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Los proyectos productivos como un aporte al mejoramiento del medio ambiente

Lea la propuesta educativa que John Henry Tarazona López ha implementado en el Centro Educativo Pedregal, Sede K, de Páramo, Santander.

Marzo 25, 2019

 

John Henry Tarazona López
Año:
2017
Categoría: Docente                 
Región:
Páramo, Santander 
Área: Ciencias Naturales y Educación Ambiental
Institución Educativa: Centro Educativo Pedregal Sede K

 

En una vereda del municipio del Páramo, con graves problemas de agua potable, un grupo de niños de posprimaria se proponen recuperar y fortalecer todos los nacimientos de agua, creando estrategias para crear conciencia del buen uso del preciado líquido y aportando enormemente a la reforestación de su municipio.

Esta experiencia se realiza en la Escuela El Bosque, del municipio del Páramo, Santander.

En enero de 2010 iniciamos la experiencia de posprimaria en la escuela El Bosque, después de haber laborado con primaria durante dos años en esta sede fundada en 2008. El grupo de posprimaria estaba conformado por 15 niños que iniciaban su secundaria con esta experiencia de Escuela Nueva. Los proyectos productivos aparecen en esta metodología como complemento del área de ciencias naturales. Mi intención inicial no era sobrevivir con las huertas caseras solamente; quería hacer algo más en que los estudiantes fueran protagonistas y constructores de cambios profundos en la manera como los habitantes de la vereda usan la tierra y el agua. La vereda donde se encuentra la escuela es 80% cafetera, el resto se dedica a cultivos menores y algunos grupos pequeños de ganadería. En mi búsqueda y reflexión, anduve recorriendo la vereda y encontré un indicio de humedal con un hilo de agua que lo atravesaba y bajaba por un camino hacia un punto no muy lejano donde desaparecía. Indagué con los vecinos y me contaron que eso era un nacimiento de agua que por más de 50 años los había beneficiado pero, con el tiempo se fue secando hasta llegar a lo que ahora es. Llamé a un Ingeniero de la federación de cafeteros y le comenté si había posibilidad de recuperar ese nacimiento. La respuesta fue trágica: “Profesor, no se preocupe. En Colombia se secan a diario más de 50 nacimientos. Este es otro en la lista”.

Esa respuesta de un profesional pesimista y resignado me dio la idea. ¿Cómo hacer y qué podemos hacer para recuperar y fortalecer el nacimiento de agua ubicado a 200 mts de la escuela? ¿Será que en entre los 16 lo dejamos morir?  Mis estudiantes aceptaron el reto y de inmediato asumimos el reto informándole a la directora del Centro Educativo nuestro interés de complementar el plan de estudios de Ciencia Naturales con este nuevo tema: Ubicación, recuperación, reforestación y protección de micro cuencas en la vereda. Los padres de familia y vecinos no daban un peso por esta idea pero los niños apostaban todo, eso era suficiente.

 

INICIO

Con la ayuda de los planes curriculares, el PEI y los lineamientos del ministerio de educación, se pudo implementar la temática en el plan de estudios y se elaboraron los criterios para el desarrollo de los proyectos productivos. Posteriormente se estableció el sitio donde se iba a ejecutar, con las condiciones para el desplazamiento de estudiantes dentro de las normas de la institución, evitando problemas con los padres de familia. Todo estaba bien organizado para que los objetivos se pudieran alcanzar.

El objetivo principal es Concientizar a la comunidad educativa sobre la necesidad de conservar y proteger los recursos naturales no renovables para el beneficio de todos los habitantes del sector y, sobre todo, para en un futuro no muy lejano poder construir un acueducto con nuestra propia agua.

Académicamente estaba todo bien y en orden. En la realidad era otro el panorama porque tuvimos que empezar de cero, cero pesos, cero ayuda del vecindario y cero interés por parte de los entes municipales. Como estaba dentro del pensum académico, era lógico que todo saliera de la escuela, pensaba la mayoría. Ahora voy a contar la experiencia de los casi 7 años:

 

2010. 15 estudiantes. Todos de grado sexto

La finca donde quedaba la micro cuenca era de un hacendado que visitaba la región una vez al año. Lo busqué y le comenté del proyecto; le pareció importante y dio la autorización por escrito para certificar ante la comunidad. Eran casi 3 hectáreas donde íbamos a implementar el ejercicio de recuperación porque incluía los sectores aledaños que alimentaban el humedal, el nacimiento y la corriente descendente. Hicimos un primer ejercicio de investigación sobre los árboles y plantas que servían para esta tierra y clima; con la ayuda del internet y el inventario de especies nativas vegetales  logramos sacar la lista de lo íbamos a sembrar.

