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Retos formativos bajo el humanismo digital y el auge de los Millenians

Debemos avanzar en la superación de los retos formativos generados desde el humanismo digital y el auge de los Millenians, donde lo disciplinar y el aprendizaje de técnicas resultan claves.

Abril 4, 2016

Sigo en mi franco debate interno sobre lo que hoy tenemos ante nosotros: la urgente necesidad de revisar los planes de estudios y competencias con que estamos formando a los futuros profesionales para impulsar los cambios que como sociedad y sector productivo necesita Colombia, para afrontar los retos que hoy tiene por delante.

Como anteriormente indiqué en mi pasado post BIG DATA: retos desde una perspectiva de las Ciencias Sociales, nos encontramos a la fecha ante el reto de ir avanzando a favor de la promoción del Humanismo Digital, que no es más que el reconocimiento del mundo digital que hoy tenemos ante nosotros, basado en la centralidad de la persona y no de la tecnología, únicamente.

Si revisamos la formación profesional y técnica que se está haciendo a nivel de licenciatura o pregrado en Colombia nos encontramos, en buena medida, un escenario donde, en el mayor número de casos, el profesional que se está preparando desde las instituciones de educación superior no están respondiendo a las tendencias globales actuales, donde la formación disciplinar debe ser complementada con el aprendizaje de técnicas y herramientas que ayuden, no solo a la creación de conocimiento, sino a convertir lo aprendido en recurso para hacer relevante profesional a nivel de la sociedad en la que se pertenece, bajo el liderazgo de una nueva generación de personas, enmarcadas en lo que se ha dado en denominarse como los ¨Millenians¨, caracterizados por: su fuerte lazo con lo digital, el uso de multipantallas y multidispositivos, nomógobos (miedo a salir de casa sin su móvil) y appadíctos.

Pierre Nanterme, presidente mundial de Accenture, en una interesante entrevista hecha en por el periódico El País de España, indicaba que la disrupción digital podía enmarcarse, desde el punto de vista empresarial en tres olas: la del consumidor digital, la de la empresa digital y la del internet de las cosas (en plena fase de desarrollo).

Bajo este señalamiento, me surgen las siguientes preguntas: ¿Cuánto en Colombia están haciendo las empresas y la sociedad, en general, para absorber efectivamente a los Millenians y gente que, como uno, se encuentra en la segunda y tercera ola, donde nos estamos moviendo actualmente? ¿Cuánto se está haciendo desde las instituciones de educación superior para ello en Colombia?

A nivel empresarial, si tenemos en cuenta la perspectiva global (no solo la colombiana), desde hace algunos años, las principales empresas en el mundo se han venido moviendo en la reorganización de sus estructuras para la promoción de servicios digitales, orientados a la movilidad, el analytics, el internet de las cosas, la nube y la ciberseguridad, por ejemplo. Pese a ello, a nivel colombiano, el escenario antes descrito sigue siendo más incipiente que el presentado a nivel mundial y aun muchas empresas, en especial las PYMES, ni siquiera han llegado a plantearse tales temas como viables. Esto es quizás más palpable fuera de Bogotá y Medellín.

A nivel social, el escenario colombiano tiende a ser igual o peor que en el campo empresarial expuesto, al menos fuera de Bogotá, donde el debate ni siquiera se está dando y donde se aprecia un común denominador: el desconocimiento de conceptos y términos básicos que hoy resultan vitales para comprender la dinámica con que se mueve el mundo actual.

A nivel académico, la mayoría de los programas ofertados, tanto a nivel técnico y tecnológico como profesionales aún no han iniciado el debate de la capacidad que tienen los programas brindados en favor a no generar futuros trabajadores cuyo aprendizaje esté ya caduco en cuanto salgan a buscar su primer empleo.

Pierre Nanterme, presidente mundial de Accenture, indicaba que la disrupción digital podía enmarcarse, desde el punto de vista empresarial en tres olas: la del consumidor digital, la de la empresa digital y la del internet de las cosas (en plena fase de desarrollo).

Quizás lo más importante a todas estas es preguntarnos ¿Qué tipo de país, ciudadanos y profesionales queremos: uno que sea capaz de afrontar los problemas y retos actuales o los futuros? ¿Queremos un ciudadano o profesional que ayude a Colombia a ser competitivo en el mundo global y digital actual o solo queremos alguien que siga pensando nuestra realidad desde parcelas disciplinares y con herramientas muy específicas dadas desde la formación tradicional dada aun desde las diferentes instituciones de educación superior dispuestas en el país? En conclusión, ¿Queremos solo médicos, antropólogos, sociólogos, comunicadores, psicólogos, administradores, ingenieros o informáticos, por ejemplo, que piensen los problemas complejos que tienen nuestra sociedad desde una óptica tradicional o eminentemente analógica o sean capaces de sacar provecho de lo digital (actual) para ello?

Las respuestas a todas estas preguntas, desde mi óptica, resultan claras: debemos avanzar en la superación de los retos formativos generados desde el humanismo digital y el auge de los Millenians que hoy tenemos ante nosotros y muchos aun no ven o quieren hacerlo, donde lo disciplinar y el aprendizaje de técnicas (Haddoop, Python, SQL, SAS, Programación en R, Social y Learning Analytics, Tableau, por citar algunos ejemplos), resultan claves. 

Solo así podremos evitar, no solo, formar técnicos, tecnólogos o profesionales frustrados, al ver que lo aprendido no les permite competir en el mercado laboral actual (global), incapaces de aprovechar las herramientas actuales para mejorar los contextos sociales donde se encuentran, y mucho menos sean capaces de apoyar la transformación del aparato productivo colombiano para responder los retos de la economía basada en el individuo y no en bienes materiales, solamente. 

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Profesor titular de la Facultad de Educación de la UNIR (España).
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.