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Octubre 10, 2015

Cómo y por qué medir el uso de las TIC a nivel educativo

Si algo queda claro a la fecha, no solo es la necesidad de avanzar en la construcción de indicadores que no solo toquen lo concerniente a la infraestructura, recursos y formación; sino también lo importante que es abordar indicadores relacionados con la estructura de apoyo, gestión, sostenibilidad, práctica pedagógica, así como de la transformación que ejerce el empleo de la tecnología en el entorno social.

Desde la oficina de Innovación Educativa en TIC del Ministerio de Educación de Colombia se han propuesto lanzar un Observatorio que ayude a medir el impacto de las TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje. En el marco de este propósito, desde el Observatorio de Educación de la Uninorte, hemos podido tener la posibilidad de debatir y compartir con quienes tienen en frente esta tarea. En primer lugar hay que indicar que la tarea trazada desde el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, la estimamos pendiente y muy importante para poder avanzar en el desarrollo de las políticas públicas y programas que desde lo público se ha venido haciendo para asegurar el proceso de inclusión de las tecnologías en el sector educativo.

Con base a la experiencia que se hemos venido adquiriendo estos últimos 8 años, en torno al estudio de las TIC aplicadas a la educación, creemos que, tanto el Estado colombiano como el resto de países de América Latina y el mundo deben avanzar en la identificación de una nueva generación de indicadores. Ello con el fin de ayudar a comprender y seguir mejor el impacto que traen consigo las TIC en favor de la formación de nuestros jóvenes y de la sociedad, en general.

¨No debemos perder la mirada del objetivo central de la Calidad Educativa, al momento de medir el la inclusión de las TIC y su respectivo impacto educativo en la formación de ciudadanos en nuestros países¨. 

Lo expuesto en el párrafo anterior tiene implicaciones poderosas, ya que no basta con medir el número de computadores por estudiantes o estimar el porcentaje del PIB que dedican nuestros gobiernos en el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica dispuesta en las instituciones educativas, así como en la formación de nuestros docentes en temas directamente relacionados con lo aquí expuesto, sino que también se necesitan la creación de indicadores que ayuden a responder a preguntas y retos de mayor calado.

¿Cuál es el nivel de aprovechamiento potencial de las TIC que están haciendo los policymakers, directivos y coordinadores, docentes y estudiantes, para el desarrollo de actividades de gestión y desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje, tanto dentro como fuera del aula? ¿Cuán pertinente ha sido la inversión destinada para el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica en las instituciones educativas y la formación de los docentes en materia de aprovechamiento sustantivo de las TIC para la adquisición de competencias por parte de los estudiantes a cargo?

¿Cuál es el nivel de integración pedagógica de las TIC a nivel curricular, dictado desde las instituciones educativas? ¿Cuáles son los niveles de innovación pedagógica que ha traído consigo el proceso de integración curricular y pedagógica de las TIC en los escenarios de enseñanza? ¿Cuál es el nivel de implicación que tiene la familia y/o la comunidad en el proceso de inclusión y aprovechamiento pedagógico de las TIC en los estudiantes? Estas son algunas interrogantes que estimamos que se requiere una nueva generación de indicadores y procesos más creativos de seguimiento e integración de los ya existentes en la actualidad. Ello, con el fin de medir efectivamente el nivel de impacto de las TIC en favor de una mejora de la calidad educativa y, por ende, de la formación de competencias y valores que requieren los ciudadanos que estamos formando en los centros escolares.

El cómo medir el uso de las TIC a nivel educativo, entidades como UNESCO, OEI y la OECD, entre otras, han venido avanzando en estas tareas, sin llegar aun a unos estándares mínimos comunes de conceptos y del conjunto de indicadores que hoy. A pesar de esto, si algo queda claro a la fecha, no solo es la necesidad de avanzar en la construcción de indicadores que no solo toquen lo concerniente a la infraestructura, recursos y formación; sino también lo importante que es abordar indicadores relacionados con la estructura de apoyo, gestión, sostenibilidad, práctica pedagógica, así como de la transformación que ejerce el empleo de la tecnología en el entorno social. Ello sino dejamos a un lado un concepto que debe marcarnos nuestro principal referente: el que se propone desde el Plan Nacional Decenal de Educación en Colombia sobre la calidad de la educación, la cual debe ser entendida como una educación orientada a la formación de un ciudadano en ejercicio de pleno desarrollo de su personalidad, conocedor de sus derechos y deberes, y que poseen un conjunto de competencias y conocimiento que le ayuden a vivir en armonía con sus conciudadanos y entorno social.

Un concepto que no solo centrar la mirada del impacto de las TIC en las evaluaciones de los estudiantes a nivel cognitivo y de competencias, sino también más allá de las aulas, más allá del impacto de las tecnologías en sus procesos de enseñanza-aprendizaje sino en del proceso de inserción social que tienen nuestros jóvenes en nuestras sociedades contemporáneas, al momento de asumirse como actores claves de la transformación requerida para hacer el país capaz de afrontar los retos que trae consigo la globalización, por ejemplo.

No debemos perder la mirada del objetivo central de la Calidad Educativa, al momento de medir el la inclusión de las TIC y su respectivo impacto educativo en la formación de ciudadanos en nuestros países. Por tal motivo, el reto que tiene el Observatorio que espera avanzar el Ministerio de Educación Nacional, tiene el reto de liderar procesos que ayuden a innovar en la inclusión de nuevos indicadores, pero también que aprovechen las diferentes fuentes de información que se dispone desde lo público, lo privado y lo académico, al momento de crear un indicados que logre sintetizar y responder a las preguntas compartidas en este artículo, entre otras afines al tema propuesto. 

Ello, con la claridad de que este trabajo no será fácil pero si no olvidamos todos que la meta de la educación es que se adquieran competencias para transformar y mejorar nuestras sociedades, creo que terminará siendo significativo todo el trabajo que se está comenzando a hacer desde el Ministerio, el cual no puede ser liderado solo por esta institución o el Gobierno Nacional, sino por todos los actores que hemos venido trabajando en entender y abordar, desde diferentes frentes, la inclusión de las TIC en el sentido indicado en este artículo.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Profesor titular de la Facultad de Educación de la UNIR (España).
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