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Chichiqueo, una experiencia multigrado de educación sexual y construcción de ciudadanía

‘Chichiqueo’ es un proyecto educativo en el que niños y niñas del Centro Educativo Rural de Bertrania asumen el rol de padres a través del cuidado de un muñeco, al mismo tiempo que estudian.

Noviembre 1, 2019

Introducción

Encontrarse con una experiencia inesperada en el aula, que movió el ambiente rutinario de la misma, hizo que se desarrollara una estrategia igual o más significativa con muñecos, lo que este artículo denomina ‘Génesis’. Esto planteó el reto de profundizar la experiencia conociendo mejor el PESCC, por medio de lo cual se pudo ampliar el horizonte de la estrategia y sus implicaciones institucionales y locales, lo que este artículo llama ‘Consolidación’.

Génesis: una experiencia inesperada

Hace dos años, mientras hablaba de un tema de educación sexual para grado quinto, una de las niñas, que sobresalía en edad de las demás, se empezó a pavonear por el salón de “ya no ser virgen”. El evento continúo repitiéndose durante quince días en el patio, en las horas del descanso, en el restaurante escolar, en el salón de clase, etc. Esto alteró notablemente el ambiente y a mí como docente me correspondía, desde ese rol, no ocultar, pero tampoco incitar a confusiones a las menores que ya empezaban a inquietarse.

Mi salón es multigrado o escuela nueva, con 31 niños de primero y quinto, todos en el mismo salón. La sede está ubicada en la vereda San Isidro a 7 horas de Cúcuta, en el corregimiento de Pacelli de Tibú, Norte de Santander. No contamos con acceso a internet y las vías de acceso están en el peor de los estados; además, hay presencia de cultivos ilícitos y de grupos armados, y la poca cobertura de servicios por parte del Estado hace del lugar un sitio de grandes retos a superar.

A todo esto se sumó que las niñas de primero un día encontraron sangrado en la papelera del baño de mujeres. Murmuraban, se reían, se preocupaban; hasta que, advertida de que sucedía algo extraño, pedí a las niñas que me comunicaran lo que pasaba. Sin alarma, procedí a llamar aparte a las niñas de quinto, dentro de las cuales una de ellas comenzó a llorar explicando que le había llegado la menstruación y que sentía mucho miedo contarlo. Una de las amiguitas la llamó aparte y, llevándola al baño, la calmó y le explicó el uso de las toallas higiénicas, entre otros detalles más recientemente aprendidos en clase.

Ya habíamos hablado del tema y este evento me llevó a pensar en la dificultad que existe alrededor de esta realidad para las niñas en el contexto local, familiar y escolar. Debía hacerse algo claro y contundente, por medio de lo cual se pudiera abarcar varias líneas en educación sexual, pues en nuestro entorno encontramos niñas menores de 14 años embarazadas, lo cual nos invita a educadores y familias a fortalecer la orientación en dicho sentido. Identificamos que los estudiantes necesitan apoyo para comprender la responsabilidad que implica traer al mundo un hijo y más aún, tener las herramientas para prevenirlo a tan temprana edad.

De ésta manera hemos implementado el proyecto ‘Chichiqueo’ (expresión regional que se refiere a consentir un bebé) donde las niñas y niños hacen el simulacro de tener un bebe para cuidarlo, a la vez que estudian; dee tal manera que ven lo difícil que puede resultar este doble papel. Durante toda una semana, ellos cargan al bebé y hacen todo lo que corresponde al rol de un padre: cambiar pañales, dar tetero, sacar los gases y, sobre todo, llevarlo en sus brazos todo el tiempo. A esto se agrega que lo anterior deben hacerlo en la jornada escolar, hasta el punto de que ellos sienten el sobrepeso de las actividades, haciéndolos sentir saturados de cargar y cuidar al bebé. Al final de la jornada ellos reflexionan entre sí y manifiestan lo duro que les resulta estudiar y asumir las responsabilidades de tener un bebé.

Consolidando la experiencia encontrada

Luego de profundizar esta acción y de ver cómo los estudiantes se motivaban alrededor de dicha realidad, nos pusimos en la tarea de conocer mejor el proyecto transversal de educación sexual. Éste nos ha ayudado a ejecutar con más sentido y mejor orientación estas acciones significativas.

A nivel del impacto en el entorno, los padres de familia motivados han aceptado la propuesta de manera decisiva. Han reflexionado con sus hijos sobre la temática ayudando a llevar conciencia a los hogares del entorno. Los profesores del plantel educativo vieron la eficacia de la estrategia y la necesidad para el colegio en estos momentos, dado los casos de embarazos que se han presentado al interior del Centro Educativo Rural de Bertrania.

En el eje transversal, la educación sexual, específicamente la reproducción humana, incide en la asignatura de ética desde los valores que se vinculan a la tarea de la crianza. En ciencias sociales se ve reflejado en el trabajo en familia, pues impacta la cultura y sus creencias. En matemáticas asumimos los gastos que implican la maternidad y la paternidad, como por ejemplo el valor de un tarro de leche, cómo es la dosificación, etc. Para dramaturgia, los personajes de papá y mamá chichiquiando ayudaron a los estudiantes a empoderarse de dichos roles y sus consecuencias.

Está propuesta fue postulada como significativa ante la Secretaría de Educación Departamental, en homenaje al profesor del año en Norte de Santander. Habría que decir que es prioritario mejorar el proceso de seguimiento del proyecto a nivel de todo el colegio, como también es necesario seguir escalando la acción pedagógica en la región, de tal manera que se puedan aunar esfuerzos en pro de una educación en derechos.

Conclusión

El derecho a una orientación sexual responsable y libre, estimulado desde etapas tempranas, permitirá una sociedad tolerante de lo plural, promotora de aceptar las diferencias y arraigada en firmes identidades. Avanzar en esta línea educativa permite a los jóvenes involucrarse con otros ámbitos de la vida cotidiana de manera consiente, logrando un gran impacto social. A su vez, esto hace que el machismo y el papel de la mujer en la sociedad se atiendan desde la niñez y en primera instancia desde una clara concepción corporal. Este proceso nos ha enseñado que necesitamos pasar de la prevención como única estrategia a pensar y reconocer al estudiante como un sujeto de derechos que construye ciudadana.

Escrito por
Maestra multigrado del Centro Educativo Rural de Bertrania, Sede San Isidro – Tibú (Norte de Santander).
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.