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Desarrollo regional para la equidad

¿Cómo educar a los jóvenes, cómo crear empresas competitivas y comunitarias en las regiones más afectadas por la pobreza y la violencia? Aquí un ejemplo específico, comprobado y promisorio que ayuda a abrir caminos para el resto de Colombia*.

Eduardo Aldana Valdés**

Marzo 2, 2015

Aterrizar el Plan de Desarrollo

Mucho se ha escrito ya sobre los aciertos y limitaciones del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, “Todos Por un Nuevo País: Paz, Equidad, Educación”, y entre los aciertos se han destacado su énfasis sobre lo regional y el proceso de consultas en distintas ciudades que antecedió a su presentación ante el Congreso.

Más que ahondar en la discusión conceptual sobre los tres “pilares” del Plan o sobre su propuesta de regionalización, en este artículo me propongo describir una experiencia concreta de educación e innovación para la equidad en una región con una larga historia de violencia.

En Purificación, un municipio que otrora fuera capital de Colombia y del Estado Soberano del Gran Tolima, existe una entidad con demostrada capacidad para afrontar el  desafío de la educación para el desarrollo y la equidad inter-regional. ¿Puede convertirse en un referente para el desarrollo con equidad en otras provincias del país?

El número de quienes no han alcanzado una educación adecuada en el Tolima puede ascender a unos 300.000 y en Colombia a unos 8 millones. Esta última cifra es sobrecogedora. 

Pero además, en el triángulo que forman los conceptos desarrollo, paz y juventud,  la juventud constituye el vértice crítico; por eso este tipo de propuestas haría la diferencia entre el éxito y el fracaso de los programas de desarrollo en el posconflicto.

 

Jóvenes sin oportunidades

Comienzo por unos datos básicos sobre el departamento del Tolima en 2013:

  • Población juvenil (17 a 21 años)                              132.495
  • Matriculados en educación superior                           45.051
  • Jóvenes por fuera del sistema educativo                   87.444                                                                              

Como en la educación superior se incluyen las modalidades de educación universitaria, técnica y tecnológica, es fácil concluir que los jóvenes por fuera del sistema no están recibiendo una educación apropiada para la época que vivimos (“a la altura de los tiempos”, diría Ortega y Gasset).  Si a esto añade la insuficiente calidad o pertinencia de muchos de los programas que se ofrecen en el departamento, podría decirse que la gran mayoría de los 132 mil jóvenes del Tolima están quedando por fuera del aparato social y productivo.

Al considerar los jóvenes entre 17 y 31 años, el número de quienes no han alcanzado una educación adecuada en el Tolima puede ascender a unos 300.000 y en Colombia a unos 8 millones. Esta última cifra es sobrecogedora. Su comparación con el número de integrantes de las fuerzas armadas, de las personas encarceladas o de aquellas  en organizaciones al margen de la ley permite vislumbrar su magnitud y su potencial para impulsar o frenar el progreso nacional.

 

Instituto para la innovación

Esas consideraciones llevaron a la “Misión de los Sabios” (Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo) de 1994 a recomendar que en cada provincia o subregión de los departamentos se creara un Instituto de Innovación Regional (INNOVAR). Con esto se ayudaría a retener los talentos juveniles, además de desacelerar los flujos de emigrantes hacia las grandes capitales y darles un respiro para reorganizarse y manejar con eficiencia sus  servicios.

El primero de esos institutos se creó en Purificación en 1998,  por un acuerdo entre los sectores gubernamental, empresarial y académico. Le fueron asignadas tres funciones:

  • Ofrecer oportunidades de educación terciaria a la juventud de suroriente del Tolima.
  • Impulsar el desarrollo económico y empresarial para animar a sus graduandos a permanecer en la provincia, y
  • Apoyar a las comunidades para hacerse cargo de su propio destino y asegurar la sostenibilidad del INNOVAR.

Para el INNOVAR, los ocho años siguientes combinaron avances  y retrocesos:

- Los avances provinieron del apoyo del Ministerio de Educación, que autorizó formar una alianza denominada Centro Regional de Educación Superior (CERES) y le otorgó a la Universidad de Ibagué – cogestora  de la alianza – los recursos para adquirir computadores y acceder a Internet. Ecopetrol por su parte financió una sala de sistemas y videoconferencias.

- Los retrocesos se originaron en los avatares de la política local: un alcalde obtuvo un adelanto de regalías para comprar el terreno y construir la sede del INNOVAR, el siguiente quiso utilizarlos para otro propósito, otro los dio en comodato al Instituto, otro quiso liquidarlo. Los últimos siete años han sido más tranquilos aunque de estrechez económica, morigerada por aportes de la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Purificación para las matrículas de los estudiantes. Esto ha permitido revisar y redefinir el rumbo de  la entidad, cosechando algunos triunfos.

El principal logro ha sido el programa de transferencias con la Universidad de Ibagué. Los estudiantes cursan en el CERES un ciclo básico de las carreras de ingeniería y ciencias económicas (tres o cuatro semestres, en obediencia al principio de hacer localmente sólo lo que se puede hacer bien allí) y concluyen sus estudios en esa universidad. Aproximadamente 60 estudiantes están terminando ese programa.

