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Rankings como guía institucional

Los rankings universitarios son consultados con cierto recelo, pero sus criterios de evaluación proveen una información interesante para direccionar a las universidades del país hacia la excelencia educativa.

Mayo 27, 2016

Recientemente fueron publicados los resultados anuales del ranking de la firma QS y el ranking de la revista londinense Times Higher Education. Ambos escalafones, que estuvieron alguna vez unificados, evalúan con metodologías distintas la excelencia universitaria y comparan con criterios diversos lo que ellos consideran es una buena institución de educación superior. Aunque los rankings son siempre eje de controversia, son en sí una buena herramienta para evaluar y comparar universidades de todo el mundo bajo una misma lupa.

En el ranking de la firma Quacquarelli Symonds, Colombia ocupó este año algunas posiciones que, aunque no hacen que el país se encuentre entre las 100 mejores posiciones, si es un reconocimiento al trabajo de algunas instituciones por alcanzar la excelencia académica. En la lista a nivel mundial figuran la Universidad de los Andes en el puesto 283 y la Universidad Nacional de Colombia en el 290. En el caso del Times Higher Education, los criterios son mucho más exigentes y ninguna institución de Colombia figura en el ranking. De América Latina, solo la University of São Paulo de Brasil aparece en la posición 91.

En Compartir Palabra Maestra nos dimos a la tarea de buscar los criterios de evaluación de dichos rankings para entender un poco más cómo funcionan y lo que encontramos, es una guía potencial de mejora para las universidades en Colombia. Es interesante conocer y analizar los indicadores de excelencia en la educación superior que tiene en cuenta cada una de estas firmas y esto, podría ser una guía de evolución y construcción para que muchas universidades orienten su estrategia.

Ambos rankings, por ejemplo, tienen en cuenta las condiciones del personal que opera en las universidades. No solo a nivel de cantidad, puesto que se tiene en cuenta cuántos profesores hay por estudiantes matriculados, sino también a nivel de salarios, formación, publicaciones e inclusive perfil internacional. Las condiciones laborales de los docentes han sido objeto de controversia en Colombia (y muchos países más) debido a que en general no son buenas y este, se trata de un pilar fundamental para que el nivel educativo de cualquier comunidad mejore. Es interesante ver que ambos rankings tienen en cuenta este criterio lo que es un indicador para alcanzar la excelencia educativa que tanto se anhela en Colombia, pero para la que aún nos falta mucho.

Es interesante conocer y analizar los indicadores de excelencia en la educación superior que tiene en cuenta cada una de estas firmas y esto, podría ser una guía de evolución y construcción para que muchas universidades orienten su estrategia.

La internacionalización de las instituciones aparece en ambas metodologías de evaluación. No solo a nivel de profesores vinculados de otros países, sino también a través de la inclusión de estudiantes de todo el mundo e inclusive, la generación de alianzas que permitan cooperar con otras naciones. La visión global es un elemento que falta en muchas instituciones de Colombia, donde el etnocentrismo aún persiste con fuerza. Las instituciones universitarias deben buscar estrategias para salir más allá de las fronteras del país y proyectar su imagen, a través de proyectos que les permitan realizar intercambios o colaborar con otros pares de América Latina y el mundo. Dichas estrategias, seguramente servirán para mejorar la reputación de cada institución y del país en general, para figurar como una nación de intercambio de conocimiento.

Además, es importante también buscar que tanto docentes como estudiantes internacionales visiten y se vinculen a las instituciones del país. Tener personas que vengan de otros países es una estrategia que enriquecerá a la comunidad educativa en general. No se trata de pensar insulsamente que “lo mejor viene de afuera”, sino más bien en abrir las puertas de las instituciones a visiones diferentes que enriquecen significativamente el ambiente de aprendizaje. A esto, se le suma por supuesto el manejo de idiomas y el conocimiento multicultural que un intercambio internacional facilita adquirir. Ciertamente, en este aspecto falta mucho por recorrer en Colombia.

Por último, ambos rankings hacen un énfasis fuerte en las publicaciones académicas indexadas. Muchas de las revistas más prestigiosas están en inglés, por lo que, en primer lugar, cada institución debe revisar qué tanto manejan esta lengua sus docentes y qué herramientas está brindando para que ellos puedan mejorar en el manejo de este idioma. Asimismo, también es posible publicar en español, pero se requiere revisar qué incentivos y mecanismos se brinda para que los investigadores puedan ejecutar distintas propuestas que les valgan el mérito de ser tenidas en cuenta en revistas y seminarios internacionales. Este es un aspecto en el que se ha hecho énfasis en muchas instituciones, pero quizás convendría evaluar si la presión ha tenido verdaderos resultados. En ambos rankings, además, se tiene en cuenta la cantidad de trabajos citados de la universidad evaluada. ¿Se producen en Colombia investigaciones universitarias que puedan ser citadas en otros contextos? ¿Se tiene en cuenta la pertinencia de temas de investigación?

Dejamos el debate abierto para que se analicen estos rankings y los diferentes criterios ya establecidos que, según ambas publicaciones, definen lo que es una universidad de calidad a nivel mundial. Ver estos rankings como una herramienta constructiva es en últimas, lo que tanto QS como Times Higher Education tienen en mente a la hora de lanzar estos resultados. Y aunque a Colombia le falta un largo trecho para estar en las posiciones más privilegiadas, conviene analizar desde la perspectiva gubernamental como institucional si las tácticas y estímulos que existen son los correctos para cumplir dichos criterios. Puede ser un buen comienzo para guiar a nuestras universidades.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Escrito por
Comunicadora social y periodista
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.