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La televisión educativa frente a los millenials y los Z’s

La televisión educativa se fusionará con las redes sociales o dejará de ser significativa.

Junio 17, 2015

Hace 6 años la Universidad de Guadalajara, en México a través de su canal 44 inventó una actividad a la vera de la Feria del Libro de dicha ciudad, la más importante de América Latina. Se trata de TVMormosis, un formato audiovisual consistente en mesas redondas, entrevistas y ocasionalmente conferencias, que a lo largo de 3 días revisan el estado actual de la televisión en sus diversas dimensiones.

Cada uno de estos encuentros estuvo dedicado a temas monográficos, así en las 9 ediciones previas celebradas, además de Guadalajara, en Bogotá, Medellín y San Pablo. Algunos de los ejes convocantes fueron:

Convergencia: Escenario para una televisión interactiva; Hacia una sociedad de redes.
Televisión y educación: innovación audiovisual aplicada a los procesos educativos y formativos en Iberoamérica; 
Audiencias audiovisuales: consumidores en movimiento.

En el caso de la 10ma edición en Valencia, España la misma estuvo centrada en Los contenidos audiovisuales en el nuevo escenario mediático y los temas convocantes fueron: modelos de comunicación audiovisual en la era digital; regulación del sistema audiovisual contemporáneo; contenidos y formatos audiovisuales en la multidifusión digital; la televisión de proximidad en el entorno digital; la calidad de los contenidos audiovisuales en el flujo digital; los contenidos culturales y científicos en el nuevo espacio mediático; nuevos formatos audiovisuales.

En todos los eventos siempre tuvo un lugar destacado la televisión educativa y en el que se celebró la primera semana de Junio el 2015 en España nos tocó sostener una entrevista sobre los usuarios de la televisión educativa. Título extraño aunque no tanto si recordamos que hace unos cuantos años, apenas retirado de la gerencia general de educ.ar escribimos Nativos Digitales,  un libro dedicado específicamente a la dieta cognitiva, las arquitecturas de la participación y la inteligencia colectiva.

Así que entrometernos con los usuarios de la televisión educativa mayoritariamente niños y jóvenes, especialmente en América Latina (donde la TV educativa fue casi siempre remedial y trató de cumplir con los requisitos mínimos que exige la formación escolar en países pauperizados y asimétricos), apuntaba casi seguramente a tratar de conjugar dos términos prácticamente incompatibles como son los de nativos digitales y de televisión educativa.

Decimos incompatibles porque no solo se trata de empalmar dos expresiones de por si difícilmente articulables como las que componen cada término, sino que encima se trata de dos palabras que, en sí mismas, más que un oxímoron son una contradicción en los términos. Porque nativos y digitales suena muchas veces forzado e indefendible. Y otro tanto sucede con televisión y educación.

Empecemos por este último par que es más conocido y más entendido. La televisión ha sido siempre entretenimiento. Nació comercial, el estado reconoció (especialmente en Europa) su rol tutelar (aunque lo ha perdido crecientemente al copiarse del síndrome Televisa), su poder comunicacional, identitario y de formación de conciencias e inmediatamente la atrapó en sus redes, pero salvo excepciones (como los ejemplos bien conocidos de Sesame Street  o de canales culturales mas que educativos como Channel Four en Francia, TV Cultura  en Brasil; TV Ontario en Canadá) en general lo que se entendió por televisión educativa fueron programas morosos, aburridos, replicativos (el mejor/peor ejemplo fue la Telesecundaria en México creada en 1968 siguiendo el modelo italiano, con contrapartes parecidas en Argentina (como la Teleescuela Técnica).

Mientras que la televisión comercial y la neo-estatal fueron pasándose a los formatos de ficción, de edutainment, de interactividad moderada, reflejando los mores de los tiempos, la televisión educativa quedó estacionada en el tiempo filmando clases modelo; haciendo documentales de procesos productivos, atada al formato informativo, tratando de replicar lo mejor posible la realidad.

Mientras tanto la televisión comercial nadó cómoda en estas aguas y generó un tipo de consumidor televisivo más cercano del cinéfilo que del educativo (lo que llegó al paroxismo con el advenimiento de la nueva era dorada de la televisión a mediados de los años 90 iniciada con la saga de Los Soprano, Cascajosa Virino, 2007).

A medida que fue pasando el tiempo la Televisión Educativa se convirtió en una transmisora de ideología y formación política y recientemente se distanció del público juvenil al que supuestamente deba llegar, atrapar y sobretodos despertar al abrazar formatos largos, tramas simplistas, clases monologadas, contenidos adocenados, etc.).

