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Una manera lúdica de aprender idiomas

Las Aulas de inmersión, también conocidas como Centros de idiomas en instituciones educativas, son espacios asignados al aprendizaje de lenguas extranjeras para niños de todos los ciclos educativos.

Diciembre 14, 2014

En un marco lúdico de enseñanza liderado por profesionales expertos en el uso y manejo de una segunda lengua o conocedores de otros idiomas, los alumnos que asisten de manera voluntaria en sus ratos libres acceden a toda una nueva experiencia pedagógica, a la luz de la cual aprenden inglés o francés, y entran en contacto con otras culturas.

La iniciativa, impulsada y creada por la Secretaría de Educación de Bogotá, surgió con el fin de mejorar el desempeño en una lengua extranjera o segunda lengua de los estudiantes de todos los ciclos de los colegios oficiales, desarrollando las cuatro habilidades de una segunda lengua. Esta iniciativa tiene un impacto importante en la educación de los niños, puesto que trasciende la dimensión pedagógica, al tiempo que transforma sus imaginarios sociales y culturales., además de beneficiar la calidad de la educación que se brinda en los planteles oficiales de la ciudad y disminuir la brecha que la separa con respecto a los colegios privados.

De todas formas, como la calidad del componente académico es clave, los docentes que trabajan en estas aulas deben contar con una certificación mínimo en nivel B2, según la escala del Marco Común Europeo y ser maestros de planta. En el caso de los maestros nativos, deben tener experiencia en la enseñanza de una segunda lengua y un nivel de lengua española preferiblemente con un mínimo de A2. Actualmente, el programa ha vinculado docentes de Bélgica, Brasil, Canadá, Estados Unidos y Nigeria. En todos los casos, el maestro debe estar en capacidad de dictar clases de manera creativa y de implementar ambientes dinámicos de aprendizaje que resulten atractivos para niños y niñas, pero también adolescentes y jóvenes. Por tal razón, es frecuente ver a los estudiantes cantando y bailando canciones de grupos o artistas famosos, tales como Jet o Zas, para aprender vocabulario y pronunciación, así como jugando Twister o involucrándose en actividades que rara vez tiene lugar en un salón de clase.

Adicionalmente, como los salones han sido preparados con televisores, parlantes, tableros y diversos dispositivos tecnológicos, así como con un mobiliario tipo mesas y taburetes plásticos fáciles de trasladar, dichas actividades pueden realizarse cómodamente, sin los rigores de una clase tradicional y con todas las posibilidades que ofrece un escenario flexible y adaptable. Cabe añadir, finalmente, que estos espacios se abren de lunes a sábado, en horarios que van de 7:00 a.m. a 5:30 p.m. El programa está dirigido a estudiantes de los cinco ciclos, para lo cual fue concebido a la luz de un sistema de rotación de grupos de veinticinco estudiantes. En promedio, cada aula tiene una cobertura de alrededor de quinientos estudiantes, quienes conforman una cohorte que permanece durante cuatro semestres.

Gracias a un sistema de rotación, se garantiza que los alumnos de cada grupo asistan a cinco sesiones de hora y media cada tres semanas o a una sesión de tres horas el día sábado, y que todos los estudiantes puedan tomar al menos algunas sesiones con docentes nativos.

 

Algunas cifras 

 

 

Instituciones educativas donde están funcionando las aulas de inmersión
El programa está funcionando en diecinueve instituciones del Distrito, donde cada vez está llegándole a más niños.

 

Localidad Institución
Usaquén Aquileo Parra 
San Cristóbal Manuelita Sáenz
Usme Paulo Freire
Bosa Luis López de Mesa
Kennedy  Nicolás Esguerra 
Nuevo Kennedy
Engativá Néstor Forero Alcalá Jorge Gaitán Cortés
Nidia Quintero de Turbay
Suba Álvaro Gómez Hurtado Nueva Colombia
Barrios Unidos República de Panamá
Los Mártires Liceo Nacional Antonia Santos
Puente Aranda Antonio José de Sucre
José Manuel Restrepo
José Joaquín Casas
Rafael Uribe Liceo Femenino Mercedes
Clemencia de Caicedo
Ciudad Bolívar Rodrigo Lara Bonilla
El Paraíso de Manuela Beltrán

 

 

Algunos testimonios
 

* (El profesor…) nos pone canciones, se ríe con nosotros. Como él no sabe español es chévere, ¿sí?
Dice cosas mal y uno se ríe y uno también dice mal y el se ríe.

Andrea, Estudiante de francés Colegio Nueva Colombia

* Me parece muy chévere, muy divertido. No es el típico profesor regañón, sino el que interactúa con sus estudiantes.
Laura Jimena Castañeda, Estudiante de inglés

* Soy un estudiante de administración de empresas y en mi tiempo libre le dicto clase a niños. Los estudiantes me han abierto su corazón y tienen increíbles historias por contar, especialmente los más pequeños. Los grandes, también, pues después de un corto período de silencio se están abriendo y compartiendo cosas increíbles.  Yo usaría una palabra en español que he aprendido –alegría– para expresarlo: cuando los niños llegan a esta clase, sus ojos brillan.
Daniel Stoeckle, Cooperante de Alemania

* Me siento perfecto: los niños me hacen sentir así, todos me saludan en donde quiera que me vean. Incluso los niños que no están en mis clases me preguntan cosas. Para ser honesto, al principio no veía la importancia de que los niños colombianos aprendieran francés ni por qué o para qué aprender francés. Pero a la luz de mi experiencia entendí que es muy importante aprender otra lengua y que es clave que a los niños colombianos se les dé la oportunidad de conocer el mundo, de acceder a otras culturas y de abrirse a otras comunidades a través de una segunda lengua.
Jean Pierre Ntezilyayo, Cooperante de Bélgica

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