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Aprender a aprender… y a trabajar

Sin duda uno de los factores que más ha influido en el ejercicio profesional  de Carlos Angulo fue la formación recibida durante años por parte de maestros y maestras quienes dejaron una huella imborrable en su vida

Abril 30, 2015

De mis épocas de estudiante en el Instituto de La Salle de Bogotá, hace ya varias décadas, recuerdo muy bien a un maestro inolvidable: el hermano de las Escuelas Cristianas Honorio Mauricio, profesor de matemáticas, con quien tuve el primer contacto cuando cursaba noveno grado. Allí conocí el esquema de enseñar a aprender, que él utilizaba eficazmente. Motivaba a los estudiantes a que avanzaran, a su propio ritmo, en su apropiación del conocimiento  y hacía que el aprendizaje fuera muy grato. Sus clases de álgebra, geometría y trigonometría, muy bien estructuradas y con esquemas pedagógicos efectivos, contribuyeron enormemente a que me decidiera a estudiar ingeniería civil en la Universidad de los Andes.

Pocos años después terminaría mis estudios de pregrado en la Universidad de Pittsburgh, en la primera etapa del programa que permitía iniciar estudios en los Andes y finalizarlos en Estados Unidos. Allí tuve la suerte de conocer al profesor Alfred C. Ackenheil, quien además de ser un excelente docente, me ofreció empleo como asistente durante la época de mis estudios de maestría. Esta combinación de estudio y trabajo fue fundamental para iniciar mi trayectoria profesional y para adquirir hábitos de trabajo que me han sido particularmente útiles a lo largo de la vida.   

Agradezco la formación de todos mis maestros y maestras, muchos de los cuales dejaron su impronta en mí, y destaco a quienes considero que tuvieron mayor influencia. Espero haber honrado con mi ejercicio profesional esas huellas y, en lo posible, haberlas también transmitido.  

Carlos Angulo Galvis

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