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El tiempo de los mejores

El acto de premiar a los mejores educadores en una ceremonia de la más alta calidad, tanto por su logística, como por los premios otorgados y por la presencia de autoridades y personalidades  de la vida pública, no es un tema vano y “light”. No es una simple fiesta.

Marzo 4, 2015

El acto de premiar a los mejores educadores en una ceremonia de la más alta calidad, tanto por su logística, como por los premios otorgados y por la presencia de autoridades y personalidades  de la vida pública, no es un tema vano y “light”. No es una simple fiesta. 

Por el contrario, es un acto intencionado de la Fundación Compartir y sus aliados para impactar positivamente la calidad de la educación. Con la ceremonia y la premiación, se quiere demostrar a los educadores el respeto que ellos se merecen y la convicción que tienen todos los que asisten a ella de que son los maestros y rectores, con su trabajo, los que generan el cambio y definen el destino de un país.

Reconocer públicamente a los mejores y otorgarles premios significativos en especie, en dinero y en oportunidades de formación, tiene impacto directo en la calidad de los maestros y, por lo tanto, en la calidad educativa.  Los ganadores reciben un impulso a su carrera con las becas y pasantías nacionales e internacionales, con las mejores condiciones económicas que obtienen, con la visibilidad que logran en su comunidad, con la atención y respeto que ganan de sus familias, colegas y superiores y, por supuesto, con su satisfacción personal. Un rector y un maestro excelente que es reconocido por serlo, no se saldrá fácilmente de esa espiral de calidad y mejoramiento que se traduce en niños colombianos recibiendo la educación que los convertirá en ciudadanos responsables y éticos.

La premiación motiva también el mejoramiento de la práctica pedagógica de aquellos que aún no han llegado a ser reconocidos públicamente pero que han enviado sus postulaciones al premio, una o varias veces, con la esperanza de obtener ante un gran público la estatuilla de los Grandes o Ilustres maestros y rectores. 

Este grupo de educadores, está conformado por personas que se reconocen buenas y que evidentemente realizan en sus instituciones educativas y en sus aulas de clase un trabajo profesional, innovador y motivante tanto para sus estudiantes como para sus colegas, superiores  y, en general, para la comunidad. No han sido premiados, pero si beneficiados del proceso. 

La postulación al Premio Compartir exige un ejercicio de reflexión sobre su práctica, sus motivaciones, sus necesidades y el impacto que tienen sobre sus alumnos. Este ejercicio es ya, de por si, una inmersión en un proceso de mejoramiento que se ve impulsado tanto por la retroalimentación que sobre su práctica recibe cada postulante, como por la visita que algunos de ellos reciben de los evaluadores y el equipo del Premio Compartir. Maestros y rectores incentivados al mejoramiento continuo son, con seguridad,  educadores profesionales que lograrán potenciar a sus estudiantes respetando las diferencias y las características propias de cada uno de ellos.

Por todo lo anterior, la Fundación Compartir está convencida de que los excelentes maestros y rectores deben ser reconocidos y que premiarlos en una ceremonia de alto nivel impacta positivamente la calidad educativa. Por esta razón, cada invitado, cada premio y cada palabra de una ceremonia, está pensado para que durante dos horas los maestros y rectores sean los protagonistas y reciban de todos los asistentes el reconocimiento y el agradecimiento que merecen por su labor. Las ceremonias son el inicio de una nueva etapa en la vida laboral y personal de los homenajeados. Ellos no serán los mismos y tampoco lo serán sus estudiantes, sus instituciones educativas, sus comunidades ni sus familias.

Después de un año continuo de trabajo, la Fundación Compartir, los líderes regionales de Atlántico, Bolívar, Boyacá, Cundinamarca, Santander y Valle del Cauca y todos los aliados inician las ceremonias de premiación para el reconocimiento de los mejores maestros y rectores de cada departamento.

El ciclo de ceremonias finaliza en Bogotá con un solemne acto que la Fundación ofrece, este año en el Teatro Colón de Bogotá, a los 24 mejores docentes y rectores de 2015.  El acto de premiación que organiza la Fundación Compartir es imprescindible y está muy lejos de ser un acto superfluo. Es un acto de engrandecimiento de aquellos que cumplen con la labor más importante de un país y es, por supuesto, una de las grandes apuestas que hace Compartir por la calidad educativa a través de la excelencia docente.

Es momento de dar el último paso del ciclo anual de impulso a la calidad educativa que promueve el Premio Compartir. Este es el tiempo de los mejores. Es momento de premiarlos y de unir al país en un mismo propósito. La invitación es para todos ustedes.

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Economista experta en educación.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.