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Escritura y era digital

La prácticas letradas multimodales se convierten en un tema de reflexión para los nuevos retos de la educación.

Agosto 14, 2015

El deseo de comunicarnos y expresar lo que sentimos, percibimos y creemos a través del lenguaje es una condición consustancial del hombre. Es en este intercambio cotidiano donde sedimentamos, compartimos y direccionamos interpretaciones, miedos, fascinaciones, luchas, etc. De ahí que nuestra  experiencia de  oralidad y escritura  son lugares  privilegiados para analizar las representaciones culturales que circulan y se reconfiguran socialmente con el fin de mantener vivos imaginarios, pautas axiológicas y sobre todo producir significados.

De ahí que  los relatos que se producen en la escuela  son  vestigios importantes para analizar las transformaciones sociales  e imaginarios que movilizan los nativos digitales, es decir nuestros niños y jóvenes del siglo XXI.  Se busca dominar los aspectos formales  propios del arte de escribir dado que en el plano educativo se materializan las prácticas letradas dominantes. Sin embargo, lo vernáculo que transita en la informalidad, lo cotidiano, lo coloquial carece de valor. En esta era digital lo vernáculo se hace evidente movilizando, en la web, saberes, críticas, ideas políticas. Por ejemplo los memes, twitter, tumblelog son interesantes no solo por ser piezas comunicativas  sino que evidencian la manera  irónica, disruptiva de ver el presente.

Ya no somos los únicos agentes transformadores del ambiente escolar, sino que se abren a nuestras posibilidades de participación las del estudiante, quien también está invitado a empoderarse transformarse y construir.

Como lo afirma Cassanny (2008) “al escribir de manera vernácula no importa tanto el respeto de la norma estándar como la búsqueda de expresividad, originalidad e individualización”.  Es precisamente la expresividad en un país donde el Otro y el pensar diferente ha sido la fuente de las absurdas guerras, que repensarnos  implica comprender el  valor que tiene en los procesos de formación ciudadana la escritura vernácula. Asimismo, la originalidad como rasgo de la creatividad necesita un sistema escolar que promueva en sus estudiantes:

  1. Seguridad en sí mismos.
  2. Concentración, atención y agrado por las actividades académicas.
  3. Facilidad en establecer relaciones sociales y respeto por la diferencia.
  4. Sensibilidad estética.
  5. Pensamiento crítico y autonomía intelectual.

Aunque esto no sea nuevo y desde el humanismo, la escuela crítica y  el desarrollo humano integral se enuncien como aspectos fundamentales, el tender puentes entre las prácticas letradas dominantes y las vernáculas no ha sido siempre fácil. Prevalece el dominio de formas tradicionales, y estos jóvenes que  producen y consumen contenidos digitales  (prosumer) encuentran en la escuela un lugar que a veces no se conecta  con este otro plano de la realidad: lo virtual. 

Es necesario, por tanto, trabajar en la escuela con la mayor cantidad de prácticas letradas, configurar ambientes de aprendizaje democráticos en la que los niños y  jóvenes puedan comunicar, construir y tomar posturas que promuevan la equidad, justicia y reconocimiento de la diversidad.  No debe ser solamente un discurso o un propósito, se debe transitar hacia las prácticas pedagógicas.

La presencialidad de lo vernáculo hoy en día es mayor gracias a la red y a los cibernautas que encuentran un escenario ideal para establecer nuevas amistades, crear comunidades de prácticas, redes de resistencia, producción  estética y emergencia de subjetividades políticas. Esto evidencia que, como lo afirma Alvarado (1992) la construcción de la identidad del sujeto únicamente se da en espacios de interacción (…) en el espacio real e inmediato de la vida cotidiana; espacio en el que se resuelve las relaciones entre lo individual y lo social, entre lo singular y lo genérico, entre lo particular como expresión de lo individual y lo específico como expresión de la especie”. 

Ahora bien la escritura y los procesos de oralidad  seguirán siendo lugares importantes en el quehacer escolar pero no solo es desde los géneros discursivos dominantes sino también desde aquellos emergentes.  Las prácticas letradas multimodales (Cassany) que en su mayor parte movilizan la producción y recepción de contenidos digitales  y evidencian la interacción que las han producido o reconfigurado; son piezas comunicativas cargadas de subjetividad, lenguajes estéticos e imaginarios sociales, que  no pueden estar  por  afuera de la escuela. Es el momento de volverlos un objeto de estudio, elementos de la reflexión pedagógica.  Esto suscita las siguientes preguntas: ¿Qué aprendizajes invisibles transitan fuera de la escuela? ¿Qué motiva a los jóvenes y niños a leer y escribir? ¿Qué  discursos sobre ciudadanía movilizan los niños y jóvenes en la red a través de sus prácticas discursivas? ¿Cómo incorporar la escritura vernácula en la escuela? ¿Cómo promover la creatividad a través de la escritura vernácula digital?

Finalmente quisiera señalar que en la era digital tanto los migrante - nativos (Prensky)  o residentes - visitantes (Kruse) necesitamos afianzar nuestra  literacidad informacional y critica, es decir identificar nuestras necesidades informacionales que abarcan desde el dominio técnico hasta la comprensión del entramado de la cibercultura. A su vez lo crítico nos ubica en la capacidad de develar los discursos, intenciones e imaginarios que contienen las piezas comunicativas vernáculas como dominantes y poder establecer diálogos entre la diversidad de interpretaciones. Es el momento de asumir los retos y transformar tanto las instituciones como las prácticas pedagógicas.

 Referencias

  • Cassany, D (2008) Prácticas letradas contemporáneas. México: Ríos de Tinta.
  • _________(2011) En línea: leer y escribir en la red. Barcelona: Anagrama.
  • Alvarado, S. V., Ospina, H. F., Botero, P., & Muñoz, G. (2008). Las tramas de la subjetividad política y los desafíos a la formación ciudadana en jóvenes. Revista argentina de sociología, 6(11), 19-43.
*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Escrito por
Docente de la Universidad de San Buenaventura  en la Maestría  Ciencias de la Educación y miembro del grupo TAEPE
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Sandra Cecilia Suárez García
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