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Una profesión que las integra a todas: el ser maestro

La falta de afecto y cariño que se han perdido a lo largo del tiempo, fundamentales para el desarrollo mental del joven, conllevan a que los estudiantes no potencialicen su aprendizaje.

Mayo 18, 2018

“Mami Ele”, es la frase que me recibe en mi lugar de trabajo cada mañana y me pone a pensar acerca del verdadero rol del maestro en la sociedad actual.​

La sociedad actual está sufriendo cambios significativos desde su estructura nuclear, que es la familia, hasta su estructura administrativa, que es nuestro gobierno y sus integrantes. De acuerdo a esto asumimos posiciones y roles a la que la misma sociedad nos lleva, dejando de lado muchas veces la esencia de la que nos habla la santa escritura, el amor por los demás y por nosotros mismos.​

Recibir cada año a un grupo de estudiantes es recibir en mi vida a un grupo de situaciones a las cuales debo abordar y acompañar durante todo el tiempo. Y digo 2durante todo el tiempo” porque, aunque esos jóvenes salgan de la institución, siempre te recuerdan por haber estado cuando más lo necesitaban.

El rol del maestro actual va más allá de la enseñanza de contenidos, porque a la expectativa de una educación integral te lleva a ser también integral en el rol que desempeñas.​

Actualmente, el acompañamiento por parte de las familias es poco por el cambio social que ha existido en el rol de madre y padre, donde están obligados a salir a trabajar para poder sostener el hogar.

Además de eso, la problemática interna de cada familia es un detonante que genera cambios en el comportamiento de sus hijos, pero también la falta de afecto y de expresiones de cariño que se han perdido a lo largo del tiempo, fundamentales para el desarrollo mental del joven, conllevan a que ellos no potencialicen su aprendizaje.​

Es en ese momento cuando la escuela se convierte en un lugar de salvación, donde los jóvenes asisten con la esperanza de encontrar en ella esas personas que, además de orientar su educación, les brinden el espacio tranquilo y lleno de afecto en el cual puedan desarrollarse y aprender para, más tarde, poder personas útiles a la sociedad.

Es allí en donde aparece el maestro que, además de enseñar, también aconseja, consola, orienta, reprende, felicita, llora y ríe. Al final, la satisfacción llega por poder entregarle a la sociedad el fruto de todo el esfuerzo que se haya tenido que hacer para sacar esos jóvenes adelante.​

A la final, como docente toca asumir hasta el papel de padres cuando éstos se ausentan de la vida de sus hijos por cualquier circunstancia, y ellos encuentran en ti esa persona que llena el vacío que sienten, sabiendo que siempre estarás ahí para él.

Es cuando entiendo que el ser maestro es un don de Dios, el cual te da las herramientas y sabiduría necesaria para acompañar en la vida a todos los jóvenes que te entregan a lo largo de tu profesión, por eso mismo te regala los conocimientos para ser trabajador social, psicólogo, abogado, investigador, amigo.

Ser maestro es la profesión más completa que existe. Y cuando escucho la frase con la que inicié este escrito, me llena de fuerzas para seguir adelante, porque entiendo que la sociedad está en manos de nosotros, los educadores.

Escrito por
Economista – Pedagoga. Docente de Matemáticas en la Institución Educativa Hno. Antonio Ramos de la Salle, ubicada en Cartagena, Bolívar, Colombia.
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Gustavo González Palencia
Gran Maestro Premio Compartir 2008
ogré incentivar en niños y jóvenes el gusto por la música y la ejecución de instrumentos musicales.