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Metámosle design thinking para cambiar el ADN del sistema educativo

El mundo no da espera, nos encontramos ante una generación de jóvenes que pide a gritos un cambio. No tenemos más tiempo para mejoras incrementales.

Mayo 24, 2021

Dos tremendos retos llaman especialmente la atención en nuestro sector en estos días: de acuerdo a los reportes de OCDE Colombia encabeza la lista de países miembros que más días perdidos de educación han tenido durante la pandemia. Por otra parte, el Gobierno Nacional anunció la gratuidad en educación superior para los estratos 1, 2 y 3 en Colombia, generando muchas preguntas a cerca de como lograr la cobertura esperada.

¿Qué tienen en común estas realidades? Hasta ahora hemos creado soluciones sobre la base de un sistema monolítico, previamente establecido e invariable; durante años hemos hecho los mayores esfuerzos en mejorar nuestra educación a partir de la introducción de mejoras intrínsecas al sistema: cualificación de docentes, mejoras a los currículos, dotaciones educativas, nuevas pedagogías.

A raíz de la pandemia y debido a la dimensión de los retos señalados al inició de esta reflexión, creo que ha comenzado a emerger en nuestra cabeza la idea de que tal vez no existe una sola educación sino varias y por primera vez en años se abre la puerta para hacer transformaciones estructurales al sistema.

Si el problema de deserción tiene mucho más que ver con el cambio de condiciones en nuestro estilo de vida donde hay padres trabajando en casa o adultos en condiciones de alto riesgo, valdría la pena preguntarse cómo persuadir a maestros y padres de familia para adoptar el esquema de alternancia. ¿Es posible instalar otro tipo de modelos híbridos? Qué nuevos roles nacen para los maestros en los modelo híbridos? ¿Qué pasa con los estudiantes que no quieren volver a clase?

En el caso de ampliación de cobertura en educación superior, se me vienen a la cabeza varias preguntas a la cabeza: cómo poder asegurar que la promesa de gratuidad se cumpla si la cobertura actual es tan solo del 52%? ¿Es posible democratizar el acceso gracias a la tecnología? ¿Es posible entrelazar los servicios educativos de varias instituciones para personalizar la oferta? ¿Cuál es el nuevo rol de las infraestructuras universitarias? ¿Podemos construir ciudades educadoras en ambientes no convencionales?

Para responder preguntas como estas que requieren proponer disrupciones profundas al sistema e incluso pensar en varios sistemas, existe una metodología que se llama Design Thinking, algunos traerán inmediatamente a su cabeza la idea de creatividad y aunque es cierto, lo que realmente la hace poderosa es que el diseño se centra en las necesidades de las personas y no del sistema.

Su poder, si la conjugamos con las tecnologías disponibles, es permitirnos hacer saltos de rana más conocidos como “Leap Frog” en la jerga del mundo del emprendimiento, es decir pasar de hacer mejoras increméntales a transformaciones exponenciales.

Solo hace faltan preguntas poderosas a la mesa: ¿Cómo tener 10 veces más estudiantes que antes? ¿Cómo mejorar el desempeño de alumnos 10 veces? ¿Cómo aprovechar el poder de una red de cerca de 1 millón de maestros para ofrecer una experiencia 10 veces mejor?

El mundo no da espera, nos encontramos ante una generación de jóvenes que pide a gritos un cambio, no tenemos más tiempo para mejoras incrementales.

 


Imagen Andrea Piacquadio en Pexels

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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