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Un proceso de construcción y vivencia colectiva: convivencia escolar

Este artículo defiende la importancia de los procesos democráticos para la convivencia escolar. 

Marzo 5, 2018

Argumenta que la convivencia no es solamente un tema que se resuelve con un enfoque individual (relacionado con la moral, las actitudes y valores) sino que tiene que ver con la forma en que se definen las relaciones sociales entre personas. 

De acuerdo con el autor Armando Ruiz Calderón, "la perspectiva ética brinda elementos de convivencia centrados en las relaciones sociales, ya que se planea la convivencia escolar desde los vínculos entre personas y no desde el deber ser del comportamiento. Esto obliga a comprender de otra manera las prácticas sociales, políticas y culturales de los integrantes de la comunidad educativa, es decir el ser de las relaciones sociales".

De igual forma, Ruiz Calderón asevera que "las instituciones educativas que no cuentan con una propuesta pedagógica de  convivencia  y  de  cultura  democrática  están  abocadas  a  permanecer en constantes situaciones de violencia, de conflicto sin abordajes críticos, con aplicaciones instrumentalizadas de la norma sin reconocimiento de la persona y su dignidad, y totalmente distanciadas de la garantía y el respeto de los derechos humanos en su cultura institucional".

La definición del Estado colombiano como social, democrático y de derecho tiene varias implicaciones especialmente relacionadas con las libertades. La intencionalidad de la carta magna apunta hacia el individualismo liberal, que se manifiesta en la democracia, la participación, el pluralismo político y la diversidad cultural, entre otros preceptos constitucionales.

Para alcanzar estos propósitos, el Estado cuenta no sólo con un sistema social en el que se encuentra el educativo sino con la asignación de la educación como derecho. Ello implica un conjunto de responsabilidades relacionadas tanto con las obligaciones, como con el respeto y la garantía del núcleo esencial del mismo.

Por tanto la aspiración de las sociedades contemporáneas, entre ellas la colombiana, posterior a las guerras mundiales y regionales del siglo pasado, ha sido la convivencia, entendida como valor social y jurídico de gran aprecio y que se inscribe en las cartas constitucionales de todas las naciones del continente americano. 

A pesar de las contradicciones sociales, económicas, políticas y culturales de los siglos XIX y  XX3, que generaron múltiples  confrontaciones internas, en los países latinoamericanos la convivencia no logró concretarse y permaneció como utopía.

Lea el contenido completo del texto en el Magazín Aula Urbana 75, 2010, del IDEP.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Henry Alberto Berrio Zapata
Gran Maestro Premio Compartir 2007
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