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La educación necesita de tecnología pero también de mucho más. Hacia una ecología del aprendizaje

Aumentar” la educación va mucho más allá de incorporar masivamente tecnologías en la escuela. Requiere de conceptualizar fenómenos tales como arquitecturas de aprendizaje, cultura digital, diseño ontológico y aprendizaje por proyectos y articularlos en proyectos significativos.

Abril 20, 2015

A diario llueven noticias a raudales, que cuestionan el estado de la educación a nivel mundial, por su falta de estímulo y de interés para los jóvenes, por su énfasis en mejorar el rendimiento en pruebas estandarizadas que ignoran la creatividad, por el alto nivel de deserción, por la incapacidad de asegurar que los egresados secundarios (y universitarios) tengan una salida laboral de acuerdo a sus esfuerzos y expectativas.

Mientras, todos estamos inmersos en los distintos eslabones del sistema educativo y asistimos pasmados a noticias de gran calibre que, o bien señalan el fracaso del ensayo y error ingenuos que muchas veces asola a los tomadores de decisiones, pero también en el otro extremo nos llaman la atención medidas radicales llamativas que están tan lejanas de nuestra cotidianeidad que nos paralizan tanto o más que las anteriores.

Encima para complicar más las cosas como no le encontramos la vuelta a cómo domesticar al “Goliat” educativo creemos que podemos (y debemosarquitecturasun “David” ágil y astuto para conseguir vía la tecnología lo que no logramos con la pedagogía.

En ambos casos terminamos en una situación de indefensión epistemológica, de parálisis metodológica y sobretodo de profunda incomprensión acerca de cómo entender el desafío educativo multidimensional en una era de complejidad creciente.

Así son innumerables los ejemplos mundiales de intentos de mejorar la educación abrazando ingenuamente la tecnología. Los programas 1 @ 1 se han viralizado para alegría de los fabricantes de equipos y descrédito de los planificadores escolares. Pero todo tiene un límite y en estos días salió al ruedo la siguiente noticia: “Los Ángeles cancela el programa de iPad y Pearson en escuelas”. No solo eso sino que además amenazan con un juicio a Apple y a Pearson para recuperar los casi U$S 1300 millones de costos del programa.

¿Se tratará de un llamado de atención pedagógico frente a la colusión de intereses entre administradores y fabricantes que siguen vendiendo la fantasía de un uso instrumental mesiánico de las tecnologías?

En una dirección similar circuló profusamente la noticia de que los colegios jesuitas de Cataluña, en donde estudian más de 13 mil alumnos, decidieron alterar por completo el espacio del aula, eliminando exámenes y horarios, y reemplazando materias por proyectos. También hizo mucho ruido anoticiarnos de que Finlandia, uno de los sistemas educativos más admirados y con mejores resultados en las pruebas internacionales PISA, continúa avanzando convencido hacia la idea de eliminar por completo para el año 2020 el ordenamiento disciplinar escolar (matemáticas, física, geografía, etc.), reemplazándolo por un ordenamiento alrededor de sucesos.

¿No resulta extraño que las noticias más osadas y atrevidas desde el punto de vista innovativo posean un perfil tecnológico tan poco visible, o que el rol de las tecnologías disruptivas aparezca en un segundo plano, casi sin protagonismo alguno?

Después de más de tres décadas de inversión intensiva en tecnología educativa los resultados han sido más que desalentadores. Aunque los sistemas educativos en su conjunto poseen una cantidad llamativa de “fierros” y de software y “apps” que proliferan como hongos, dudaríamos afirmar que la educación mejoró gracias a la tecnología. No decimos que empeoró, quizás el sistema educativo probablemente haya logrado por enésima vez “reformar a la reforma”, y mantenerse lo más inmune posible frente a las retóricas de la innovación, el cambio radical y la disrupción pedagógica, aunque los costos económicos de tales inversiones han sido monumentales y la pérdida fiscal incalculable.

Lo que estos ejemplos, ya sea de anulación de contratos como de renovación dramática de la malla curricular orientada hacia eventos en vez de hacia acontecimientos, a procesos en vez de hacia hechos, a la construcción antes que a el mero embotellamiento de contenidos como los que mencionamos más arriba, brindan es una enseñanza que no debemos perder de vista.

De lo que se trató siempre en los procesos de mejoras educativas no fue tanto de introducir tecnología (la tiza y el pizarrón, el cuaderno y los horarios lo fueron en grado sumo en su momento) en la escuela, sino de reinventar sus procesos en pos de mejores aprendizajes.

De lo que se trata no es de que la escuela se atiborre de máquinas y aparatos, sino de adecuar su estructura y funcionamiento a un acontecimiento epocal cual es al pasaje del papel a la pantalla como centro organizador, ya no solo de la curricula o la vida escolar sino de la vida social toda.

