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Por qué la empatía es la clave para transformar el aprendizaje del siglo XXI

Un factor que, si lo lográramos, cambiaría la ecuación del aprendizaje; de la misma forma en que confirmaría la existencia de una partícula fundamental, una gran teoría del universo.

Marzo 14, 2017

Traducción: Catalina González 

Por: Thom Markham

Como otros aspectos de la vida moderna, la educación puede también causar dolores de cabeza: demasiados resultados, demasiado trabajo importante por hacer, demasiadas soluciones y estrategias, demasiadas variaciones en la enseñanza, demasiados diferentes tipos de estudiantes con necesidades distintas, demasiadas incógnitas en la preparación para la vida del siglo XXI y una interminable lista de trabajos, que aún no han sido inventados.

¿Qué pasaría si descubriéramos un factor unificador que trajera toda esta confusión bajo un mismo techo y nos diera una explicación coherente sobre cómo estimular el intelecto, enseñar a los niños a participar en la solución colaborativa de problemas y en el desafío creativo, así como a fomentar la estabilidad y el equilibrio socio-emocional? Un factor que, si lo lográramos, cambiaría la ecuación del aprendizaje; de la misma forma en que confirmaría la existencia de una partícula fundamental, una gran teoría del universo.

Ese factor existe: se llama empatía.

Para argumentar esto, se requiere una inmersión profunda en la naturaleza de la empatía. Ahora mismo, el concepto de empatía podría relacionarse con: "Me agradas y estoy dispuesto a tolerarte sin importar las diferencias porque soy buena persona". Sin embargo, el libro sugiere una definición mucho más profunda: empatía es “la capacidad de entender y compartir las experiencias y emociones del otro". Esta definición omnicomprensiva significa que la empatía resulta de una mezcla compleja de otras emociones y actitudes significativas que alimentan la personalidad humana, tales como la sinceridad, curiosidad, autocontención, vulnerabilidad, sensibilidad, apreciación, respeto e incluso amor.

Hay que tener en cuenta el hecho de que la empatía no puede manifestarse, a no ser que tengamos nuestras propias experiencias y emociones para contrastar, comparar y conectarnos con otros; siendo así, podemos ver que la empatía es más que un simple conector: es el pegamento subterráneo y fundamental que une a la humanidad.

De este modo, no debe sorprendernos que una emoción tan potente resuene a través de la mente y el cuerpo de las personas, influyendo en su comportamiento y función cerebral: esa es precisamente la cuestión. La empatía tiene el potencial de facilitarles a los estudiantes un aprendizaje más profundo, impulsar la claridad del pensamiento e inspirar su compromiso con el mundo; en otras palabras, la empatía proporciona el sustento emocional para un desempeño humano extraordinario.

Esto es algo que regularmente percibo en mi trabajo, en donde maestros basan el aprendizaje en los problemas, y a pesar de eso, sus aulas de clase resuenan de buena energía y de un trabajo centrado. No obstante, para entender todo el potencial de la empatía, hay que conectar algunos puntos y puede que estos puntos tengan mucha relación en este momento, pero constituyen un diagrama de dispersión con una línea de tendencia que predice que la empatía no será una habilidad complementaria o "suave", ni un componente más de un programa de asesoría en la secundaria. Asimismo, este diagrama está por confirmar que un sistema educativo que únicamente se centra en el conocimiento y las pruebas, no puede traer el propósito, enfoque, colaboración y creatividad necesarios para los estudiantes del siglo XXI.

Estos son los siete "puntos" que comienzan a pintar este cuadro emergente de la escolarización en el futuro:

La empatía es la base de la colaboración

A medida de que el aprendizaje social-emocional se vuelve más necesario para ayudar a los estudiantes a dirigir su vida y su trabajo, la empatía se hace cada vez más popular, por buenas razones, ya que está en el corazón: de la habilidad, del trabajo en equipo, de la colaboración y de la comunicación en un mundo diverso en el siglo XXI.

Hablar o escuchar a alguien sin irradiar empatía, estrecha el canal de comunicación o bloquea la conexión por completo. Particularmente, en la nueva realidad de un mundo global, sin empatía no se está listo para comprender el siglo XXI, ya sea en el lugar de trabajo o en desde cualquier cultura. La empatía tiene que ser enseñada, practicada y entrenada.

La empatía es saludable

En los últimos veinte años, las discusiones sobre las emociones han tomado un giro radical, siendo las negativas las que han dominado la teoría y la investigación en ese tiempo, y las positivas, las que actualmente mejoran el bienestar, la salud, las relaciones interpersonales y las fortalezas personales.

Arriba de esta pirámide, están las emociones asociadas con la empatía: curiosidad, sinceridad, gratitud y aprecio. En resumen, la empatía alimenta la mente, el cuerpo y el espíritu.

La empatía promueve el aprendizaje integral del niño

Un punto crítico, el cual es subestimado por un mundo que se centra en el cerebro, es que la empatía puede activar el corazón. Como he escrito muchas veces, al igual que el cerebro, el corazón juega un papel indispensable en el aprendizaje. De hecho, la ciencia no apoya la noción errónea de que el cerebro hace todo el trabajo.

