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El amor, la materia más importante

Ver la labor educativa como el mapa de un tesoro en el que el amor es la brújula, permitirá que historias como la de Sonya Romero, y la de miles de maestros trasciendan las circunstancias e impacten vidas.

Abril 2, 2015

La mayoría de personas creerían que un país como Estados Unidos no tiene, o por lo menos no debería tener, algún tipo de problemas con la educación. Sin embargo, si bien las reformas educativas han apostado por la inclusión, la realidad es que las necesidades en materia de infraestructura y recursos para docentes sigue siendo una asignatura pendiente por parte de la Administración Obama.

De esta manera Estados como Nuevo México con una influencia inmigrante que hoy en día supera el 45%, (el Estado de la Unión con más población latina), enfrenta una profunda crisis puesto que los recursos que deberían haber sido destinados para mantener la infraestructura educativa encuentran una gran resistencia social por ser uno de los Estados más conservadores que ha preferido “Invertir” en la creación de muros y en políticas migratorias de choque que excluyen, no solo a la educación sino también a la salud.

Es en este contexto encontramos hoy una experiencia de vida; una experiencia que a través de la educación se ha convertido en un instrumento de paz y unidad que enseña a los niños algo más que matemáticas o ciencias. Un ejemplo a seguir a través del día a día de una  maestra que con su profesionalidad y vocación hace que la vida de cientos de niños que asisten a la Primaria Estatal Lew Wallace se vea marcada, de forma positiva, para siempre.

Esta historia, tan lejana en la geografía rígida pero tan cercana a la realidad de muchos maestros que, al igual que Sonya, empiezan su clase preguntando a sus alumnos si han comido, ha sido reconocida por uno de los  “Talk Show” más importante del Estados Unidos permitiendo que impacte a nivel mundial, aunque no lo pidió o demandó, le da crédito a  Sonya Romero y en ella a miles de profesores, docentes y maestros; que en el anonimato trabajan y se esfuerzan por educar con valores y principios a las generaciones que dentro de muy poco tiempo estarán al frente del mundo.

Madre de un hijo y percibiendo un salario muy discreto, una noche, Sonya recibió una llamada en la que la directora de la Escuela le manifestaba que dos de sus ex alumnos, por orden de la Oficina de Protección al Menor Habían sido separados de sus familias y no tenían donde vivir. Los dos días se convirtieron en semanas y las semanas en meses puesto que Ms Romero presentó los documentos para acoger a los niños mientras se les reasignaba un tutor.

Así pues desde esa noche en que llegaron estos niños a hoy han pasado más de seis meses; meses que han sido para Sonya una forma de transmitir su amor con generosidad, meses en los que termina de confirmar (Como si tuviera que confirmar algo) que la educación trasciende las aulas y debe impactar, más que cerebros, corazones ya que el amor debe ser la materia más importante a la hora de educar.

Veamos un fragmento de esta historia. Quizás nos anime a seguir luchando, creyendo y apostando todo por la labor de Instruir, de guiar y de formar; por esa labor a los que la mayoría llaman educación.

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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.