Hoy sucede lo mismo que hace un siglo o dos atrás. De lo que se trata no es de que la escuela se atiborre de máquinas y aparatos sino de adecuar su estructura y funcionamiento a un acontecimiento epocal cual es al pasaje del papel a la pantalla como centros organizadores ya no solo de la currícula o la vida escolar sino de la vida social toda.

Intentos de reinventar tecnológicamente a la escuela los ha habido por millares sino por millones y si bien hay algunas escuelas excepcionales que podemos contar con los dedos de la manos (o de los pies), lo que vemos sistemáticamente en los intentos gubernamentales y en las declaraciones de los funcionarios son apuestas más que rudimentarias que apelan linealmente al carácter taumatúrgico de la tecnología.

Seamos claros. La tecnología no es irrelevante pero su poder se ve maniatado sino se la inscribe en una ecología del aprendizaje que incluye varios otros factores que se menciona a menudo (y se practican rara vez) pero que podemos sintetizar en 4 dimensiones:

1) Las arquitecturas.

2) La cultura maker (instanciada en Medialabs y Makerspaces).

3) Una formación docente sobre la base del coaching y el diseño ontológico.

4) Un desarrollo curricular sustraído de las divisiones administrativas taxonómicas y urdido todo el bajo el formatos de proyectos, dispositivos, montajes materiales y desafíos problemáticos desde una perspectiva trans- y anti-disciplinaria.

Como bien decía Pascal probablemente no haya ideas nuevas (educativas) pero la singularidad consiste en la recombinación de las existentes bajo modalidades aun no probada y amplificadas por las tecnologías en red.

Tenemos escuelas llamativas que han sabido explotar las arquitecturas como es el caso Thomas Deacon Academy  en Peterborough, Inglaterra o las Vittra Schools de Estocolmo, Suecia. Sabemos de espacios de fomento de la cultura maker que han proliferado en la última década y que tienen como iconos emblemáticos a MakerSpace y más cerca entre nosotros; otro tanto ha ocurrido con los MediaLabs que nacieron de la mano del fundacional, y que hoy tienen reconocidos epígonos en el Science Gallery de Dublín.

Hace ya varias décadas que de la mano de la ontología del lenguaje hemos visto mejorar la formación docente orientada no hacia contenidos sino hacia las prácticas reflexivas, el coaching ontológico, la corporalidad, el diseño personal y la metacognición.

Mientras los estudios transdisciplinarios vienen siendo uno de los caballitos de batalla de David Perkins desde tiempo inmemorial, deviniendo en propuestas tan interesantes como la enseñanza por comprensión, el aprendizaje por proyectos y el aprendizaje pleno o significativo

Lo que proponemos para una enseñanza orientada hacia la renovación disruptiva de la escuela es un sutil entramado y recombinación de estas cuatro dimensiones. Lo más interesante es que ya hay diseñadores de experiencia educativas que las están bocetando en forma conjunta, generando expectativas que de verse plasmadas en resultados tangibles implicarán un cambio radical en el rol de la escuela (hoy devaluado), en el de la enseñanza (hoy minimizado) y en el del autoaprendizaje (hoy tan resistido).

Es la combinación de todos estos factores lo que hace posible la educación aumentada, un proceso que implica dramáticos cambios organizacionales, una reordenación de fondo del funcionamiento escolar, y de los perfiles de los egresados y una redefinición sistemática, agresiva e irreversible de los vínculos entre la escuela y sus entornos.

Personalmente estamos involucrados en un diseño de esas características en el Colegio Hebreo Maguen David en México. En sucesivas columnas abundaremos en los fantásticos procesos y propuestas que implica tamaño desafío.

 

 


Referencias

Bergmann, Jonathan & Sams, Aaron Flip your classroom. Reach every student in every class every day (2012).
Doorley, Scott  & Witthoft, Scott (2012).
Gauntlett, David.Making is Connecting: The Social Meaning of Creativity, from DIY and Knitting to YouTube and Web 2.0 (2011).
Gee, James Paul The anti education era: Creating Smarter Students through Digital Learning (2013).
Hayes Jacobs, Heidi (ed) Curriculum 21 Essential Education for a Changing World (2010).
Martinez, Sylvia Libow  & Stager, Gary S. Invent To Learn: Making, Tinkering, and Engineering in the Classroom (2013). 
Perkins, David  El aprendizaje pleno Principios de la enseñanza para trasformar la educacion . Buenos Aires, Paidos (2010).
Siemens, George Conociendo el conocimiento. NodosEle, (2010).
OWP/P Cannon Design & Orr, David W. The Third Teacher: 79 Ways You Can Use Design to Transform Teaching & Learning (2010).

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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