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Mariposas de paz y resistencia revolotean en el Colegio Juan Rey de Bogotá

‘La paz no es un cuento, es mi cuento’, es la primera creación colectiva del colegio Juan Rey, estigmatizado y relegado, pero con un corazón palpitante y valiente. 

Noviembre 23, 2018

En el colegio Juan Rey, estudiantes, profesores y padres de familia le apostaron a una creación colectiva llamada ‘La paz no es un cuento, es mi cuento’, con la que buscan crear un camino hacia la paz y, a la vez, mostrar una cara diferente de este sector estigmatizado de la ciudad.

La publicación está compuesta de tres partes, la primera es la de los imaginarios de paz, donde se explica la intención del libro, se da un contexto del barrio Juan Rey y además se expone a la mariposa como símbolo de paz; la segunda con 60 cuentos: 59 de estudiantes y uno más de un grupo de padres de familia y, finalmente, en la tercera parte están los acuerdos de paz a la que llegaron los niños, niñas y jóvenes que hacen parte del centro educativo.

Para Flor Marina Mora, madre de una de las estudiantes, el libro “muestra el corazón de los habitantes del colegio y del barrio”, uno de los tantos de esa periferia relegada y estigmatizada.

Los linderos de Juan Rey se entretejen entre lo duro del asfalto de la ciudad y las faldas de los cerros que la rodean. Es ese tipo de lugares a los que muchos prefieren no ir, porque suelen ser protagonistas de las malas noticias. Pero siempre somos más que lo que se cuenta de nosotros y, precisamente por eso, estudiantes, profesores y padres de familia le apostaron a echar su propio cuento. Un cuento de paz con el que pretenden darse a conocer de maneras diferentes, como la gente pujante que son.

“El cambio empieza a generarse desde acá, desde los colegios, desde una apuesta fuerte a esas vivencias, al auto reconocimiento. Los pelados aquí se sienten reconocidos, se escuchan, se oyen, se comentan, se hablan y discuten. El libro es como darles la oportunidad de sacar eso que tienen adentro”, apunta Víctor Hugo Galindo, rector de la institución.

Blanca Yaneth Valero Moreno, la pedagoga detrás de la iniciativa, explica también que ‘La paz no es un cuento, es mi cuento’, es el producto final del trabajo de tres años cuando, en medio del contexto de los Acuerdos de Paz en Colombia, el Colegio Distrital Juan Rey elaboró sus propios acuerdos que fueron aprobadas por la mayoría en unas elecciones.

“Los acuerdos están al final del libro y se han venido trabajando todo este tiempo. Fue con base en ellos que surgió la idea de producir la publicación en la que exponemos qué entendemos nosotros por la paz”, explica Blanca al tiempo que, cuenta, con ese propósito se eligieron 60 cuentos de más de 300 elaborados, que son los que forman la creación colectiva.

Se trata de 850 jóvenes volcados a este trabajo que, la profesora describe como “un libro sagrado porque es una experiencia humana, una experiencia de vida. La voz de los muchachos frente a sus situaciones personales”, además de la posibilidad de “conocer la realidad de Juan Rey”. Sumado a ellos, también los profesores y padres de familia, y el decidido apoyo del rector.

Y para ella es sagrado porque “la paz es una construcción de relaciones humanas en la que no hay ausencia de conflicto sino comunicación y respeto para poder solucionarlo”.

Así también lo expresa Brian Stiven Baquero, estudiante de grado décimo, para quien “la paz es importante porque nos hace entender que a pesar de que no todo es bonito, puede haber algo más bonito que lo que no es bonito. Dentro de eso lo fundamental es siempre el respeto”.

Son tres partes las que componen el libro: la primera donde se expone qué se entiende por imaginarios de paz y un contexto del barrio, la segunda los 60 cuentos y la tercera los acuerdos de paz.

“A este barrio también lo llaman “cielo roto”, pues mucha gente dice que aquí llueve mucho; es una zona montañosa, hay cultivos de papa y contamos con una quebrada que se llama Chigüaza y hoy en día ya las calles son pavimentadas y tenemos alcantarillado. Ahora contamos con transporte del SITP (Sistema Integrado de Transporte Público), nuevos parques y sitios turísticos como el Parque Entre nubes”, cuenta en el contexto Giorfay Sebastián Ortiz, del grado 801.

Para el famoso sicólogo Miguel de Zubiría Samper, autor del prólogo de ‘La paz no es un cuento, es mi cuento’, “lo más importante que debe enseñar un docente se sintetiza en tres cosas básicas y la primera de ella es enseñar a escuchar y leer, siendo estas competencias básicas para toda la vida. Si bien es un proceso complejo que requiere compromiso y dedicación constante, resulta tener mayor impacto en la vida de los estudiantes y de la sociedad en general”, asegura al tiempo que, apunta, “lo segundo es a escribir y exponer”.

“Por último lo que un docente debe enseñar al estudiante es saber preguntarse, siendo este un ejercicio de meta cognición, enseñar y permitir que estos se pregunten ¿Qué es lo que ellos desean para sí mismos y para los demás? Esta y otras preguntas que se puedan hacer es una manera de permitirles a los estudiantes, que se auto conozcan y conozcan a los demás siendo el primer paso para adquirir sabiduría”, concluye el sicólogo.

Junto al libro, la mariposa está siempre presente en el proceso. Diana Pérez, docente de artes y líder en el trabajo de plasmar el símbolo en uno de los muros del colegio, asegura que “el arte es un camino para lograr la paz porque hay muchas situaciones que pasan a nuestro alrededor, pero no las digerimos emocional y racionalmente. Entonces es el arte el que nos permite, primero tener la sensibilidad de apreciar que esas situaciones sí ocurren -qué le pasa al otro y qué me pasa a mí- y a su vez nos permite también exteriorizar cuál es la interpretación directa que le damos. Ahí es cuando entramos en comunicación y se generan las ideas”.

 

Lepidópteras con significado

Desaparecieron los dinosaurios y sobrevivieron las mariposas. Ahora, 65 millones de años más tarde, después de haber pasado las duras y las maduras en un planeta convulsionado cambiante y complejo, las lepidópteras llegaron hasta el colegio Juan Rey para convertirse en símbolo de paz y resistencia.

También como símbolo de las víctimas del conflicto armado en Colombia que, en medio de la tragedia de la guerra, se han mantenido firmes, preservando su existencia pese a todas las dificultades, agresiones, hostilidades…

“Ella, desde la fragilidad nos ha enseñado lo que es la fortaleza, la lucha por la vida y la capacidad de seguir volando en medio de las adversidades”, explica Carmen Elisa Díaz Tique, la estudiante que resignificó la mariposa y dibujó en sus alas una noche estrellada, como esos sueños que todos tenemos y se reflejan en el firmamento; un frailejón propio de los páramos que son a su vez fábricas de agua, es decir fábricas de vida; el libro y la pluma, evocando el conocimiento y, sobre todo, el reconocimiento de un pasado que nos lleva a ser lo que somos ahora pero también la posibilidad de transformarlo; y el colibrí, que representa la paz, la libertad y la agilidad.

El trabajo de la comunidad educativa del colegio Juan Rey, además de demostrar que, pese a lo que podría creerse, las mariposas son más fuertes que los dinosaurios, es un ejemplo de cómo abordar la Cátedra de Paz, que para Bogotá tiene un enfoque de cultura ciudadana de acuerdo con el Plan de Desarrollo “Bogotá Mejor para Todos 2016-2020”.

 

Texto publicado gracias a la ayuda de la Secretaría de Educación de Bogotá.

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