Investigaciones sobre la variabilidad de la frecuencia cardíaca y las emociones, han demostrado que el corazón y el cerebro se involucran en una conversación constante utilizando el lenguaje de las emociones para así dirigir el "estado" del cerebro. A fin de desempeñar su función, el corazón contiene más de 40.000 neuronas idénticas a las células nerviosas del cerebro y por otro lado, el ochenta por ciento del tráfico nervioso viaja hacia arriba, del corazón al cerebro, dejando claro que el corazón influye en la función cerebral.

Aunque no comprendamos completamente las implicaciones de esta asociación, se han confirmado dos hallazgos: la ansiedad y los sentimientos negativos alteran la codificación de los mensajes enviados por el corazón al cerebro, lo que generalmente resulta en estrés o en respuestas de pelea o escape. Asimismo, las emociones positivas como la gratitud y el aprecio (conceptos relacionados con la empatía), muestran efectos pronunciados y positivos sobre los procesos cerebrales.

La empatía nos abre

Los lóbulos frontales del cerebro, según lo que se conoce hasta ahora, son la base de la planificación, la ejecución, la resolución de problemas y la creatividad, y, cuando los lóbulos frontales funcionan bien, nosotros también lo hacemos. En ese "estado de flujo", los seres humanos funcionan en su apogeo, moviéndose hacia una sensación de apertura, relajación y creatividad en todo el cuerpo.

Si sabemos que la empatía activa los lóbulos frontales, ¿por qué no podemos imaginar clases sobre empatía y transparencia diseñadas para poner a los estudiantes en un estado óptimo para el aprendizaje?

La empatía potencia la investigación y el aprendizaje basado en proyectos

La enseñanza se dirige claramente a la orientación de enfoques centrados en el estudiante, tales como la investigación y el ABP (Aprendizaje Basado en Problemas); estos enfoques tienen éxito en una atmósfera de relaciones positivas y atención, tanto entre el estudiante y el maestro, como entre el estudiante y el estudiante.

Las aulas que carecen de esto, no logran ser exitosas en el Aprendizaje Basado en Problemas o en preguntas abiertas que dependen de la capacidad de los estudiantes para preocuparse por su aprendizaje. Establecer una cultura de atención requiere esfuerzo para hacer de la empatía un punto clave en el trabajo diario.

La empatía genera creatividad

Más allá de redondear las habilidades de colaboración y comunicación, la empatía, el diseño y la colaboración son piezas interconectadas del rompecabezas creativo. La empatía ahora se identifica como el primer paso en el proceso de diseño, ya sea elaborando un nuevo software para un usuario o creando factores de forma que, por naturaleza, satisfacen al consumidor.

Pero esa débil designación desmiente un proceso muy profundo en el que un diseñador debe, por falta de un mejor término, "hundirse en la mente de otro y asumir su personalidad". Esta es una profunda descripción de una última forma de empatía, y puede ser un componente necesario para que un sistema educativo esté cada vez más inclinado hacia el diseño y la investigación.

La empatía unifica

La lista podría haber comenzado aquí, pero en un planeta que está por culminar el proceso de globalización, la empatía asume un papel especial como la emoción clave para que más de 7 millones de personas vivan en armonía y relación de cooperación. Para nuestros hermanos de la Edad de Piedra, el miedo y la separación eran mecanismos apropiados para la supervivencia. Sin embargo, eso se ha visto afectado por las cifras elevadas, la tecnología, la escasez de recursos y el impacto ambiental.

La empatía es el plan de estudios requerido, y sin él, con el tiempo nuestro enfoque actual en los altos resultados de pruebas y el cumplimiento de los requisitos de la universidad, perderán todo sentido por los eventos adversos.

¿La conclusión? Estemos listos o no, la educación está entrando en una era en la que el aprendizaje social es la nueva norma. Los académicos puros están dando paso a mayores oportunidades para que los estudiantes trabajen juntos. Al mismo tiempo, los maestros asumen cada vez más el papel de co-aprendices y facilitadores. Escuchar, aprender y trabajar en equipo son las nuevas habilidades básicas.

En el corazón de esta nueva habilidad para todos, está la capacidad de forjar conexiones profundas y conducir a la resolución de problemas creativos y actividades positivas. En conjunto, esto hace que la empatía sea crítica para las escuelas. De hecho, muy pronto tendremos que inventar una nueva taxonomía del aprendizaje que haga de la empatía la base de la pirámide del aprendizaje.

Thom Markham, fundador y director ejecutivo de PBL Global, autor, psicólogo y consultor escolar internacional, quien ha asistido a más de 300 escuelas y 6000 maestros en los cinco continentes en la implementación del Aprendizaje Basado en Problemas, las competencias del siglo XXI, el crecimiento socio-emocional y los sistemas exitosos de enseñanza y aprendizaje basados en la investigación.

 

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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector 2016
La escuela no puede seguir siendo un espacio cerrado: hay que abrir las puertas de las aulas y de la institución para que lleguen otros saberes. Esto sólo lo permite el tejer puentes