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De lo tradicional a lo no tradicional

Cuando se establece que la moral se debe enseñar de manera práctica, se rompen las prácticas y teorias pedagógicas vigentes hasta el siglo XVIII.

Mayo 21, 2015

Al revisar la historia de la pedagogía, observamos que algunos de los protagonistas del siglo XVIII, como Rousseau, Pestalozzi y Herbart, impulsaron un cambio en las prácticas y teorías pedagógicas tradicionales cuando establecieron -cada uno a su manera- que el fin último de la educación es la educación moral.

Los autores citados, entendían este tipo de educación, no desde un punto de vista religioso, sino desde la naturaleza del hombre, es decir que la moral se aprende de forma práctica, es útil recordar que hasta ese momento existía un alto reconocimiento de la Iglesia como orientadora de la educación y tanto los Jesuitas como otros grupos religiosos formaban a los estudiantes dentro de las doctrinas de la Iglesia católica.

Es así que al considerar la moral como el fin último de la educación y determinar que ésta se aprende de forma práctica, estos autores, impulsaron un cambio en las metodologías y teorías pedagógicas vigentes hasta entonces,  ya que proponen un modelo pedagógico en el que establecen que la educación debe tener en cuenta:

  • El entorno social y cultural del niño.
  • Los intereses individuales del ser humano.
  • Que la educación se aprende a través de los sentidos, por lo que es necesario que sea experiencial.

El modelo propuesto permite considerar a dichos autores como “no tradicionales”.

Ahora bien, en el siglo XXI, De Zubiría, J. (2000) afirma que  los paradigmas de la pedagogía activista (donde  matricula a Rousseau, Pestalozzi, Dewey, Claparéde, Ferriere, Freinet, Decroly, Montessori y Nieto Caballero) son:

  • “El fin de la escuela no puede estar limitado al aprendizaje; la escuela debe preparar para la vida.   
  • Si la escuela debe preparar para la vida, la naturaleza y la vida misma deben ser estudiadas.
  • Al considerar al niño como artesano de su propio conocimiento, el activismo da primacía al sujeto y a su experimentación.

Es decir que los paradigmas de la educación “no tradicional” están íntimamente ligados con el modelo pedagógico propuesto para la enseñanza práctica de la moral.

Ahora veamos algunas ideas de los autores citados y sus referencias a la moral.

Rousseau

Toda su teoría pedagógica gira en torno a una  gran confianza en la naturaleza del niño, hasta el punto que establece que se le debe dejar que haga lo que quiera para que haga lo que debe. El niño debe ser dueño de su libre albedrío, debe ser siempre dueño de sí mismo y no se debe contrariar su voluntad, lo cual no es otra cosa que la puesta en práctica de la regla de conducta definida como moral.

Frente a la enseñanza de los valores Rousseau, establece que se debe esperar el momento en el cual el niño los necesite, tenga la capacidad de escucharlos y pueda practicarlos. La confianza en la naturaleza del niño y la defensa de su libertad caracterizan la educación moral y los principios pedagógicos que Rousseau defendió  en su obra Emilio.

Pestalozzi

Considera que la educación debe seguir el mismo proceso de evolución del hombre; por lo tanto el hombre es un ser animal, un ser social y un ser moral y es la verdad moral la que le permite concebir las cosas del mundo independientemente de las necesidades animales y las relaciones sociales. Para este autor la educación moral es “lo más sagrado, lo supremo que hay en la naturaleza humana” y la educación moral más que enseñarse ha de vivirse pues “la vida educa”.

Herbart

Establece que los estudiantes tienen una inclinación hacia el mal y la educación puede conducirlos a la moralidad que es el fin de aquella. Además establece que el máximo propósito es pasar del gobierno externo en la niñez y adolescencia al gobierno de sí mismo en la juventud.

Como conclusión puedo decir que lo que se conoce como “no tradicional” en pedagogía dependió entre otras cosas de la importancia que le dieron a la moral como fin u objeto de la educación y de la forma como debería enseñarse,  separar la moral de un criterio puramente religioso y teórico aterrizándola a un criterio humano y práctico revoluciono las prácticas y metodologías pedagógicas.  Recordemos que aún hoy todo maestro debe inculcar valores a sus estudiantes, lo que ratifica que el concepto de que el fin último de la educación es la moral no ha cambiado.

 

Libros de referencia

  • De Zubiría, J (2000), Los modelos pedagógicos, Fundación Alberto Merani para el desarrollo de la inteligencia. Bogotá, Colombia.
  • Debesse, M. y Mialaret G. (1973), Tratado de ciencias pedagógicas, Historia de la Pedagogía, volumen 1, ediciones oikos-tau, S. A., Barcelona, España.
  • Dewey, John (1997), Democracia y educación: una introducción a la filosofía de la educación, Ediciones Morata, Madrid, España.
  • Dewey, John (1967), Experiencia y Educación, 9 edición, Editorial Losada, Buenos Aires, Argentina.
  • Hernández R. S (1965), Psicopedagogía del Interés. Editorial hispano-americana, México.
  • Idep, (1999), Biblioteca Pedagógica de Bolsillo, Tomo 2, Alcaldía Mayor de Bogotá.
  • Luzuriaga, Lorenzo (1951), Historia de la educación y pedagogía, Editorial Losada, Buenos Aires, Argentina.
  • Naranjo, Ochoa Fabio (1996), Derecho Civil personas y familia, 7 edición, Editorial Librería Jurídica Sánchez, Medellín, Colombia.
  • Palacios, Jesús (1997), La educación en el Siglo XX, la tradición renovadora, tomo uno, 2 edición, Editorial Laboratorio Educativo, Caracas, Venezuela.
  • Revista clásica de pedagogía, (1931), La pedagogía clásica, selección e introducción de L. Luzuriaga.
  • Rousseau, J. Jacques (2000), Emilio, 18 edición, editorial Edaf, Madrid, España. 
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Director de Innovación Educativa de la Fundación Compartir
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Laura María Pineda
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