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¿Vamos por PISA Juan Manuel?

La prueba PISA no es un objetivo y un fin en sí mismo. No hagan de nuestro sistema educativo un PREICFES o un PREPISA (que suena incluso más feo).

Abril 27, 2015

Hace una año ya que el Presidente anunció públicamente su decisión de adoptar integralmente el estudio “Tras la Excelencia Docente” y de haber firmado él mismo un Pacto por la Educación que implicaba serias reformas que van más allá de la implementación de programas de capacitación, acompañamiento e incentivos para estudiantes y docentes como Todos a Aprender y Ser Pilo Paga.

Atrás quedó marzo de 2014 y poco ha cambiado desde entonces: las bases del plan nacional de desarrollo, ahora en discusión a manera de articulado en el “honorable” Congreso de la República, sólo reiteran la intención del gobierno nacional de querer enrutar a la comunidad educativa del país por el camino de una carrera esquizofrénica hacia la obtención de mejores resultados en una evaluación internacional externa como las pruebas PISA.

No pretendo con esto descalificar el valor técnico de la prueba. Para nada. Sin duda es una herramienta muy bien pensada y que da cuenta efectivamente de los aspectos fundamentales que en términos contemporáneos la sociedad global en general le demanda a los sistemas educativos nacionales. ¿Pero no es suficiente ya con la paranoia que tienen los colegios alrededor de obtener buenos resultados en las Pruebas Saber? ¿Será que los finlandeses, checos, chilenos, serbios y turcos, países con las mejores curvas de puntaje en PISA, se propusieron hacerlo? ¿No sería más bien que se dedicaron, con decisión de Estado, a transformar a profundidad sus sistemas educativos y a educar en este sentido a su ciudadanía equitativamente y con calidad?

¿Será que los países con las mejores curvas de puntaje en PISA se propusieron hacerlo? ¿No sería más bien que se dedicaron, con decisión de Estado, a transformar a profundidad sus sistemas educativos y a educar en este sentido a su ciudadanía equitativamente y con calidad?

Ojalá no crean el presidente, la exministra y vamos a ver si la actual ministra también, que la calidad de la educación es un asunto de prepararse o generar mejores condiciones para alcanzar buenos resultados en una determinada evaluación. La prueba PISA no es un objetivo y un fin en sí mismo. Por favor no hagan de nuestro sistema educativo un PREICFES o un PREPISA (que suena incluso más feo).

Considero, con todo el respeto por sus buenas intenciones y los buenos resultados alcanzados a la fecha por el gobierno nacional, que orientar los esfuerzos de un cuatrienio de política pública educativa para mejorar el desempeño de los estudiantes colombianos en unas pruebas estandarizadas internacionales como las PISA, es a muchas luces, un desacierto. Y peor aún, una muestra un poco torpe de expresar nuestra acomplejada y colonizada forma de pensar y proyectarnos hacia el futuro.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Sandra Cecilia Suárez García
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