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Maestros de saber y de ser

Sensaciones que disfrazadas de recuerdos transportan a Antanas Mockus a sus años de formación junto a profesores que incentivaron su carácter. Único y con una perspectiva del entorno que hacen de Antanas Mockus uno de los referentes más importantes de liderzago y academia en Colombia. 

Mayo 15, 2015

En el colegio  

Justo cuando iba a estallar mayo del 68, el profesor Jon Landaburu nos censuraba, con profética razón, por la falta de conocimientos de “cultura general”. Ante una fuga mía por decepción amorosa durante un viaje escolar, supo encontrarme en las montañas al oriente de Tunja; durante horas me escuchó cuidadosamente, luego me consoló y, con infinito amor, me comunicó que iba a pedir que me suspendieran del colegio por dos días, cosa que logró.

Yvon Lebot determinó buena parte de mis intereses filosóficos: desde la crítica al trabajo alienado y a la división del trabajo, en particular al taylorismo, que años después interpreté como un despotismo del diseño sobre las prácticas, hasta una primera aproximación a la crítica kantiana del juicio.

Marceau Vasseur me invitó a explorar las delicias del texto libre y del teatro.

El profesor Restrepo me animó, sin quererlo, a cometer mi primer sacrilegio: en una izada de bandera, aburrido con la actitud displicente de mis compañeros, insulté el pabellón patrio, y ante el silencio absoluto que siguió al improperio, insulté a los presentes por haber dejado insultar la bandera.

El profesor Manunta nos hizo sentir vergüenza y culpa a Isaac y a mí cuando, con las manos temblorosas, y más afectado que nosotros mismos, nos comunicó que a su leal saber y entender habíamos copiado el uno del otro.

En la universidad

Jorge Charum me prestó siempre el libro clave para profundizar en temas que me preocupaban, ampliando la diversidad de los puntos de vista involucrados.

Carlos Augusto Hernández me enseñó cuánto racionalismo y cuánta compenetración con las artes de su tiempo necesitó Galileo para desarrollar su método experimental. Con él sentimos el vértigo de intentar transformar nuestras vidas desde lo leído en los libros. Me enseñó responsabilidad con la escritura.

José Granés fue encarnación de rigor lógico y actitud crítica. Desdoblarse  para vigilarse fue una de las obsesiones que este hombre generoso nos enseñó.

Carlo Federici sabía, con un solo comentario o pregunta, convertir en trascendental cualquier conversación.

Basil Bernstein me permitió ver la fuerza de la regulación social del habla y de los demás comportamientos. Me mostró que la pedagogía, implícita o explícitamente, “recontextualiza” los conocimientos. Su pensamiento inspiró en parte tanto la reforma académica de la Universidad Nacional (1988-1996) como los primeros pasos en cultura ciudadana.

Doris Sommer me ha mostrado cómo el arte sabe interrumpir las rutinas y hacer visible lo posible.

De Jon Elster admiro su buena fe frente a la problemática de Colombia, así como su capacidad de responder “no sé”.

 

Antanas Mockus
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.