Preparación del terreno. Con los niños investigamos el uso las aguas de este nacimiento y por qué se dejó acabar tanto. Desde la concesión de las aguas hace 50 años hasta hace 5, la gente iba a lavar ropa y bañarse en épocas de verano. Iniciamos con la limpieza, logrando recoger más de 100 kilos de basura entre ropa podrida, bolsas de jabón y para completar, algunos estaban botando pañales usados en las orillas del humedal. Excelente oportunidad para una investigación sobre los contaminantes de las aguas y su efecto. Los vecinos nos vieron sacando los costales de basura con asombro. El cambio en el paisaje fue radical, la vista era hermosa, limpia y motivadora para seguir. El tercer período académico lo dedicamos a la siembra de plantas propias de la necesidad: aro, bijao, bore, papiros, nacuma, balú (chachafruto). Para sombra urgente sembramos higuerilla morada porque el sol fuerte no dejaba acumular la humedad. Todo esto lo hicimos después de investigar, indagar y acordar con los estudiantes. Las preguntas se multiplicaron para cada necesidad y los estudiantes asumieron el proceso con interés. Construimos un vivero para preparar las plantas y establecimos la fecha de siembra de acuerdo a la temporada de lluvias. El cuarto período fue el de la siembra. Sembramos más de 100 especies vegetales. Antes de salir a vacaciones se les hizo mantenimiento y abonado. Cómo se evaluaba este trabajo? Cada estudiante tenía un compromiso de investigación y trabajo práctico de acuerdo a las necesidades que se plantearon al inicio, todo se llevaba en un cuaderno de informe. La evaluación escrita era la confirmación de la gran motivación de los estudiantes; expresaron el gusto por el trabajo y la investigación.

 

2011. 18 estudiantes. Grados sexto y séptimo

Para este año se hizo el mejoramiento del plan de estudios y trabajo. El encierro del humedal, la siembra de especies para el colchón de agua, el camino del agua. El primero período, en época de verano, estudiamos el ciclo del agua y la teoría de los colchones de agua. Con la ayuda del internet y algunos libros especializados, los estudiantes adquirieron conocimientos muy valiosos para la labor del año. Hicimos una campaña para recoger fondos y comprar alambre de púas, postes y grapas. Se hizo la jornada de encierro, no vino ningún padre de familia ni vecino. A pulso encerramos el humedal. El resto del año lo dedicamos a sembrar y mantener limpio el sector. Cómo se evaluó este año? Los estudiantes presentaron su informe de trabajo, sus investigaciones y las conclusiones prácticas para aplicarlas en cualquier micro cuenca.

 

2011. 19 estudiantes. Grados sexto, séptimo y octavo.

Iniciamos el año con una sorpresa: En diciembre, la época de verano fue fuerte. El pasto en los potreros escaseaba y el ganado vio con buenos ojos el pasto y plantas verdes sembradas en el humedal. Ante la mirada indiferente de los vecinos, tumbaron una parte de la cerca y destruyeron el trabajo de casi 2 años. La tristeza y rabia era notoria en los estudiantes. Yo ya traía el plan de estudios complementado para este año pero, con esta frustración masiva y desaliento, tocó reinventarlo y plantear las estrategias para no dejarlos rendir. Hablamos del tema y los aplicamos a la vida, no todo sale como uno quiere y ante la primera caída no debíamos rendirnos. Poco a poco los fui sacando del desaliento y en marzo empezamos de casi cero. Reforzamos la cerca y construimos otro vivero con más plantas y árboles que sirvieran de cerca viva. El colchón de agua tocó reinstalarlo. Fue una experiencia dura pero nos enseñó a luchar por nuestros ideales, a pesar que estábamos solos en esto. Fue el año de la restauración y la evaluación nunca tuvo tanto valor; cada estudiante escribió su experiencia e hizo una reflexión para su vida con esta tragedia. Al final, ganamos todos y su proyecto de vida se enriqueció con esta realidad.

 

2012. 20 estudiantes. Grados sexto a noveno.

