Usted está aquí

La docencia en los rankings de universidades

La calidad de la docencia impartida debe formar parte destacada de los  indicadores contemplados para elaborar los rankings de universidades.

Julio 1, 2016

Existen varios rankings de universidades. Tienen como objetivo reflejar la calidad de estas instituciones. Las comunidades académicas, en general, se preocupan por quedar bien representadas en estas mediciones. Consecuentemente, los centros de educación superior y las comunidades educativas nacionales pregonan sus logros cuando salen bien parados[1] o los esconden bajo la mesa si los resultados no les favorecen.

Un buen docente debe ser un facilitador de procesos cognitivos, abierto a los nuevos entornos de aprendizaje y dispuesto a crecer a la par de lo que viven sus estudiantes.

La calidad de la docencia impartida debe formar parte destacada de la batería de  indicadores contemplados para elaborar estas mediciones. Esto es, claro está,  partiendo del entendido que una de las actividades universitarias fundamentales, y más evidentes, es la de formar profesionales que se desempeñen aceptablemente en los contextos sociales donde se insertan.

Un buen docente, en los tiempos actuales, se reconoce por enfocar su labor en el aprendiz. Debe ser un facilitador de procesos cognitivos, abierto a los nuevos entornos de aprendizaje y dispuesto a crecer a la par de lo que viven sus estudiantes. Se podría detallar más esta caracterización pero, a los efectos de este texto, probemos a ver si es suficiente.

Con estas premisas enfrente, investigué el peso que se le da a la calidad de la docencia en estas evaluaciones. Otros dos rubros reconocidos como actividades claves en esta clase de corporaciones son la investigación y la innovación.

Los indicadores empleados en estos rankings tan divulgados no recogen los paradigmas de la docencia requerida en las universidades de los tiempos que corren.

El primer ranking analizado fue el “QS University Rankings: Latin America” [2], que publicó sus mas recientes resultados hace pocos días. Quacquarelli Symonds (QS) es una empresa británica cuyo negocio se centra en el público que desea desarrollar una carrera profesional bajo parámetros de una “calidad” definida según criterios que ellos consideran de amplio reconocimiento. En la versión de sus resultados para Latinoamérica la metododología la ajustan al contexto de la región[3] .

Los indicadores que emplean y el peso que le asignan a cada uno son los siguientes:

  • Reputación Académica (30 %)

Lo calculan con base en encuestas que hacen globalmente a profesionales a quienes les preguntan los nombres de las universidades que ellos perciben producen los mejores trabajos en sus respectivos campos de experticia.

  • Reputación ante los Empleadores (20 %)

También calculado de encuestas globales. Esta vez preguntan a empresas que reclutan graduados que identifiquen las universidades de donde prefieren tomar egresados.

  • Proporción Staff/Estudiantes (10%)

Indicador que relaciona el número de personas dedicadas a tiempo completo a actividades académicas (que llamaremos acá: staff) con el número de estudiantes a tiempo completo en la institución. Es el criterio escogido por QS para evaluar calidad de la docencia porque estiman que refleja el compromiso con esta actividad.

  • Citas por artículo (10%) y Artículos por miembros del staff (5 %)

Utilizan los datos que provee Scopus[4], la mayor base de datos de citas y resúmenes de artículos publicados en revistas arbitradas. El primero de estos indicadores refleja el número de referencias hechas por artículo publicado y, el segundo, el número de artículos en esa base de datos por miembros del personal de planta.

  • Red de Investigación Internacional (10 %)

Incorporado por primera vez en el resultado del 2016. Contabiliza la presencia de colaboradores de otras instituciones internacionales que aparecen como coautores en uno o mas artículos registrados en Scopus durante un período de cinco años.

  • Proporción de Staff con PhD (10 %)

Basado en el porcentaje de personas dedicadas a tiempo completo a actividades académicas que tienen título de PhD o equivalente.

  • Impacto en el Web (5 %)

Indicador que incorpora la presencia de las universidades en el mundo en línea, su compromiso por dirigirse a audiencias globales y a promoverse internacionalmente. Se basa en los rankings que produce Webometrics[5].

En síntesis, en QS incorporan un solo indicador, bastante grueso, para reflejar la calidad de la docencia y le asignan un peso de un 10 %.

Otro estudio mundialmente conocido es el llamado “Ranking de Shanghai”. Producido por The Academic Ranking of World Universities (ARWU), originalmente para clasificar a las universidades chinas. Generan el estudio ordenando a las universidades vistas como totalidad y por especialidades o materias. El primero es el que nos ocupa en este caso. Se centra en cuatro criterios y seis indicadores[6]. Sus respectivas explicaciones y ponderaciones las incluimos someramente a continuación:

  • Calidad de la Educación (10 %)

Cantidad de egresados con Premios Nobel o Medallas Fields

  • Calidad del Staff

Cantidad de miembros del staff:

  • Premios Nobel o Medallas Fields (20 %)
  • Altamente citados según las listas de Thomson Reuters (20 %)
  • Producción de Investigación
    • Artículos publicados en Nature y en Science[7] (20 %)
    • Artículos indexados en el Science Citation Index y en el Social Science Citation Index (20 %)
  • Rendimiento Per Cápita (10 %)

Un promedio ponderado de los cinco indicadores anteriores dividido entre el número de miembros del staff.

El “Ranking de Shanghai” mide la calidad de la educación en términos de premiados con altas distinciones internacionales en el campo de la investigación científica. Muy meritorio, sin duda, lograr estos reconocimientos. Sin embargo, premios de esta resonancia no garantizan la calidad del académico como docente. Es probable que muchos lectores puedan reconocer, dentro de su experiencia personal, destacados investigadores que como docentes dejaban que desear.

Resulta cierto, por lo hasta acá expuesto, que los indicadores empleados en estos rankings tan divulgados no recogen los paradigmas de la docencia requerida en las universidades de los tiempos que corren. Esa universidad que se enfrenta con una población estudiantil en busca de recursos para participar efectivamente en una sociedad cambiante, y que le demanda respuestas sintonizadas con las disrupciones que nos rodean. Esa docencia de calidad despierta mayor interés para este tipo de evaluaciones.

Hay otros rankings, menos difundidos, que tratan de revalorar el peso de esta actividad al momento de evaluar las instituciones universitarias. Serán objeto de otra columna.

En conclusión, tiene sentido el celebrar buenas posiciones en los rankings revisados, hay méritos en destacarse en la investigación y en la innovación. El logro se disfruta más cuando se comparten los criterios de excelencia empleados en la evaluación. Mozart podría quedar mal parado en una competencia de reguetón.

La señal de alerta es para rescatar el valor de la docencia de calidad. Hacer de ella un recurso clave para relanzar las universidades como centros de aprendizaje sintonizados con los tiempos que se vienen encima. La docencia como motivo de orgullo institucional.

[1] compartirpalabramaestra.org/noticias/dos-universidades-de-colombia-entre-las-diez-mejores-de-america-latina

[2]www.topuniversities.com/university-rankings/latin-american-university-rankings/2016#sorting=rank+region=+country=+faculty=+stars=false+search

[3] www.topuniversities.com/latin-america-rankings/methodology

[4] www.elsevier.com/solutions/scopus

[5] www.webometrics.info/en

[6] www.shanghairanking.com/ARWU-Methodology-2015.html#2

[7] Si la institución se enfoca en humanidades se emplean otras publicaciones como referencia.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Docente-investigador de la Universidad Central de Venezuela
Promedio: 5 (3 votos)
Estadísticas: .
Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer