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Las TIC van a transformar la educación en Colombia

Las tecnologías han permitido a los estudiantes establecer comunicación con personas de todo el mundo.

Abril 16, 2012

El Gran Maestro 2011, Carlos Enrique Sánchez Santamaría,  está en conexión con sus alumnos. Con ellos venció los límites que a veces pueden imponer la historia, el territorio y la realidad. Una propuesta pedagógica de uso creativo de las TIC en el aula que desarrolla las competencias comunicativas de los estudiantes y logra involucrar en un proyecto de recuperación de memoria a toda una comunidad.

Es difícil llegar hoy a Contratación, pero no imposible. Tan solo hay que contar las curvas de la carretera, las montañas que lo rodean y seguir el curso de los ríos. Desde la desembocadura del agua fría, aguas abajo hasta la quebrada Macaligua, aguas arriba a la Cureña, en línea recta hasta la serranía de los Yariguíes. De ahí hasta el nacimiento del río San Antonio y luego, aguas abajo hasta encontrar la quebrada Cañaverales. Así lo especifican sus linderos desde el siglo XIX. Estos eran los caminos de llegada al pueblo, pero los de salida se hicieron complicados. Ocho retenes impedían cualquier tránsito a aquellos que no nacieron en este lugar, pero que fueron llevados, dejados allí y conformaron la población de ese espacio escondido en la geografía del departamento de Santander.

Ocho muros, que fueron conteniendo no sólo los cuerpos sino también el espíritu y las mentes en los cuatro puntos cardinales. En el occidente, Placitas; al sur, la Colorada y Calamar; al oriente, Casa de Zinc, el Río y San Vicente, y al norte, la Gloria y Canchali. Cantan que uno siempre vuelve al lugar donde amó la vida, pero en este pueblo sin salidas, volver no era una palabra. Era, según lo catalogaron, un pueblo enfermo. Y sólo los sanos tenían permiso de entrada y salida. Así lo cuentan hoy los estudiantes de grado décimo y undécimo del Instituto Técnico Central San Juan Bosco de Contratación, Santander, en los relatos que lograron recopilar sobre la memoria de este Lazareto, sitio elegido por el Gobierno para llevar a las personas que sufrían la enfermedad de Hansen y que están disponibles en videos, blogs, enciclopedias interactivas, el periódico impreso y virtual y páginas web.

Hoy, para esta generación de contratateños, que ha logrado transformar su realidad y la de su comunidad, no hay cordones ni retenes que impidan comunicarse con su país y con el mundo. Ellos lograron lo que parecía imposible para sus antepasados y parientes, abrir las puertas, liberar la mente y construir nuevos caminos para entrar y salir de la que llaman ahora la apacible Villa. Y también incluir en el lenguaje diario de aquellos que nacieron y se fueron, la palabra volver cada vez que quieran.
 

La raíz del árbol
El líder de este proceso es un hombre de estatura media, de voz muy baja, pero con una mirada amplia, que le ha enseñado a sus alumnos la manera de ver más allá de las montañas.

Como sucede a todos sus estudiantes, la familia de Carlos Enrique Sánchez y toda su generación ha vivido en Contratación desde su creación como Lazareto. Su abuelo era enfermo de lepra. El profesor recuerda que en esa época «era casi un pecado decir que uno era oriundo de Contratación». Allí nació, creció y se volvió grande. Él es el Gran Maestro 2011 y sus estudiantes los más orgullosos.

Al siguiente año de haberse graduado de bachiller en el Colegio Salesiano San Juan Bosco, ya se había convertido en maestro de dibujo técnico en la misma institución. Estudió Artes Plásticas en la Universidad de La Sabana en la modalidad semi presencial. Al ser eliminada la clase de dibujo, se acercó a las nuevas tecnologías, a través de cursos en el SENA y diplomados, hasta obtener el título de Especialista en Informática y Telemática con la Fundación Universitaria del Área Andina. En la actualidad dirige el taller de Informática y Telecomunicaciones, orientado a los estudiantes de décimo y undécimo. El sitio donde hoy guía a sus estudiantes por las rutas de la información y el conocimiento, años antes había sido albergue para niños y adultos con la enfermedad.

El amor del maestro Carlos Enrique Sánchez por su municipio y la necesidad de rescatar el sentido de pertenencia de las generaciones más jóvenes, lo hizo construir poco a poco una propuesta pedagógica que está siendo reconocida como la mejor y que lo ha hecho merecedor de este reconocimiento público.

La primera actividad pedagógica tuvo su efecto rápidamente. Se trataba de utilizar los contenidos de las materias vistas en clase para producir enciclopedias interactivas con las temáticas de cada una de ellas, incluyendo enlaces y anexos que conducían directamente al desarrollo de los asuntos seleccionados. La utilidad del instrumento fue el primer paso para despertar el interés y el entusiasmo, tanto de alumnos como de profesores de otras áreas.

Después de este experimento, los estudiantes aceptaron un reto aún mayor. El profesor Carlos Enrique propuso la elaboración por parte de cada estudiante de su árbol genealógico. Su idea tenía una intención clara. Aprovechar el interés y «el acercamiento natural y espontáneo» de sus estudiantes hacia las nuevas tecnologías y los medios de comunicación como una oportunidad para aprender de sí mismos, reconocerse como miembros de una comunidad, entender su origen, escribir su historia y conectarse con el país y con el mundo.

El ejercicio planteó en primer término la identificación de los parientes que habían sufrido la enfermedad y el grado de consanguinidad del mismo con el estudiante, lo que llevó a los jóvenes a dirigirse a las fuentes directas, es decir a sus familias, quienes se involucraron en el proyecto como protagonistas. De esta manera, el relato de los estudiantes comenzó a construirse con las historias de vida, hasta ahora desconocidas, de sus bisabuelos, abuelos y tíos, así como el descubrimiento de los personajes que han tenido una presencia definitiva en el pueblo.

La comunicación entre los estudiantes y sus familias comenzó a fluir de una manera distinta y su relación a fortalecerse. Las historias quedaron registradas en videos documentales que comenzaron a ser conocidos y compartidos por los habitantes del municipio, quienes de ahí en adelante empezaron a recibir noticias del pueblo y sus personajes, a través de productos realizados por los estudiantes del taller, como el periódico «Periodécimo» y los programas del canal de televisión Itis Tv, trasmitido por antena parabólica y producido por los alumnos de informática y telecomunicaciones.

 

El entusiasmo, la mayor enseñanza
A través de redes sociales como facebook, la creación de sitios virtuales como www.ellazareto.com, www.ciberitis.com y la producción de blogs, los jóvenes lograron organizar una comunidad de usuarios, compuesta por paisanos, amigos y exalumnos del colegio, quienes no sólo comparten la memoria y las experiencias recopiladas, sino también intervienen de manera activa en diálogos públicos sobre los asuntos ciudadanos más importantes del municipio como propuestas electorales y obras públicas.

Las tecnologías han permitido a los estudiantes establecer comunicación con personas de todo el mundo, quienes se han interesado por sus historias, y además facilitaron convocar a aquellos que se fueron, a fin de que regresen al pueblo y compartan unos días de charla y celebración. En agosto de 2010, el colegio institucionalizó el encuentro de ex alumnos, al que asistieron 200 invitados, y este año, patrocinados por la Alcaldía del municipio, lograron reunir a 500.

La fiebre por la tecnología se ha impregnado por todo el municipio, hasta el punto de que muchas familias ya han adquirido su computador, cámara digital y filmadoras para hacer sus propios registros. En la institución, el uso de las TIC también ha tenido su impacto. La especialidad de Informática es la más joven de todas las áreas y la que más estudiantes tiene desempeñándose en ella al salir del bachillerato. La propuesta del profesor Carlos Enrique incluyó una metodología de evaluación, dirigida al ser, saber y hacer. «Ahora todo el colegio adoptó este mecanismo y se ha comenzado a sistematizar poco a poco el método de comunicación y socialización de las notas por medio de un blog y páginas en internet».

Pero lo más interesante es lo que ha sucedido con los estudiantes. Dice el profesor: «Sin las TIC, los alumnos no hubieran podido recolectar la información que hoy tienen sobre la historia de su pueblo y que difunden, propagando su energía y vitalidad por todo el municipio. El entusiasmo es la mayor enseñanza que ellos me transmiten y que al mismo tiempo les transmito a ellos. Una de las mayores fortalezas del proceso son las carreras universitarias que pueden escoger los estudiantes por la variedad de áreas del conocimiento que exploran y descubren en el taller, a través de los proyectos que adelantan. Esto les abre muchas oportunidades».

Y agrega: «Las nuevas tecnologías son el puente para cerrar la brecha entre ricos y pobres. A través de ellas los estudiantes pueden tener las mismas posibilidades de acceder a la información sin ningún tipo de privilegios. Las TIC van a transformar la educación en Colombia. La clave es que el Gobierno se preocupe por extender su uso en las aulas. Desde lo más básico, como dotar de computadores y buena conectividad a las escuelas que se encuentran en las regiones más apartadas del país, hasta la adecuada capacitación de los docentes. Se necesita un proyecto enfocado al país que todos queremos y el apoyo al conocimiento y al talento que en ocasiones está escondido en muchos rincones de Colombia».

Por ahora se concentra en socializar su propuesta con los demás colegios salesianos del país desde diferentes asignaturas y en demostrar la posibilidad que brindan las TIC como solución educativa a nivel nacional.

Tal vez Diana Díaz, una de las jóvenes que participa activamente en las páginas virtuales, haya encontrado en un poema de Gioconda Belli, el verso para describir este proceso de recuperación de identidad y memoria, que lideró el profesor Carlos Enrique Sánchez Santamaría, Gran Maestro 2011:

«Uno no escoge el país donde nace; pero ama el país donde ha nacido. Uno no escoge el tiempo para venir al mundo; pero debe dejar huella de su tiempo. Nadie puede evadir su responsabilidad. Nadie puede taparse los ojos, los oídos, enmudecer y cortarse las manos. Todos tenemos un deber de amor que cumplir, una historia que hacer, una meta que alcanzar. No escogimos el momento para venir al mundo: ahora podemos hacer el mundo en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros».

 

 

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Ángel Yesid Torres Bohórquez
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