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La familia y el servicio educativo no presencial

Entonces, ¿cuál es la importancia del papel de la familia en la formación y en el acompañamiento de los procesos?

Agosto 27, 2020

El confinamiento por el Covid-19 hizo que la escuela se replanteara, pues los maestros tuvieron que pasar de ambientes presenciales a no presenciales, lo que permitió que padres, madres y cuidadores se volvieran compañeros de clase y de estudio de sus hijos y/o acudidos.

Una vez más se ratifica la importancia del papel de la familia en la formación y en el acompañamiento de los procesos académicos disciplinares de sus hijos y, en este caso, no solo como un soporte para el maestro, sino para poderle garantizar la continuidad de los aprendizajes a sus hijos, en este año donde la educación a la fuerza se volvió virtual.

El ejercicio de la ética del cuidado, que tiene como fin último lograr el cuidado de los semejantes y el propio, es la tarea primordial de los jefes del hogar en estos momentos, donde lo primero que hay que salvaguardar es la vida de los miembros de la familia.

Desafortunadamente, a veces no se práctica y, por esto, el 80% de los comparendos en estos momentos han sido por violar las normas de la cuarentena. Por eso, insistimos en la importancia que tiene el papel de los cuidadores en el proceso de aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes en todos los niveles educativos, pues deben garantizar el cumplimiento de las medidas de aislamiento social, la demanda de incorporación de hábitos de higiene y cuidado inusuales, y la conciencia de la vulnerabilidad de la vida.

El hogar es en donde transcurre, en este momento, la vida de los niños y se debe garantizar el bienestar de los estudiantes. Por esto es que los padres y maestros deben mantener canales de comunicación efectivos y estar muy atentos, entre otros, a los siguientes riesgos psicosociales que los menores pueden presentar: problemas para dormir, frustración, irritación y aburrimiento, que son las conductas más reportadas por las familias en Colombia tras convivir 24 horas seguidas con sus hijos durante más de 140 días. Estos síntomas reflejan el impacto del confinamiento en los menores que no solo asisten al colegio a aprender, sino a jugar con sus amigos, recibir apoyo social y emocional por parte de sus profesores y, en algunos casos, alimentos balanceados[1].

La otra tarea para los padres y/o cuidadores, no menos importante, es el de asumir el papel de auxiliares pedagógicos de los maestros, quienes, en el desarrollo de sus unidades didácticas, deben generar oportunidades de aprendizaje que tengan en cuenta el escenario del hogar. Los estudiantes permanecen en sus hogares y son los maestros y cuidadores los encargados de colaborar en el desarrollo de los contenidos, tareas y actividades pedagógicas, que les permitan a los estudiantes reconocer, afianzar y profundizar sus capacidades y habilidades desde lo personal y lo colectivo.

Lo anterior implica que los menores cuenten con el espacio, muebles, equipos y horarios que les permitan un ambiente óptimo de aprendizaje y esta responsabilidad es de los padres quienes a su vez deben saber cuándo intervenir y cuando no, tanto en el desarrollo de las clases como en las tareas asignadas a sus hijos.

De esta pandemia nos queda la importancia de desarrollar estrategias centradas en el aprendizaje del estudiante y no en la enseñanza, la necesidad de reforzar la autonomía de los estudiantes que se hace cada vez más necesaria para el estudio en casa y poner en marcha la ética del cuidado y la importancia del trabajo mancomunado entre los maestros y las familias para el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes.

 


 
 
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Director de Innovación Educativa de la Fundación Compartir
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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.