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Los jóvenes y la contemplación del arte

Febrero 5, 2018
Autor: IDEP 
Fecha de publicación: 2015

 

Descripción:

En este trabajo se trazan las que pudieran ser ''líneas generales'' de la contemplación del arte, aspecto quizá ''no siempre'' tenido en cuenta para una educación integral de la juventud. Partiendo de la convicción de que la educación no es sólo ''aprendizaje de conocimientos'', se deduce que debiera abarcar también aspectos sólo en apariencia marginales, donde se integran el disfrute de la vida, la capacidad de selección y de discernimiento, el entusiasmo, el descubrimiento, así como la autonomía de cada individuo frente a los nuevos estímulos. Entre éstos, el arte es una faceta más de la vida que contribuye a la felicidad y a la seguridad de los individuos: rescatándoles, en cierto modo, del crudo utilitarismo que reseca y aburre los espíritus.

Parece que la sociedad no se encuentra en el mejor momento para comprender la real importancia de las Humanidades sobre la formación de su juventud, ni mucho menos en cuanto medio para preparar el éxito material que se ha establecido tácitamente como objetivo primordial de cualquier vida.

No importa, Voces hay en sentido contrario. Hace pocos años, algunas empresas de ''cazatalentos'' dejaron traslucir que para los puestos de más alta responsabilidad ya no buscaban súper-técnicos, sino... precisamente titulados en Humanidades. Particularmente, habían llegado a estimar que la capacidad de los Licenciados en Filología le dotaba de una agilidad peculiar en materia de orden mental,  jerarquización de prioridades y, al cabo, bases para la toma de decisiones segura y firme.

Por lo demás, es un hecho que preocupa a los psicólogos clínicos la creciente hosquedad en las relaciones interpersonales (catastrófica cuando se trata de trabajar en equipo); el mal humor imperante en muchos ambientes (pensemos en la problemática de la circulación rodada); en fin una agresividad difusa, pronta  a manifestarse ante el menor pretexto: todo ello resultado de secretas frustraciones individuales, desacomodos, crisis de autoestima y otros problemas íntimos no resueltos.

En vista de ello, vale la pena considerar constructivo y eficaz todo lo que conduzca a abrir espacios ele placer, agrado, sosiego e  incluso recreo en  la existencia de nuestros asendereadísimos estudiantes. Deben aprender también a disfrutar, ¡no faltaba más!

El ejemplo de la música, que tanto agrada a los jóvenes, puede ser orientativo: en la música desahogan sus quebrantos, sus indignaciones, justas no pocas veces, e  incluso sus angustias. Se recuperan así mismos.  Algo semejante, aunque bajo otras formas, pueden hallar en las artes plásticas. Es decir, otra fuente de deleite, complacencia y serenidad; un remanso donde el agrado desplace de su ánimo la incomodidad y el disgusto. Por eso les conviene tanto, y con ellos a la sociedad que les rodea, una introducción a las artes. Espléndido horizonte para los pedagogos que  se comprometen a acompañarles en iniciación semejante.

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Reseña tomada de: Revistas IDEP

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Luis Miguel Bermúdez
Gran Maestro 2017
El mayor reto en educación es cambiar la mentalidad de toda una generación