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Desempleo juvenil en las nubes: ¿y la educación?

El DANE acaba de publicar los informes técnicos acerca de la situación del empleo en Colombia (28.2.18)* y, en particular del empleo juvenil (8.3.18)**.

Marzo 13, 2018

La situación, aunque no es nueva, es alarmante.  Más allá de los datos para todo el territorio nacional, el desempleo en las 13 áreas metropolitanas mayores de Colombia  es extremadamente alto. Si el promedio del desempleo resulta desalentador, la tasa correspondiente a los jóvenes, nuestro bono poblacional, reclama la atención de todos los estamentos de nuestra sociedad.

En general, la tasa de desempleo en las 13 áreas metroplitanas asciende a 13.4% (enero de 2017).  Si tal es la mala noticia, la pésima es la tasa asociada a los jóvenes (entre 14 y 28 años de edad ): 18.5%. Para las mujeres jóvenes asciende a 21.2% y para los hombres jóvenes a 16.1%. Lo anterior, sin incluir las tasas de subempleo…

Estos datos consolidan un patrón que se manifiesta de forma permanente en los datos sobre el empleo. Pese a las dificultades de la economía colombiana durante 2017, la colombiana ha sido una de las “de mostrar” en el panorama latinoamericano en lo que va corrido del siglo. Los orgullos criollos acerca del manejo macroeconómico (baja inflación, déficit fiscal moderado, fluctuaciones leves en el ámbito cambiario) no se trasladan al terreno de las oportunidades de empleo para los jóvenes.

Pese a que en Colombia han aumentado las tasas de cobertura en todos los tramos del sistema educativo, incluyendo el de la educación superior, lo que puede apreciarse es que no se está educando a niños y jóvenes para que puedan participar activamente en el aparato productivo. Ello tiene dos ramas de análisis: el modelo económico “exitoso” colombiano no es generador de empleo, por un lado; por otro, la educación guarda baja pertinencia respecto a las necesidades de las empresas y organizaciones demandantes de fuerza laboral.

En las últimas dos décadas se ha triplicado la matrícula de la educación superior (alrededor de 2.5 millones de estudiantes en pre y posgrado en carreras técnicas, tecnológicas y profesionales en la actualidad). Las universidades se han convertido en fábricas de títulos y numerosos egresados de las instituciones de educación superior forman parte de  las huestes del desempleo.

Es necesario estudiar el grado de pertinencia de la educación en Colombia, tanto de la secundaria como de la superior. Analizar qué tanto se está contribuyendo a la apropiación de lo que hoy se conoce como “educación durante toda la vida” (long life education).

En un mundo que cambia a rtitmos vertiginosos (tecnología, interdependencia cada vez mayor por la globalización, cambio climático, entre otros factores), los jóvenes deben tener la oportunidad (y el apoyo) para formarse en forma permanente, sin que ello signifique, necesariamente, la obtención de títulos.

La posibilidad de acceder a la educación se facilita con internet y sus modalidades móviles.  La alternativa de realizar empresa (los llamados “start-ups”) puede ser de alto beneficio y puede contribuir a la reducción de las tasas de desempleo juveniles. Sin embargo, se requiere de políticas públicas explícitas y de recursos (capital de riesgo, por ejemplo).

En este año de campaña presidencial bien valdría la pena exigir de todos los candidatos propuestas factibles al respecto.  Colombia necesita a sus jóvenes. Y éstos sólo reclaman oportunidades de formación y de empleo. No contar con políticas al respecto, con el compromiso de los empresarios y la academia, significa añadirle un peso más a las profundas inequidades sociales y económicas del país.

*https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/bol_empleo_ene_18.pdf
**https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/juventud/Bol_eje_juventud_nov17_ene18.pdf

Escrito por
Consultor en educación
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Luis Miguel Bermúdez
Gran Maestro 2017
El mayor reto en educación es cambiar la mentalidad de toda una generación