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Hacia la calidad educativa en Cucunubá

La construcción de la estrategia participativa tiene como objetivo general transformar la calidad de las instituciones educativas de Cucunubá, para que exista un desarrollo sostenido en cada una de ellas que se refleje en su crecimiento, innovación y mejora en la calidad del servicio que presta.

Marzo 15, 2016

Mejorar la calidad de la educación ha sido uno de los grandes retos que se han trazado las instituciones educativas Divino Salvador y Laguna, pertenecientes al municipio de Cucunubá en el departamento de Cundinamarca, que atienden a más de 1500 niños y niñas tanto en el casco urbano como en la zona rural del municipio.

Para atender este desafío, la Fundación Compartir con el apoyo técnico de la Fundación Nuevos Sentidos, han venido trabajando de la mano con las comunidades académicas para gestionar acciones en torno al mejoramiento de las prácticas pedagógicas y organizacionales de las dos instituciones, que permitan no solo elevar el Índice Sintético de Calidad, sino también desarrollar transformaciones que pongan el trabajo académico en sintonía con los desafíos y necesidades que plantea la sociedad del siglo XXI en nuestros territorios.

El principio fundamental sobre el cual se fundamenta el trabajo realizado, hasta el momento, consiste en reconocer el fortalecimiento de la educación en el ámbito rural como eje clave para el desarrollo social, económico y político del territorio. En este sentido, la calidad educativa que se pretende está encaminada a lograr que las instituciones realicen un proceso de gestión educativa a partir del reconocimiento y comprensión de la realidad en la cual se desenvuelven los educandos y de una planificación curricular flexible y pertinente.

El principio fundamental sobre el cual se fundamenta el trabajo realizado, hasta el momento, consiste en reconocer el fortalecimiento de la educación en el ámbito rural como eje clave para el desarrollo social, económico y político del territorio.

Teniendo en cuenta esta perspectiva, el proceso se inició resignificando el perfil del egresado, lo mismo, la misión y visión institucional, pues es aquí donde adquiere un nuevo sentido el desarrollo de la gestión educativa. Con las estrategias pedagógicas que se empiezan a asumir se busca que cada estudiante además de alcanzar altos niveles de desempeño académico (como cualquier otra institución pretende) reconozca su realidad inmediata; que la aprenda a leer y comprender valiéndose tanto de las herramientas curriculares como de la interacción con su cultura para que pueda proyectar su actuación sobre esa realidad en pro de la construcción de nuevas y mejores alternativas de vida.

Por esta ruta se avanza prospectivamente en tres frentes de la formación integral: el primero encaminado a lograr una orientación efectiva para que los educandos puedan asumir la educación superior con claridad de vocación; esto quiere decir que además de manejar las habilidades básicas para su ejercicio académico, posean una perspectiva clara sobre su devenir como actores académicos y profesionales. El segundo pretende que cada estudiante tenga una visión clara sobre el rol que puede desempeñar desde los ámbitos político-administrativos no solo a nivel escolar, sino también a nivel territorial. Con el tercero se busca que los educandos se formen para proyectarse en el mundo laboral productivo; esto es, asumiendo el reto de un mundo globalizado cuya lógica económica obliga a una intervención acorde con las demandas y necesidades propias del mercado, intervención que es posible abordar a partir de la orientación sobre formulación y ejecución de proyectos productivos.

Ahora bien, lograr el perfil del estudiante implica desarrollar, a su vez, una resignificación de la gestión académica a nivel institucional y en especial de las prácticas pedagógicas propias del equipo docente. Por ello se avanza en un trabajo curricular organizado institucionalmente (más allá del aula) a partir de referentes de sentido localizados en el mundo de la vida cotidiana, de manera que los educandos vayan organizando modos de pensar, sentir y actuar en torno a sus realidades concretas, como futuros agentes o actores de desarrollo territorial.

Para asumir esta experiencia ha sido fundamental la disposición de cada uno de los docentes y directivos. Con las dificultades propias de todo proceso de resignificación del trabajo académico se avanza en las transformaciones esperadas, con la expectativa de configurar un sistema de trabajo escolar inteligente y vivencial que garantice la calidad y pertinencia de la formación de las nuevas generaciones de Cucunubá y su región.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Equipo acompañamiento Fundación Nuevos Sentidos
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.