Retomé el plan de estudios que había preparado para el año anterior. Ya estaba instalado el colchón de agua en un 50%, las plantas sembradas estaban bien, el humedal tenía sombra en un 70%, la cerca estaba firme. Continuamos nuestra investigación y nos centramos en cómo hacer que esta agua que sale del humedal camino abajo, llegue a un punto donde no tenga sabor ni olor a tierra. Entre todos investigamos y llegamos a la conclusión de oxigenarla mediante caídas y movimiento fuerte. El camino estaba trazado, lo reestructuramos y creamos una corriente con 2 caídas. Al final de este proceso el agua sabía a agua y fue un triunfo porque ya teníamos la cuota inicial del acueducto propio. El último período lo dedicamos a sembrar árboles nativos en el territorio aledaño al humedal. Sembramos más de 1000. La evaluación con los estudiantes se hizo en base al compromiso personal, la investigación, el trabajo y un informe sobre posibles micro cuencas a intervenir en la región.

 

2013-2016

Hemos tenido problemas con vecinos que han querido hacer pozos dentro del humedal y meter motobombas para  beneficio propio, el ganado sigue buscando maneras de entrar, algunas personas siguen botando basura, pero nos mantenemos firmes en la protección y cuidado de esta micro cuenca. Es complicado expresar todo el trabajo que hemos realizado en este proyecto, porque es mucho. La comunidad educativa a la fecha se siente orgullosa de este logro, los niños manejan con propiedad los temas del agua y reforestación. En torno al acueducto, hemos estado averiguando sobre los métodos para llevar el agua hasta la escuela y potabilizarla. El costo es elevado y como ya hay un acueducto veredal, no hay disponibilidad para hacerlo.

Qué hemos hecho desde el 2013? Seguimos cuidando el sitio, resembrando, limpiando, podando algunos árboles invasivos. El plan de estudios se ha renovado y hemos implementado otros temas. Estamos trabajando con el compostaje de la cáscara de café para hacer abonos orgánicos; hemos compostado más de 30 toneladas como ayuda a los cafeteros de la región en el manejo de sus residuos (algunos dueños de fincas cafeteras nos apoyaron con el material y recursos para convertir esos residuos en abono, que posteriormente fue utilizado en sus mismos cafetales. La experiencia se ha venido haciendo cada año). Tenemos un vivero con diferentes especies forestales y frutales, los cuales se reparten con la ayuda de la policía nacional del municipio, a todas las escuelas para la reforestación de nacimientos y micro cuencas. En el 2014 entregamos 2000 plantines de Moringa Oleífera, en un plan de nutrición. En el 2016 entregamos 1500 plantines de Guayaba Pera y 1000 cedros blancos para sembrar por todo el municipio. En diciembre del año pasado entregué 2000 acacias mangium para reforestar en zonas erosionables. Este año presenté a la administración municipal un proyecto para sembrar más de 10000 especies forestales en un  trabajo interdisciplinar con las juntas de acción comunal y las 11 escuelas rurales del Páramo. El comité ambiental del municipio conoce mi trabajo y me apoya, el alcalde municipal quiere apoyarme en esta labor, las juntas de acción comunal ya conocen este proyecto, la comunidad educativa está uniéndose a este plan de estudios y se elaboró un proyecto transversal para trabajar en todas las escuelas con compostaje, viveros, huerta y reforestación. Mis estudiantes son privilegiados por ser pioneros en esta labor y yo sé que los hogares de mi vereda han cambiado su forma de ver los recursos y su conciencia gira en torno a la protección y buen uso.

Ahora que he confirmado que si se pueden recuperar los nacimientos y humedales, que la gente ya quiere trabajar por su medio ambiente, me siento feliz. Tengo interés en aprender a cultivar en desiertos, en aprender métodos de siembra forestal, conocer los avances biotecnológicos aplicados a la agricultura. Quiero ayudar a este planeta a sanar, a recuperar el agua, el aire y los suelos; sueño con un país convertido en bosque. Oxígeno y agua pura para nuestros hijos y nuevas generaciones.

Escrito por
Docente de Ciencias Naturales y Educación Ambiental en el Centro Educativo Pedregal Sede K de Páramo, Santander.
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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector 2016
La escuela no puede seguir siendo un espacio cerrado: hay que abrir las puertas de las aulas y de la institución para que lleguen otros saberes. Esto sólo lo permite el tejer puentes