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La investigación como invención de lo social

Es necesario recuperar el papel de la ficción y la imaginación en la investigación social contemporánea.

Marzo 4, 2016

Nadie pone en duda que uno de los mayores aportes de las Ciencias Sociales colombianas a la comunidad científica internacional ha sido el trabajo de Orlando Fals Borda a través de su propuesta metodológica conocida como Investigación-Acción-Participativa.

Lo que poco se sabe es que dicha metodología está sustentada en lo que el propio Fals denominó como técnica de impostación, que consiste en completar los vacíos lógicos y rellenar los olvidos de las narrativas que proporcionan los sujetos informantes durante el proceso de recolección de información. En otras palabras, no es otra cosa que recurrir a la imaginación y al espacio de lo posible para describir situaciones inciertas y, de paso, pulir estilísticamente el documento. Alfredo Molano y Arturo Alape son dos insignes exponentes de este proceder metodológico.

Este complemento ficcionalizado de lo social combina la información sobre los hechos con la reflexión y la adecuación basados en observaciones sucesivas, y están acompañadas de una proyección simbólica como herramienta para pensar críticamente el futuro, rompiendo con la ecuación fetiche de ciencia-verdad y sus modos canónicos de investigar, y resaltar de esa forma el objetivo principal de cualquier investigación social: la obtención de conocimientos útiles para adelantar causas justas. Esta técnica posibilita, entonces, la creación de personajes que consolidan y representan “fielmente” la diversidad de testimonios en los que la imaginación “no es contaminante porque debe jugar dentro de los márgenes de la probabilidad cultural”.

La idea de ficcionalizar el mundo social y la vida en general ha acompañado a la humanidad durante toda su historia, pero sólo hasta Leibniz, con su concepto de mundos posibles, fue que comenzó a tener influencia en la filosofía y la teoría literaria y a ser retomada como parte de la imaginación sociológica sin menoscabo del rigor científico en autores como Weber, Wright Mills, Elías y Bourdieu. Por tanto, en el fondo, lo que Fals Borda hizo fue continuar y desarrollar una de las tradiciones más respetables y consolidadas de las Ciencias Sociales.

Ya sea como alternativa plausible al mundo actual, o como necesidad que busca emanciparse de la realidad por su inconformismo con ella, la ficción que hacemos de nuestro mundo social, y que siempre se expresa de modo subjuntivo y contrafactual, estará proyectada hacia el futuro.

Ahora bien, ya sea como alternativa plausible al mundo actual, o como necesidad que busca emanciparse de la realidad por su inconformismo con ella, la ficción que hacemos de nuestro mundo social, y que siempre se expresa de modo subjuntivo y contrafactual, estará proyectada hacia el futuro. Como dice George Steiner en su libro Gramáticas de la creación: “existe un sentido real en el que todos los usos del tiempo futuro en el verbo “ser” son una negación, aunque limitada, de la mortalidad. Igual que todo uso de una frase condicional expresa el rechazo a la inevitabilidad bruta, al despotismo del hecho”. Esa huida de la realidad a través de cómo sería el mundo -cómo seríamos si no nos hubieran colonizado los españoles sino los ingleses; qué hubiera pasado si no hubieran asesinado a Gaitán; qué pasaría si hubiera paz en Colombia- busca ocuparse no tanto de cómo son las cosas sino de cómo podrían ser o cómo me gustaría que fueran si yo…

Una vía para trabajar esta propuesta metodológica en la educación entendida como investigación, nos la proporciona Paulo Freire mediante su concepto de “inédito viable”. ¿En qué consiste? A lo largo de la vida los seres humanos nos topamos con obstáculos y pruebas, que Freire llama “situaciones límite”, y que podemos percibir ya sea como imposibles de ser superadas, o no querer superarlas, o posibles de traspasarlas. En este último caso, la situación límite exige un pensamiento crítico que ve alternativas y posibilidades diferentes a las canónicas y establecidas, e indefectiblemente surgen como un desafío que llama a la acción. Dicha acción Freire la denomina “actos límite” porque el obstáculo se convierte en una posibilidad viable, inédita, impensada, donde la imaginación se proyecta simbólicamente a través de la ficción de lo posible, y se niega a la aceptación dócil y pasiva de lo que está ahí, a lo que se rehúsa a cambiar, a la impunidad de lo establecido; al fin y al cabo, los mundos que nos inventamos o las vidas que soñamos, no son más que estados posibles de las cosas.

La articulación entre la técnica de impostación de Fals Borda y la concreción de un inédito viable de Freire, nos permite entender que la tarea de definir y ordenar lo social no debe dejarse sólo a los investigadores o a los maestros con sus categorías y sus conceptos preestablecidos, sino también y principalmente, a los actores de los hechos sociales, llámense informantes, estudiantes o sujetos. Y es que, así resulte paradójico, sólo a través de la completación de lo social a través de la ficción y la imaginación, sumado a los inéditos viables que se despliegan para superar los obstáculos y pruebas que nos impone la vida en el día a día, podremos entender cómo lograron establecerse en sus propios mundos y, sobre todo, cómo construyeron relaciones entre marcos de referencia inestables y cambiantes en lugar de hacerlo desde uno estable y fijo, tal y como solemos hacerlo investigadores y docentes.

Asumir, pues, la investigación –y la educación- como invención de lo social significa otorgarle a la imaginación y a las situaciones límite la posibilidad de proyectarse simbólicamente al futuro para transformarlo en función del tamaño de nuestros sueños; para reordenar los elementos del mundo indeseado y luego hacerlos parte del nuevo mundo como si siempre hubieran estado ahí; para hacer del conocimiento una posibilidad de ser más con los demás.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Doctor en Educación. Magíster en Sociología de la Educación
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer