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Paz y democracia: principios básicos de Bernardo Toro

Seis principios fundamentales de los que cada niño y cada joven de nuestro sistema educativo deben apropiarse.

Junio 14, 2018

Bernardo Toro, en la actualidad representante para Colombia de la Fundación Avina, es un filósofo y académico que ha impulsado, desde distintas tribunas, la educación para la democracia. 

En conversación con la Fundación Compartir, Toro ha propuesto una campaña pedagógica dirigida a docentes y alumnos que permita construir una cultura de paz y democracia.

Las notas siguientes fueron tomadas de la exposición de Bernardo en la Fundación Compartir y ameritan ser parte de los editoriales de Compartir Palabra Maestra por su relevancia en la formación en paz y democracia de los niños y jóvenes colombianos.

Los principios básicos son los siguientes:

  1. Secularidad: Todo orden social depende de los hombres, es contruido.  No depende del  destino, ni es natural, ni de origen divino. Es la sociedad misma sobre la que recae la responsabilidad de la construcción del orden social. En sociedades como las latinoamericanas, en las que, en algunos sectores sociales  se le atribuye al “destino”  o a fuerzas externas  la capacidad de influir en el orden social, es de extrema importancia que los niños comprendan que de ellos mismos dependerá la transformación del orden social. En tal contexto, dicho orden no puede ser, por ejemplo, obra de la divinidad. Tampoco puede ser, a pesar de la secularidad, un ordenamiento ateo, por la sencilla razón de que se convertiría en excluyente hacia aquellos que profesan alguna fe religiosa.
  2. Autofundación: La democracia es un orden que se caracteriza porque sus normas y reglas de juego son construidas por quienes las van a cumplir y las van a proteger. Dichas normas son el resultado del mutuo acuerdo, de la misma manera en que lo son las transformaciones de que sean objeto. El principio de la autofundfación es una base primordial de la libertad.
  3. Incertidumbre: No existe un modelo ideal de democracia que pueda trasplantarse, copiarse, imitarse. Cada sociedad debe tener uno propio, independiente del hecho de que las sociedades deben tener en cuenta que pueden aprender de otras navciones y experiencias históricas. Su propia tradición, su cultura, son determinantes en el orden democrático que la sociedad construya.
  4. Complejidad: el devenir democrático está hecho de la resolución permanente de conflictos y desacuerdos.  No se es democrático por alguna decisión en el tiempo; se construye democracia a diario, resolviendo diferencias en contextos de alta diversidad. La formación de niños y jóvenes que apunte a la resolución pacífica de conflictos es pieza angular de la contsrucción democrática.
  5. Principio ético: aunque no exista un modelo ideal de democracia, pueden denominarse democráticos aquellos que protegen la dignidad humana y el medio ambiente.  En tal sentido, el respeto incondicional por los Derechos Humanos es crucial en todos los ámbitos de la sociedad, de parte de todos hacia todos los miembros de ésta.
  6. Principio de lo público: la sociedad civil juega un papel de primera línea en la construcción de los bienes públicos. Las miradas de los ciudadanos deben pasar de lo particular al interés de la sociedad en su conjunto. La construcción de instituciones públicas, la capacidad de intervenir, opinar, controlar y realizar seguimiento, la participación en los debates electorales, forman parte de la intervemnción de la sociedad civil en el campo público.

Se trata de seis principios fundamentales de los que cada niño y cada joven de nuestro sistema educativo deben apropiarse.


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Consultor en educación
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.