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El problema con las pruebas estandarizadas

Es importante que los profesores tengan amigos que les digan cuándo están asumiendo demasiado.

Agosto 11, 2018

Muchos maestros reconocen que las técnicas de evaluación comparativa, como las pruebas estandarizadas, a menudo miden el rendimiento más que el conocimiento. Los estudiantes pueden recitar información, pero tienen poca habilidad para aplicarla en sus vidas. Esto puede frustrar a los maestros que sienten que estos sistemas no se pueden cambiar.

Algunas juntas escolares piden a los gobiernos que suspendan la aplicación de pruebas estandarizadas. Pero incluso si no pueden reformar las políticas educativas de la noche a la mañana, los docentes tienen más capacidad de cambiar las cosas de lo que creen, dice un académico de Nueva Zelanda.

"Nos enseñaron como una profesión a volvernos pasivos, a decir: 'Bueno, no podemos deshacer esto'", dice Welby Ings, profesor de diseño de la Universidad Tecnológica de Auckland y antiguo profesor de aula K-12 en Nueva Zelanda. "Pero en realidad, es nuestra responsabilidad profesional cuestionar las cosas que no están bien".

Ings anima a los maestros a convertirse en lo que él llama "desobedientes positivos", no cree que los maestros deban ser disruptivos sin razón. En cambio, deben ser creativos y desafiar las costumbres para ayudar a los estudiantes a aprender. Los maestros pueden querer hacer esto, pero no saben cómo hacerlo. Esa es una de las razones por las que Ings recientemente escribió un libro sobre este tema, Enseñanza Desobediente. Utiliza ejemplos de su carrera para dar lo que él llama "un brazo sobre los hombros" para los maestros que necesitan estímulo en sus trabajos.

Hay muchos problemas con las pruebas estándar, a las que Ings llama "una herramienta muy contundente e ineficaz para comprender el aprendizaje". Las evaluaciones de diagnóstico ayudan a los maestros a comprender lo que los estudiantes saben y cómo aprenden. Sin embargo, las evaluaciones comparativas pueden crear jerarquías artificiales que promueven una competencia innecesaria y desalientan a los estudiantes a aprender, dice Ings.

No todos los estudiantes se ven afectados por las evaluaciones tradicionales de la misma manera. Estas pueden obstaculizar a los estudiantes de una forma diferente, dependiendo de cómo aprendan, comenta Ings.

Exigir que se realice una producción de respuestas inmediatas puede perjudicar a los estudiantes reflexivos que necesitan tiempo para pensar en un concepto desde muchas perspectivas diferentes antes de dar una respuesta. Otros estudiantes se ponen ansiosos al hacer exámenes y cometen errores, incluso si conocen el material. El aula de exámenes puede ser como una "picadora de carne" para ellos, asegura Ings. "Necesitan una cierta cantidad de gentileza en torno a su forma de pensar, para que así puedan aplicar enfoques muy delicados y matizados para trabajar con el conocimiento".

Sin embargo, los estudiantes que sobresalen en estas evaluaciones también son vulnerables, dice Ings. Pueden estar tan concentrados en la calificación que dejan a un lado la retroalimentación o no consideran cómo pueden mejorar. También, pueden perder el respeto por el valor del aprendizaje.

Ings alienta a los maestros a crear una cultura de aula que fomente la autoevaluación crítica. Esto no tiene que realizarse a través de ejercicios largos y complicados, puede ser tan simple como hacer preguntas a los estudiantes sobre lo que les gusta de su trabajo y cómo cambiarían lo que hicieron si tuvieran más tiempo. O también, los alumnos podrían revisar entre ellos el trabajo de los demás. Ings a menudo hizo que sus estudiantes de secundaria revisaran los ensayos de dos compañeros de clase. Ellos decían lo que pensaban que era bueno acerca de cada pieza y lo que pensaban que podría mejorarse. Esta es una versión a menor escala del proceso de revisión por pares en los niveles superiores de la academia.

En otras ocasiones, Ings hizo que los estudiantes revisaran sus tareas antes de enviarlos a casa con informes. Les daba tiempo para revisar su trabajo y les pedía que escogieran la tarea que más les gustaba. Escaneaban la tarea y escribían sobre lo que les gustaba, lo que aprendieron mientras trabajaban en ella y lo que planeaban hacer después. Este proceso tomaba aproximadamente una hora, dijo, y ayudó a los estudiantes a aprender a pensar críticamente y evaluar su propio trabajo.

La autoevaluación y la reflexión son habilidades que los estudiantes necesitarán cuando dejen la escuela, independientemente de las profesiones que puedan escoger. Las buenas notas no crean respeto o relaciones significativas, asegura Ings. "Nadie se enamorará de ti porque tienes 86 (en una tarea)". Lo que, los que están fuera de la escuela, como los futuros empleadores, realmente quieren saber es cómo piensan y actúan las personas.

Ings reconoce que crear estos ambientes de clase puede ser difícil. La alta prioridad que se le otorga a las evaluaciones estandarizadas puede ser peligrosa para los docentes y la calidad de la educación que brindan. Pueden tener la tentación de sesgar las marcas para que sean más altas. O bien, podrían enfatizar partes del plan de estudios que saben que estarán en las pruebas e ignorar los contenidos que a menudo no se evalúan. De esta forma, las pruebas tradicionales pueden alentar a los docentes a convertirse en "corruptos".

Ings anima a los maestros y administradores que desean ser positivamente obedientes a conectarse con profesionales similares. A veces, los maestros quieren ser héroes, pero ningún cambio puede venir por personas que trabajan solas, dice. Cuando las personas se aíslan, no hay nadie más que les dé recursos para ayudarles. Esto puede hacer que sea más fácil volverse pasivo, porque no ven a los demás cambiar las cosas, es posible que encuentren difícil creer que también pueden realizar estos cambios. En última instancia, esto puede producir cinismo, la creencia de que nada puede cambiar.

Los maestros apasionados, para quienes la enseñanza es una vocación relacionada con su identidad, necesitan aún más esta comunidad, dice Ings. A menudo, brindan humanidad a la enseñanza, lo que les permite conectarse con estudiantes diversos y difíciles. Pero debido a que están tan involucrados con sus estudiantes, son vulnerables a lastimarse profundamente. Quieren ayudar, por lo que en ocasiones acuerdan hacer demasiadas cosas. Esto puede causar que se quemen, dice Ings, quien admite que dejó de enseñar dos veces debido a este tipo de problemas. Es importante que los profesores tengan amigos que les digan cuándo están asumiendo demasiado.

Las comunidades de apoyo pueden ayudar a fomentar las creencias, y eso es crucial.

"No renuncies a la creencia", dice Ings, "porque solo a través de la creencia puedes cambiar las cosas".

 

Fuente: Teach Mag.

Traducción: Andrea Lugo.

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