Usted está aquí

Una mirada crítica hacia los procesos de la formación integral

El docente que se enfrenta a procesos de formación debe hacer de su labor todo un arte. 

Agosto 18, 2019

A través de los años se ha difundido la importancia de la educación y la pedagogía, las cuales se remontan desde los orígenes de la paideia griega, pero especialmente se ha dado mayor énfasis a la formación del espíritu humano (Jaeger, 1971), que hoy podría denominarse como formación integral. Sin embargo, queda vaga esta propuesta griega clásica en pleno siglo XXI en medio de las innumerables problemáticas que desafían o retan este ideal de formación integral de la persona. Ideal que se convierte en la misión institucional de entidades educativas en cualquiera de sus niveles. Además, estas problemáticas desafían la misma educación que se propende en el núcleo de toda sociedad como lo es la familia. Incluso, el concepto de formación integral ha quedado a la deriva y depende de los modelos económicos y educativos de cada nación, del modelo pedagógico o incluso del diseño curricular institucional que deben respetar dichos modelos de proyecto de nación.

Ahora bien, para comprender la importancia de la formación integral es necesario analizar su significado, en el que algunos términos devienen de este proceso. Para este caso la formación integral se fundamenta en el hecho de que se forma en todos los campos del saber, pero esencialmente, se forma para una toma de conciencia. Por tanto, la formación integral debe entenderse como un estilo educativo que pretende no sólo instruir a los estudiantes con los saberes específicos de las ciencias sino, también, ofrecerles los elementos necesarios para que crezcan como personas buscando desarrollar todas sus características, condiciones y potencialidades, (…) sirve para orientar procesos que busquen lograr, fundamentalmente, la realización plena del hombre y de la mujer, desde lo que a cada uno de ellos les corresponde y es propio de su vocación personal. También, contribuye al mejoramiento de la calidad de vida del entorno social, puesto que ningún ser humano se forma para sí mismo y para mejorar él mismo, sino que lo hace en un contexto sociocultural determinado con el objeto igualmente de mejorarlo (Acodesi, 2003, p. 5).

En este sentido, el docente que se enfrenta a procesos de formación debe hacer de su labor todo un arte, con la capacidad de generar las condiciones necesarias y el ambiente adecuado para la circulación del sentido humanista. Además, el docente no se reduce a ser solamente el responsable del desarrollo de un espacio académico, o el titular de una investigación, o el líder de un proyecto de impacto en el entorno, sino que su objetivo fundamental es lograr articular sistémicamente estas acciones en función de la formación integral. Gracias a esta interacción estudiante – docente, la institución educativa y la sociedad se vinculan en un diálogo permanente debido a la articulación de sus acciones y prácticas docentes. Dichas prácticas a lo largo del tiempo han generado proyectos que han cambiado el rumbo de la calidad educativa de una nación a otra, por consiguiente, desde el acto pedagógico se entra en diálogo constante con el estudiante y demás miembros de la comunidad educativa.

Por tanto, liderar un proceso de formación es establecer de antemano propuestas innovadoras, es facilitar al estudiante el poder desenvolverse en sociedad (Ferro, 2002).  Y en este juego de interacciones comunicativas, se consolida la formación integral desde lo académico. Además, es en la práctica diaria de una institución en la que se reflejan diversos criterios de planeación, por lo que el currículo o los planes de área e incluso los P.E.I son los medios por los cuales es posible determinar el oriente de la práctica pedagógica con una función integral. Desde la óptica conceptual, la formación integral es “actualmente la base de la educación para formar seres humanos, ciudadanos y profesionales exitosos, en busca de un consolidado modelo de formación” Inciarte y Canquiz (2009, p. 124). Por consiguiente, se deben promover alternativas para consolidar la formación integral. Es decir, procesos encaminados a la atención al ser humano en contextos sociales con fundamentos humanísticos, conocimientos tecnológicos y científicos, que unidos con factores psicológicos, espirituales y estéticos dan pertinencia más amplia y humana para la integralidad. En este sentido la formación integral es planteada como un proceso de mejoramiento que permite formar un ser crítico y constructivo frente a las exigencias actuales que demandan innovación, calidad y equidad, mediante un acto de aprendizaje (Inciarte & Canquiz, 2009).

