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La informalidad en el empleo joven, una bomba de tiempo

Las épocas en que había más personas jóvenes que adultas quedarán en la historia y desaparecerán, por eso debemos actuar con la población joven actual de manera prioritaria.

Junio 9, 2016

Es común afirmar que el trabajo en pro de la población joven es importante pues ellos constituyen el futuro del país y son la respuesta que debemos asegurar para alcanzar un mundo mejor. Sin embargo, está afirmación de trabajar por los jóvenes está cobrando y cobrará mucha más importancia durante los próximos cinco años por motivos que no podemos pasar por alto.

El primero y principal, es la ventana de bono demográfico que atraviesa el país y en la que estaremos hasta el 2020. El mundo se está envejeciendo, esto significa, que las épocas en que había más personas jóvenes que personas adultas quedarán en la historia y desaparecerán rápidamente, y por eso debemos actuar con la población joven actual de manera prioritaria.

Este fenómeno ya ha ocurrido en muchos países del mundo y ahora está ocurriendo en Colombia. Una de las repercusiones más importantes, es que la suposición de que el trabajo de las personas en edad productiva permitirá subsidiar a las personas que ya no están en esa edad, no va a tener más sentido en las nuevas sociedades. En unos años, seremos muchos más las personas que estaremos finalizando esta etapa o ya estaremos por fuera de la edad laboral, respecto a quienes aún están en etapa productiva, por lo que seremos muchos más los que a su vez dependamos de nuestros ahorros o de la protección del Estado.

El panorama es alarmante si tenemos en cuenta los niveles actuales de desempleo y de informalidad del país; lo que se viene en unos años es literalmente, una bomba de tiempo. En la actualidad el 93% de los ocupados cuentan con cobertura de salud, pero solo el 49% cotiza para una pensión, sumado a que la proporción de personas en la informalidad en las 23 principales de Colombia es del 47%. La mayoría de quienes están en la informalidad no alcanzarían a pensionarse, así comenzar ya a cotizar.

Del total de personas en edad de trabajar en Colombia, el 32% corresponde a personas jóvenes. Sin embargo, uno de cada dos desempleados es menor de 24 años. Por esto, hoy es más importante que nunca acelerar las acciones de promoción de empleo joven. Hay una gran oportunidad representada en el bono demográfico que como país no podemos desaprovechar, por ello, fortalecer las competencias para el trabajo de los jóvenes debe ser una de las prioridades para aprovechar su etapa laboral al máximo. Con esto no solo ampliamos la base productiva del país, sino que mitigamos a mediano y largo plazo los efectos del fenómeno de bono demográfico en un contexto de desempleo y de alta informalidad.

Una de las principales líneas de acción de la Fundación es el tema de empleo, en especial, la promoción de empleo para personas cuyas poblaciones suelen tener, en ciertos contextos, mayores dificultades para vincularse de manera estable a empleos formales.

Por lo mismo, vimos de manera positiva la ley de primer empleo y actualmente, el proyecto de ley de empleo joven que en días pasados fue aprobado de forma unánime en la Comisión Séptima. Ambas iniciativas son buenos ejemplos de los esfuerzos que se están realizando en esta materia y que son claves en la actual coyuntura. Uno de los ejes de la ley ProJóven por ejemplo, es el de solucionar la situación de más de 565 mil jóvenes que tienen grandes dificultades para vincularse formalmente al mercado laboral por no tener libreta militar.

Esperemos que estos esfuerzos se profundicen y se traduzcan en más jóvenes trabajando en condiciones dignas, mejorando sus niveles de calidad de vida y los de sus familias, tanto hoy como en el futuro. El país lo necesita.

*Fundación Corona autoriza la publicación del artículo, publicado originalmente en La Silla Vacía.

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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
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Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.