

Antecedentes

La propuesta empezó con pequeños ensayos, partiendo de la motivación y la inquietud de la docente por mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Teniendo en cuenta que los estudiantes conocían la estructura y los elementos inherentes al cuento, se les dio algunas palabras –escritas en el tablero y salteadas¬– con la intención de que construyeran una historia.

El propósito era ayudarles a perfilar las historias y, a partir de ese primer acercamiento, hubo resultados llamativos. La docente empezó a condensarlo todo, las bitácoras, las maquetas y así se fue abriendo la posibilidad de que armaran su historia, su primer cuento.

Se involucró también la importancia de los derechos de autor, la dedicatoria, la biografía de cada uno de ellos y “mi mundo ideal” que era el imaginario que tenían ellos de su mundo. El horario se construyó respondiendo a las actividades realizadas en cada hora para saber qué hacían en la mañana. Los niños renuentes a escribir utilizaron el recurso del dibujo: para ellos, el horario eran ilustraciones. Durante una semana se trabajó el horario: primero como unos borradores elaborados en el colegio desde el área de Ética y Valores, posteriormente entregado en limpio en un octavo de cartulina.

Adicionalmente, el primer cuento sirvió para postular a los niños al concurso de leer y escribir 2014-2015. Ante la imposibilidad de inscribir a todos los niños del salón, se postularon dos niños en ilustración y dos en cuento. Hubo tres ganadores.

Con cada producto se realizaron correcciones de ortografía, se analizó el significado de cada situación plasmada –miedos, situaciones de violencia–; sin embargo, el análisis se centró en el reconocimiento de los gustos de los niños, de sus proyecciones y, de esta forma, se intentó potenciar toda la capacidad que tenían.

Partiendo de la premisa de que se pueden hacer muchas cosas con ellos, el proyecto se preguntó por la forma en que se iban a proyectar a los estudiantes de forma tal que les gustara escribir y contar historias de sus vidas, de lo que veían y de lo que tenían.

Lea la experiencia completa en este enlace.

Escrito por
Docente Colegio José Martí IED de Bogotá, Colombia.
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Henry Alberto Berrio Zapata
Gran Maestro Premio Compartir 2007
Empaqué en el equipaje de viaje de los estudiantes la herramienta más importante para cualquier destino: los argumentos.