La enseñanza por medio del fortalecimiento de destrezas y habilidades lleva a la formación integral a tener representaciones multidimensionales que según Díaz y Carmona están constituidas por la “dimensión ética, contenidos morales y de normas, que regulan la conducta del ser individual y colectivo, para la formación de un ser humano valioso” (2010, p. 78). La investigación y conocimiento mediante la experiencia vivida fomenta el real compromiso con la sociedad en busca del desarrollo. Desde la perspectiva de la formación del ser, Jorge Pliares encuentra un desequilibrio entre la ética profesional y aspectos científicos tecnológicos en el que se debe intervenir.

Se presenta la bioética como respuesta ante la postura profesional llevando a la constante reflexión en y de valores y, colocando al ser humano en una posición completa frente a sus conocimientos, educando desde la multiculturalidad y diversidad biológica. Lo anterior, centra el cuidado de la vida y el desarrollo como estructuras que dan mejoras en la calidad de vida consolidando bases resistentes en la formación integral y permitiendo la participación social dentro de la educación (2012, p. 175).              

En principio en cada sociedad debe imperar la defensa de una educación desde la dimensión humana en todas sus expresiones inclusivas, participativas, culturales y étnicas, no sólo buscando las competencias para el ser productivo, sino también en lograr un ser humano más humano. Las estrategias de formación integral tienen el reto de promover la multiculturalidad y dar espacio a la reflexión y el sentir social. Al respecto, Adela Cortina sostiene que “la formación integral nace del desarrollo pleno de cada persona en cuanto única, irrepetible, dentro de un proyecto educativo basado en la solidaridad y la caridad por el otro” (1997, p. 90). Es por el camino o la ruta de encuentro con el otro que se debe plantear la integralidad de las dimensiones y capacidades del pensamiento.

Referencias

  • Acodesi. (2003). La formación integral y sus dimensiones: texto didáctico. Bogotá: Kimpres.
  • Cortina, A. (1997). El mundo de los valores. Ética y educación. Bogotá: El búho.
  • Delors, J. (1994). Los cuatro pilares de la educación. La Educación encierra un tesoro. México: El Correo de la UNESCO, (12), 91-103.
  • Díaz, A & Carmona, N. (2010). La formación integral: una mirada pedagógica desde los docentes. Colombian Applied Linguistics Journal, 12(1) 7-26. Recuperado de http://bibliotecadigital.udea.edu.co/dspace/handle/10495/2920
  • Dilthey, W. (1978). Teoría de la concepción del mundo. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Ferro, P. (2002). Visión de formación integral. Medellín: Andina.
  • Inciarte, A., & Canquiz, L. (2009). Una concepción de formación integral. Revista de Artes y Humanidades. ÚNICA, 10(2), 38-61. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=170118863003
  • Jaeger, W. (1971). Paideia. Los ideales de la cultura griega. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
  • López, M. (2014). Ser persona y hacerse persona en el cambio de época: desafíos para la formación integral en la escuela y la universidad. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), 44(3), 61-81. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27032150004
  • Molina-Natera, V. (2012). Formación integral a través del currículo en Colombia: situación actual y desafíos. Magis. Revista Internacional de Investigación en Educación, 5(10) 93-108.
  • Vasco, C. (1989) Algunas reflexiones sobre pedagogía y didáctica. Disponible en: http://ineduga.webcindario.com/pedagogiadidactica.pdf

 


Photo by rawpixel.com from Pexels

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Boletín de noticias
Registre su correo electrónico para recibir nuestras noticias.
Escrito por
Magister en Evaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación.
No hay votos aun
Estadísticas: .
Hoguer Alfredo Cruz Bueno
Gran Maestro Premio Compartir 2009
Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.