Adicionalmente, la Universidad del Tolima y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) han graduado en el INNOVAR más de 80 estudiantes en sus programas profesionales a distancia, y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y otras entidades han certificado en carreras técnicas y tecnológicas a 323 alumnos.

 

Desarrollo regional

La promoción del desarrollo empresarial empezó con un proyecto para explorar la adaptabilidad del movimiento OVOP (Otra Villa, Otro Producto) a la cultura regional. Esta estrategia de desarrollo local, originaría del Japón, identifica productos tradicionales de cada poblado o villa, capacita a los productores para asociarse y mejorar sus prácticas, y los apoya en la búsqueda de mercados más amplios. El proyecto confirmó la importancia de esta línea de trabajo del INNOVAR y la necesidad de contar con programas de largo aliento para inducir cambios culturales en aspectos como el cooperativismo y la gestión comercial.

El resultado más visible ha sido la constitución de ACUISUR, la asociación de piscicultores de Purificación.

Hacer localmente sólo lo que se puede hacer bien allí

El programa de capacidades comunitarias ha trabajado en dos frentes: la recuperación de las festividades folclóricas de San Juan como un medio para fortalecer el aprecio por lo propio (en este caso el Rio Grande de la Magdalena), y el desarrollo de la capacidad de indagación, la creatividad y el pensamiento científico en los niños. Este frente pretende “educar a los niños para que ellos eduquen a sus padres”, como reza la máxima de una fundación belga.

 

Las finanzas y el futuro

El CERES es financiado a través de matrículas semestrales de aproximadamente 1,5 millones de pesos. La administración municipal aporta  la mitad de esa cifra para apoyar a los estudiantes provenientes de hogares pobres.

Aun así muchos jóvenes se desmotivan por su situación objetiva de pobreza y porque creen que la educación superior no les aportará suficientes beneficios. Esta apreciación empezó a cambiar en el 2014 cuando varios de los jóvenes que ya estudian en la Universidad de Ibagué ofrecieron testimonios sobre sus logros y perspectivas profesionales.

Por otra parte -y para alcanzar el punto de equilibrio operacional- el INNOVAR y la Universidad de Ibagué acordaron conformar dos redes que aprovechen las economías de escala:

-La primera estará integrada por la Universidad como nodo central y por 15 instituciones con programas universitarios básicos iguales a los que ofrece el CERES de Purificación para transferencia a la Unibagué. Actualmente han iniciado operación tres CERES adicionales. Cuando todos entren en plena operación, la matrícula regional llegaría a unos 20.000 estudiantes, con 10.000 más en los últimos tres años en Ibagué.

-La segunda red estará integrada por Unibagué y los INNOVAR que alberguen los 15 CERES de la red anterior. Esta red promovería la transformación productiva del Tolima al sustituir  fincas que producen materias primas por fábricas que les agreguen valor, por ejemplo al producir alimentos para exportación.

Cada INNOVAR contaría con tutores que acompañarían a los alumnos de programas tecnológicos agroindustriales en su trabajo de tres días por semana en fincas que acepten convertirse en fábricas. Los estudiantes, sus tutores y los dueños de las fincas planearían y ejecutarían las transformaciones requeridas. En el tiempo restante los estudiantes adelantarían tareas académicas en la sede del INNOVAR.

La red gestionaría la asociación entre las fábricas rurales y empresas modernas que les faciliten el acceso a sus canales de comercialización y a las innovaciones en sus cadenas productivas, en alianzas de mutuo beneficio. Se espera que los graduando encuentren trabajo en las fábricas que hubiesen ayudado a crear o adquieran tierras, con créditos subsidiados, para crear fábricas similares.

El diseño de este programa está en proceso y está siendo apoyado por agencias de la República Federal de Alemania, tras la visita de una delegación del Tolima para estudiar su modelo de capacitación dual. La financiación del programa provendría del Sistema General de Regalías, pues se trata de un proyecto de educación e innovación para la competitividad.

Recientemente y a petición del suscrito (en calidad de presidente de la Junta del INNOVAR desde su fundación) fue designado como nuevo presidente de la Junta a un dirigente cívico y empresarial del municipio. La primera Ingeniera Industrial graduada en el programa de transferencia es la nueva directora del IINOVAR, y la Coordinadora del CERES es una graduada de la Universidad del Tolima en este centro.

Este año se graduarán en programas acreditados en la Universidad de Ibagué media docena de jóvenes que iniciaron sus estudios en el INNOVAR de Purificación. Son pocos, pero el INNOVAR, como reza su misión, creó con ellos la oportunidad de construir futuro.

Publicado en Razónpublica.com reproducido en Compartir Palabra Maestra con autorización del autor.

 


* Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad de Ibagué. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.

**Ingeniero civil de la Universidad de los Andes, Magíster de la Universidad de Illinois,  Ph.D. del  M.I.T, ha sido decano de ingeniería y rector de la Universidad de los Andes, director de Colciencias y  gobernador del Tolima.

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Fabián Moisés Padilla De la Cerda
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