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La tejedora María Alicia

Ella comprende que para una comunidad, el significado y el valor histórico de una herramienta fabricada hace varios siglos no debe servir solo como la tranca de una puerta. 

Marzo 17, 2011

El título de la propuesta presentado por la profesora María Alicia Castillo al Premio Compartir al Maestro 2010, “Tejiendo identidad ileña con hilos de memoria histórica”, es tan seductor como lo son los resultados de una labor ininterrumpida durante 13 años, que ha logrado que los estudiantes, valoren, recuperen, se apropien del aporte histórico y cultural de sus antepasados lejanos y de sus ancestros cercanos.

Con orgullo la maestra Castillo les muestra a sus alumnos un objeto de piedra labrada; sus estudiantes dicen: “En nuestras casas los usamos para trancar puertas”, para la maestra es una pieza precolombina de la cultura de los pastos. Ella comprende que para una comunidad, el significado y el valor histórico de una herramienta fabricada hace varios siglos no debe servir solo como la tranca de una puerta. El arraigo, el orgullo, la autoestima de una población se potencian cuando se reconoce el valioso aporte de quienes fueron creando la cultura y las técnicas de las regiones donde viven sus descendientes.

La característica fundamental de un verdadero educador es transmitir el entusiasmo y el placer del saber a sus alumnos. Esto lo hace Alicia, convoca al colegio al rescate de su pasado histórico, le enseña cómo preservar las piezas precolombinas –abundantes en su región–, cómo mirar con nuevos ojos los objetos en sus cotidianidades y preguntarse qué técnicas empleaban para construirlos. Asimismo los invita a indagar sobre sus diferentes usos, si solo eran utilitarios o tenían fines religiosos o decorativos. Porque para esta maestra no solo reconociendo la importancia del pasado remoto, sino también la del reciente se teje memoria histórica y se obtiene una nueva mirada al presente.

Alicia también promueve la búsqueda y el rescate de fotografías antiguas de viviendas, de personajes del pueblo; de esta forma los estudiantes se van apropiando de la evolución de su entorno, ven cómo el discurrir del tiempo cambia las modas, las costumbres; comprenden mejor cómo vivían sus abuelos, sus bisabuelos, pueden apreciar la evolución de los gustos arquitectónicos, y preguntarse cómo era la vida antaño y compararla con la de hoy; reflexionar en lo que se ha ganado y lo que se ha perdido en calidad de vida.

A medida que avanzan los procesos de mundialización y los avances tecnológicos van disminuyendo los costos de comunicación; el espacio, en particular para la juventud, se va rediseñando, es el mundo y la comunidad en que viven. El concepto de departamento y aún de país parece ir reduciendo su significado. La región y el barrio van adquiriendo mayor importancia. Los jóvenes y niños de Iles gracias al conocimiento y al entusiasmo de su profesora María Alicia Castillo están mejor preparados para vivir como ciudadanos de su terruño y del mundo.

Un individuo que se construye en un proceso de socialización en el cual conoce sus raíces, se apropia de manera orgullosa de ellas y es capaz de insertarse con beneficio para él y los suyos en un mundo global. Para que los niños y jóvenes de Iles lograran esta meta la profesora con conocimiento, dedicación y amor aportó y ganó.

 

José Fernando Isaza Delgado
Miembro del Gran Jurado

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