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Educación: la clave de la paz

La Fundación Compartir le apuesta a la paz y a la educación de buena calidad para todos los colombianos, la fuente más importante de equidad y prosperidad.

Enero 27, 2016

No cabe duda: el proceso que comenzó en La Habana con el fin de poner punto final a un conflicto de más de cinco décadas, culminará con éxito. El apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conocido hace pocos días, se suma a otros respaldos del exterior que contribuirán a que, dentro de algunas semanas, Colombia deje atrás un conflicto que históricamente corresponde al período anterior a la caída del muro de Berlín en 1989.

Sin embargo, se trata del fin de una etapa y del inicio de una más compleja aún: ¿Se aprovechará la oportunidad para introducir transformaciones que mejoren la calidad de vida de los colombianos? ¿O el proceso se reducirá a la negociación con un grupo, las Farc, compuesto por algunos miles de personas?

Sin duda, los aspectos relacionados con la justicia transicional, la incorporación de los guerrilleros a la producción de bienes y servicios, la desaparición de las armas hoy en manos de las Farc, la reparación de las víctimas y la participación en política, son complejos. No obstante, son retos alcanzables. Lo verdaderamente difícil está en la capacidad de lograr un consenso para construir un mejor país.

Son pocas las alusiones que se hacen alrededor de los temas estratégicos que redunden en mayor equidad: transformaciones y presencia institucional sólida en el campo, derrota de la corrupción y la inoperancia de la justicia, vivienda digna, convivencia ciudadana, entre algunos de los más importantes. La clave, sin embargo, es la educación de buena calidad para todos: debería ser un propósito prioritario de la sociedad, incluyendo los gobiernos nacionales y territoriales y, por supuesto, los empresarios, trabajadores y, en general, la llamada sociedad civil.

Conseguir que los niños, niñas y jóvenes colombianos tengan la oportunidad de acceder a la educación de primera calidad en igualdad de condiciones, es un derrotero de muy largo plazo. Docentes, padres de familia, universidades y partidos políticos comprometidos, son algunos de los actores cruciales que deben estar a bordo de la más importante empresa hacia la verdadera equidad: la educación de buena calidad.

Así, consenso y capacidad de pensar y hacer con horizontes de dos y tres generaciones son requisitos para el éxito. Así lo demuestran las experiencias de Corea del Sur y de tantos otros países que convirtieron la educación de buena calidad en la construcción de sociedades en las que el conocimiento es la principal fuente de la creación de riqueza.

La Fundación Compartir participará de manera activa, tanto en el apoyo a que el proceso de paz de La Habana culmine con éxito, como en la construcción, en el largo plazo, de una sociedad más justa y equitativa por medio del acceso, para todos, a la educación de buena calidad.

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Melva Inés Aristizabal Botero