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Lectura de un relato largo en grado primero, el inicio de una comunidad

Leer un relato largo, una experiencia que posibilita la construcción de una comunidad de lectura en un aula de primer grado.

Diciembre 4, 2017

Esta experiencia se llevó a cabo en un aula de grado primero de la Institución Técnica Educativa Rural Eduardo Barajas Coronado, en la vereda de Cebadal, Boyacá. Allí se estaba construyendo una comunidad de lectura con los niños de este grado, quienes tenían entre 5 y 8 años.

Con esta se pretendía consolidar un tejido de vínculos y saberes en torno a la literatura. Ello por medio del diálogo como eje principal que permitiera construir reflexiones y experiencias estéticas, desde las cuales disfrutar la lectura y reconocer en ella la posibilidad de transformarse.

La lectura de un relato largo se planteó reconociendo sus potencialidades en torno a la posibilidad de seguir una secuencia, lo cual retaba a los niños a llevar un hilo conductor mucho más largo que en otro tipo de textos. Así, se favoreció la comprensión de los momentos de lectura como un todo y no como actividades fragmentadas.

Además, posibilitó la complejiza de los saberes de los niños en relación con la línea temporal de los relatos. Ello dado que seguir la secuencia implicaba, además, organizar los hechos de acuerdo a una temporalidad establecida.

El espacio de lectura y diálogo tuvo lugar todos los martes, durante una hora. En este la docente leía, en voz alta, un capítulo del libro El lugar más bonito del mundo de Ann Cameron en cada sesión y, posteriormente, abría un momento para hablar sobre lo leído. Este diálogo no se establecía con propósitos académicos o para establecer una única interpretación.

Por el contrario, se planteó como la posibilidad de poner en cuestión al relato y construir con otras diversas interpretaciones sobre el mismo. Así, se pretendía posibilitar el encuentro de las múltiples posturas y favorecer la reflexión sobre la historia y, por medio de esta, sobre la vida misma.

De esta forma, la literatura se trascendía a sí misma, posibilitando el cuestionamiento de la vida propia y la de otros por medio de los relatos. En esta medida, leer no era considerado, únicamente, como la posibilidad de descifrar un código, sino, también, como la oportunidad para hablar sobre sí mismo.

Además, esta lectura se realizó sin mostrar las ilustraciones del libro. Ello para experimentar qué tanto esto podía afectar el interés o la atención de los niños. Se evidenció que no ver las ilustraciones no representó para los niños un impedimento para disfrutar la lectura o conectarse con ella. En esta medida, a partir de la experiencia, es posible cuestionar algunas posturas que plantean la necesidad de las imágenes en los libros para cautivar a los niños.

Asumir el reto de este tipo de lectura posibilitó que la comunidad tuviera más sentido para ellos, al desarrollarse como una secuencia entre sesiones y no como actividades fragmentadas. Además, permitió que llenaran el momento de sentido e importancia y, de esta forma, lo anhelaran y lo exigieran. Así, se puede afirmar que fue muy acertado tomar la decisión de leer este relato y, también, las potencialidades de este tipo de texto en relación con la construcción y complejiza de un momento concreto para leer.

En relación con ello, a medida que la lectura del libro avanzaba, fue evidente que los niños se conectaban más con el espacio de lectura, complejizaban sus comentarios, apropiaban las normas de interacción construidas y asimilaban su importancia. Esto les permitió, gradualmente, asumir el rol de moderadores. 

 

Escrito por
Estudiante Licenciatura en Pedagogía Infantil de la Pontificia Universidad Javeriana. Miembro de la Red Pido la Palabra, Colectivo Flandes-Tolima.
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.