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Resignificando el quehacer pedagógico

La construcción de la estrategia participativa tiene la meta de transformar la calidad de las IE de Cucunubá para que exista un desarrollo sostenido.

Mayo 16, 2016

Para nada son despreciables la cantidad de años de estudio que preceden al ejercicio de la docencia: 1 año de preescolar, 9 años en educación básica, 2 en educación media, 2 en el ciclo superior de la Normal o 4 años de pregrado en la Universidad. Además, en muchos casos, los años dedicados a estudios de postgrados. Por otra parte, la suma de años de experiencia generalmente es considerada tiempo de aprendizaje. Por ello, no es raro encontrar docentes que manifiestan tener, con estos años de estudio y experiencia, la suficiente claridad sobre todos los asuntos relacionados con su desempeño.

Como se puede apreciar, en el marco del referido Proyecto se está logrando, en principio, que los docentes se arriesguen a resignificar ideas y procederes simples del quehacer escolar de  modo que el trabajo de aula sea más humano, mas dignificante, a punto de hacer sentir a los educandos importantes y felices, en la medida que los mismos maestros o maestras, igualmente lo sienten.

Si bien pueden tener razón, el problema que se plantea hoy es si con el trabajo individual o individualizado de cada docente, que integra la nómina de una institución educativa, se logra responder a los desafíos de formación que el siglo XXI le plantea a los jóvenes: Pensamiento crítico, trabajo en equipo, uso de TIC, proactividad, emprendimiento, toma de decisiones acertadas para la vida, etc. Las señales que presentan los estudios sobre el tema y las nuevas políticas educativas, parecen responder que no es suficiente.

En esta tensión, entre lo que viene en asuntos educativos y lo que demanda el presente y el futuro próximo en esta materia, durante las visitas de acompañamiento técnico que se viene realizando a docentes  de las instituciones educativas del municipio de Cucunubá, como parte del Proyecto Misión Cucunubá que adelanta la Fundación Compartir, se impulsa la aplicación de herramientas pedagógicas transversales que buscan hacer posible que la inteligencia docente individual se vaya transformando en inteligencia docente colectiva, de modo que la acción del talento humano se enrute hacia la formación de niños, niñas y jóvenes con las competencias que les permite hoy y les permitirá en el futuro próximo, desenvolverse con el pensamiento y las habilidades que demandas sus propios tiempos y escenarios de vida.

En el marco de dicho Proyecto, indagando a los docentes sobre los avances del proceso en torno a los que han ido aprendiendo o resignificando en la aplicación de las herramientas pedagógicas propuestas, resultan muy interesantes sus respuestas, no por lo novedosas sino por hacer visibles principios y valores que en gran medida se habían invisibilizado en los procesos educativos, seguramente por el afán de los productos a obtener, como las pruebas SABER, o por los discursos teórico-pedagógicos que abundaron a finales del siglo pasado en los escenarios de las teorías cognitivas, especialmente. 

Veamos sus respuestas.

Hemos re-aprendido a (dicen los docentes):

  • Escuchar más a nuestros estudiantes
  • Permitirles que escriban y problematicen en torno a lo que ven, oyen, sienten, etc.
  • Permitirles a los educandos que pregunten
  • Organizar con ellos planes de aprendizaje
  • Interactuar y socializar con los niños, niñas y jóvenes.
  • Ponernos en el lugar de los estudiantes
  • Ser más divertidos
  • No dejarnos alterar por ciertos comportamientos de algunos niños o niñas
  • Enseñar con amor para que aprendan con libertad
  • Ser flexible en el manejo de los procesos curriculares
  • Atender proactivamente las exigencia normativas
  • Explorar otras forma de trabajo
  • Creer en los niños, niñas y jóvenes
  • Arriesgar propuestas pedagógicas
  • Asumirnos como parte de un sistema organizado a nivel institucional
  • Trabajar como partes de un todo en función del horizonte institucional
  • Leer más y escribir
  • Apoyarnos en otros actores o agentes educativos
  • Comunicarnos con los demás proactivamente
  • Trabajar en equipo

Como se puede apreciar, en el marco del referido Proyecto se está logrando, en principio,  que los docentes se arriesguen a resignificar ideas y procederes simples del quehacer escolar de  modo que el trabajo de aula sea más humano, mas dignificante, a punto de hacer sentir a los educandos importantes y felices, en la medida que los mismos maestros o maestras, igualmente lo sienten.

Así, desde las cuestiones simples de la vida cotidiana y del trabajo escolar, vamos discurriendo hacia los escenarios del saber cualificado y los aprendizajes creativos y productivos.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Belkis Briceño Ruíz
Maestra del Colegio Antonio Nariño IED
Cuando uno quiere enseñarle algo a alguien, el que aprende es uno. Eso sucede en la escuela. Eso es lo que buscamos los maestros a diario