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“Familias deben ser ‘socias’ de los maestros en la educación de sus hijos”: Susan Sheridan

La autoridad internacional en alianzas entre familias y escuela, comparte algunas claves sobre corresponsabilidad parental e involucramiento en procesos escolares.

Abril 30, 2018

Más de 20 años de experiencia al frente de la dirección del Centro de Investigación de Niños, Jóvenes, Familias y Escuelas de Nebraska, Estados Unidos, y un extenso trabajo investigativo y pedagógico, acreditan a Susan Sheridan como una voz autorizada en el mundo sobre alianzas entre familias y escuela.

La psicóloga y especialista estadounidense, docente titular de la Universidad de Lincoln, Nebraska, visitó el país en el marco del lanzamiento de la Guía metodológica para el fortalecimiento de la alianza familia- escuela de la Secretaría de Educación del Distrito, en donde compartió con padres, docentes y directivos de Bogotá su conocimiento y experticia.

Para la especialista, la participación de los padres en los procesos escolares no solo es necesaria, sino determinante en el éxito académico de niñas, niños y jóvenes. Para ella, es fundamental cambiar el ‘chip’ para que los padres vean a los profesores como co-ayudantes en la educación de sus hijos y no deleguen en la escuela única y exclusivamente la gran responsabilidad de formar a los ciudadanos del mañana.

En esta entrevista, la experta comparte varios factores claves para fortalecer y consolidar el vínculo familia – escuela. Una comunicación abierta y fluida entre colegio y familia, un trabajo mancomunado en el que padres y docentes sean ‘socios’, y una cultura en la que la escuela abra espacios para que los padres se involucren activamente en los aprendizajes que están adquiriendo sus hijos, son algunos de ellos.

Secretaría de Educación del Distrito: En términos generales, ¿cómo se puede fortalecer el vínculo entre las familias y la escuela?

Lo primero que tenemos que entender como escuela, como educadores, es que todas las familias vienen de contextos diferentes, tienen perspectivas diferentes y todos tienen fortalezas. Entonces, necesitamos trabajar de forma cercana con las familias para identificar cuáles son esas fortalezas y cómo pueden contribuir a mejorar la educación de sus hijos.

Si los padres se convierten en ‘socios’ de los maestros, en ‘coequiperos’ de la escuela, le garantizo que la trayectoria académica de los hijos va a ser mucho más que satisfactoria.

Muchas veces como docentes pensamos que los padres no se quieren involucrar porque están muy ocupados o porque no tienen interés en lo que los niños aprenden en el colegio, pero la realidad es que los padres y las familias sí quieren trabajar con las personas que educan a sus hijos para fortalecer y ampliar las oportunidades para su futuro. La cuestión es que muchas veces no cuentan con mecanismos y herramientas para hacerlo.

¿Cuáles son los principales obstáculos que tienen los profesores y los colegios para trabajar conjuntamente con las familias?

Uno de los principales obstáculos o barreras que tienen los docentes para comunicarse y colaborar con los padres y las familias surge del desconocimiento del contexto de las familias, de lo que quieren los padres para sus hijos y de lo que están dispuestos a hacer por ellos.

Entonces para derribar esa barrera podemos empezar como profesores por acercarnos a las familias, asegurarnos que ellos entiendan que la información, las ideas y las opiniones que tienen realmente son muy importantes para el colegio y la educación de sus hijos.

Hay varias formas de propiciar ese acercamiento de los padres al colegio. Por ejemplo, agendar las reuniones de padres en horarios en los que realmente puedan asistir, porque siempre creemos que si no vienen es porque no quieren o no les interesa, y la realidad es que no lo hacen porque las reuniones se cuadran en horas laborales. Otro factor clave es el lenguaje en el que nos comunicamos con ellos, tiene que ser un lenguaje sencillo y cercano para que ellos entiendan la importancia de participar y se sientan involucrados, que sea una invitación más que una obligación.

También se abren esos espacios cuando se crean oportunidades y espacios para que los padres participen en las actividades del colegio.

De esto lo más importante, reitero, es asegurarnos de que le estemos enviando a los padres el mensaje correcto que, para nosotros como escuela, es importante y es fundamental su participación y su involucramiento en los procesos pedagógicos.

¿Cómo hacer que la comunicación entre padres y docentes sea fluida y asertiva?

Para eso podemos usar los canales formales de comunicación, como las circulares a la casa, pero podemos ir más allá y buscar formas efectivas de comunicarnos con los padres, intercambiando de correos electrónicos, enviando mensajes de texto a sus celulares, cadenas de Whatsapp, lo que se nos ocurra. Lo importante es hacerles entender a las familias que queremos que participen y que necesitamos que se involucren en la educación de los niños.

Esa comunicación fluida, ese tipo de mensajes reiterados lo que hacen es crear oportunidades para que los padres se acerquen a la escuela, que siempre se sientan bienvenidos, que sepan que tienen un espacio en el colegio para venir e interactuar con los profesores y con todos los actores del ambiente escolar.

Esa cultura de una escuela de puertas abiertas para las familias, donde los padres entienden que su participación es importante y es tenida en cuenta, donde se tienen en cuenta sus ideas y opiniones, es uno de los caminos principales para derrumbar algunas de las barreras para el involucramiento parental.

Consulte aquí la Guía metodológica para el fortalecimiento de la alianza familia- escuela de la Secretaría de Educación del Distrito.


Imagen www.educacionbogota.edu.co

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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.