Por eso hoy más que nunca conviene hacerse la pregunta ¿Quién piensa la televisión educativa que eres tú? Lo que nos lleva a preguntarnos cómo hacer TV con y no para los millenials pero sobre todo para  la generación Z (los que nacieron entre 1994 y 2010) que quiere cambiar al mundo.

Los “Z” en particular ya no se conforman con ser sujetos pasivos de marcas y publicaciones, desean producir sus contenidos. Sucede a través de YouTube, donde las nuevas “celebrities” surgidas en este medio ya son más populares que las de la industria del entretenimiento tradicional. O a través de aplicaciones como Vine (para vídeos en loop) y webs como  Playbuzz , la vuelta de tuerca de la popular web de historias virales Buzzfeed, donde ahora los contenidos los suben los usuarios, que ya suman 80 millones al mes, según Google Analytics.

Hoy más que nunca conviene hacerse la pregunta ¿Quién piensa la televisión educativa que eres tú? Lo que nos lleva a preguntarnos cómo hacer TV con y no para los millenials pero sobre todo para la generación “Z”

Ya de por si la televisión convencional hacía agua hace rato con los millenials, en el caso de los “Z” este desacople es brutal y definitivo. Lo saben los canales de televisión comerciales más potentes que hace 2 años vienen comprando decenas de miles de canales de YouTube agregándolos en marcas ad hoc para estas nuevas generaciones.

Porque nada casualmente  Youtube está obsesionado con dominar durante 10 años más el mundo del video  para lo cual está permitiendo la creación de canales (colecciones de vídeos) y hasta financiándolos.

Como el ejemplo del canal AwesomenessTV lo muestra pautando a los adolescentes con vídeos de 2 a 5 minutos con talkshows acerca de consejos de belleza o cheerleaders. En muy poco tiempo se convirtió en un hit (hoy figura en el lugar 27 con más 7 millones de visitantes únicos mensuales con más de 88.000 canales de creadores de contenidos adolescentes, con 54 millones de suscriptores de YouTube, que ya han acumulado más de mil millones de visitas mensuales.

Programar para las generaciones “Y” y “Z” implica no solo de crear nuevo material sino, sobre todo, recombinarlo a través de las redes multicanales (MCN). Estas redes asocian a decenas de miles de creadores independientes. 

Los MCNs resuelven el intríngulis que presidió casi todo la vida de YouTube hasta 2012, ¿cómo convertir los miles de millones de vídeos que flotan en su seno -una programación espontánea caótica en línea- en conglomerados de sentido que sirvieran para igualar a los creadores, a los usuarios y sobre todo a la publicidad?

¿Será YouTube la televisión por cable de los años 2015, el equivalente actual de lo que fueron MTV, CNN y ESPN reinventadas de la mano de Ted Turner y de George Lois hace un cuarto de siglo atrás? ¿Y será YouTube la versión amplificada y recargada de la Khan Academy, preanunciando la televisión educativa del futuro? (Nada casualmente TED hace poco generó su propio canal educativo.

Estos temas fueron marginalmente tocados en el último TVmorfosis en Valencia, pero ocasionalmente sirvieron para armar mesas en programaciones anteriores y seguramente volverán en las que se abren de ahora en más.

Si la televisión educativa no se reinventa para dar cuenta de estas nuevas tendencias en los gustos y las necesidades de las audiencias juveniles quedará cada día más lejos de la masividad que tienen los MCN.

Paradójicamente estos mundos de Internet deben ser un poco más cuidadosos y tomar en cuenta el gusto que por la TV de broadcast tienen varias generaciones que aunque mutan de pantalla siguen experimentando goce y sentido en el consumo (no solo en la producción) de contenidos de calidad.

Así de complejo y así de enrevesado es el mundo transicional en el que nos toca vivir. Donde quizás la expresión “retroprogresividad”, (“reculer pour miex sauter = retroceder para saltar más lejos") es la que mejor nos ayuda a entender el presente y a diseñar el futuro de la televisión educativa, cualquiera sea el formato que pueda llegar a tener.

 

Referencias

Dredge, Stuart YouTube, apps and Minecraft: digital kids and the future of children’s media
Gillette, Felix Hollywood's Big-Money YouTube Hit Factory Bloomberg Businessweek August 28, 2014
Kim, G. (2009) The Future of YouTube: Critical Reflections on YouTube Users' Discussion over Its Future InterActions: UCLA Journal of Education and Information Studies 5(2).
Pierce, David  YouTube’s Plans for 10 More Years of Video Domination Wired, 12/5/2015

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.